Unión Proletaria

Acerca del XX Congreso del PCE y la recuperación del leninismo

Jueves 15 de febrero de 2018


Transcurridos dos meses del último Congreso del PCE y a la espera de su puesta en movimiento y las consecuencias prácticas de ello, podemos realizar unas primeras valoraciones que, aún provisionales, son sintomáticas de que en la organización del proletariado más importante de nuestro país (PCE) no se dirimen cuestiones burocráticas, matices tácticos y/o rivalidades personales. Lo que está en juego y lo está más allá del XX Congreso es el triunfo de la línea proletaria, que empuja a desalojar a la burocrática o, por el contrario, cae derrotada.

Afirmamos lo anterior porque, a tenor del documento político, es cierto que se aprecian cambios, cambios importantes y en un sentido que invita a pensar que, después de 40 años de absoluto dominio revisionista, los militantes y cuadros más honrados y fieles al proletariado y a su causa, han sabido, en todos estos años, recuperar y reivindicar para el conjunto del Partido la línea proletaria. En este sentido, pensamos que cualquier comunista español tiene motivos de alegrarse enormemente. Este hecho invita al optimismo para lo que pueda suceder en las próximas décadas en el PCE. Sin embargo, añadimos “en las próximas décadas” por algo.

Como hemos señalado, en primer lugar, el paso dado es motivo de alegría pero da la impresión que no consolida ninguna victoria, a tenor del documento político. Éste es más bien producto del consenso: lo “nuevo” empuja al viejo revisionismo a aceptar unos principios mínimos que sienten las bases para seguir desplegando su lucha con la línea que, de forma velada y confusa, sigue manteniendo la dirección de un PCE; una línea que es irreconciliable con el marxismo-leninismo. Así las cosas, hemos asistido a la primera gran batalla de la lucha de dos líneas (cada una puede agrupar a más de una corriente, sobre todo en el caso de la revisionista) y, de momento, parece que la línea proletaria se ha saldado con una pírrica pero necesaria victoria.

Sin embargo, la “astucia” de la dialéctica nos demuestra que las apariencias suelen ocultar precisamente el aspecto dominante de sus entrañas. En el caso del PCE, se hace necesario advertir que no se puede asumir el leninismo sin ser consecuentemente marxista. La propia concepción del socialismo que todavía domina en el PCE así lo demuestra. En el documento político se plantea una visión bastante desacertada del Movimiento Comunista, desde la propia fundación del mismo hasta su desarrollo más avanzado como es el leninismo. Comenzando con la propia génesis del socialismo científico, se afirma que:

En 1848, cuando todo se cocinaba desde Europa, ‘un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en Santa Cruzada para acosar a ese fantasma’. Así, todas las luchas épicas revolucionarias desde 1848 en Europa siguieron el llamamiento del Manifiesto Comunista: ‘¡trabajadores de todos los países, uníos!’.”

Mientras que se dedican dos párrafos a las luchas que derrocaron al viejo orden feudal se pretende resumir en cuatro líneas el episodio más importante del marxismo y, aún más, escamotear frente a qué concepciones el marxismo logra imponerse más con la fuerza de la razón que por la fuerza que no disponía. Ocultar el ADN del marxismo es tapar las vergüenzas propias. Ocultar las luchas del marxismo contra toda suerte de socialismos utópicos y vulgares es evitar, como veremos más adelante, la crítica actual a los falsos movimientos emancipadores para continuar perpetuando la esencia del PCE de los últimos 40 años: el electoralismo (más que el parlamentarismo) y el oportunismo que siempre lo acompaña, capaz de sacrificar los principios mismos del comunismo con tal de aglutinar a cuantas más fuerzas mejor, vengan de donde vengan y practiquen lo que practiquen. En definitiva, fraseología pseudorrevolucionaria practicando y asumiendo el liberalismo más descarado.

Lo que oculta el PCE con esas cuatro líneas es precisamente el ADN que recorrerá todas las revoluciones socialistas de la Historia: el socialismo científico se forja en la lucha por hacer avanzar constantemente las ideas correctas, en lucha permanente contra las concepciones presuntamente emancipadoras, incluso las mejor intencionadas. La consigna de la que el PCE pretende presumir “¡Trabajadores de todos los países uníos!" queda huera sin el contexto de la lucha enconada que se desarrolló en el seno de la Liga de los Justos, dominada por lemas más humanistas que científicos. La consigna en cuestión iba a sustituir a su antagónica, a la que impedía que el movimiento obrero avanzara hacia el socialismo científico: “Todos los hombres son hermanos”.

Los enemigos del proletariado no han claudicado ante el empuje leninista que nace y se desarrolla en el seno del Partido, sino que han deformado el marxismo-leninismo hasta hacerlo inútil. Se han propuesto liquidar la esencia misma del marxismo. Lo han debilitado hasta tal extremo que, al ser entregado al conjunto de la militancia y de las masas, resulte completamente inofensivo para que no se llegue a comprender absolutamente nada de lo que convierte al marxismo-leninismo en un arma invencible para el proletariado.

Pareciera que, para el PCE, el marxismo nace y se desarrolla por la simple crítica al desarrollo del capitalismo y de las contradicciones sociales derivadas de su propia lógica. Afirmar simplemente esto es contar la verdad a medias, verdades que se cuentan siempre para ocultar los aspectos más importantes y relevantes de las cosas. Lo que pretende esconder la línea anticomunista es la lucha que recorre toda la historia del marxismo, desde su forja hasta nuestros días: la implacable lucha ideológica contra las concepciones erróneas y antiproletarias que dominan al Movimiento Obrero de cada país y en cada época. ¿Acaso el marxismo se distingue del resto de socialismos por oponerse con más firmeza o violencia a la dirección del Capital sobre la economía, la política y la cultura? Según la línea revisionista que todavía está por ser derrotada, a eso parece que se reduce el marxismo y el Movimiento Comunista. La Historia nos demuestra lo contrario: precisamente el anarquismo, los populistas rusos y otras suertes de socialismos se oponían igualmente a la sociedad burguesa, sus ataques llegaban a ser con mayor fuerza e igualmente eran perseguidos y reprimidos por la “Santa Cruzada” (el zarismo en Rusia, pero más tarde, el feudalismo chino o la reacción de turno de otros países).

Acto seguido, el PCE vuelve sobre la misma senda de ocultar el mismo hilo conductor de todo el Movimiento Comunista al referirse a la revolución rusa. Vuelve a resumir con una consigna y, con ello, a ocultar la verdadera identidad del marxismo, omitiendo cómo el leninismo se vuelve a imponer sobre toda suerte de populismo y nihilismo ruso. El leninismo vuelve a triunfar porque golpea sin piedad y de forma implacable a las ideas dominantes de los movimientos populares inducidas por dirigentes más o menos bienintencionados, pero que presentan a las masas un marxismo deformado. Así, el marxismo en su forma leninista se abre paso liderando la verdad en los hechos y a base de profundas divisiones y luchas contra todas aquellas corrientes que igualmente se enfrentaron, incluso de nuevo, con mayor “vehemencia” y violencia al zarismo y a su burguesía reaccionaria aliada. De nuevo, el marxismo se abre paso e impregna en las masas, no por huir de la lucha ideológica y desde luego que no “por fuerza”, sino arrastrando al conjunto del movimiento obrero, campesino y popular después de obtener la victoria en una serie de luchas ideológicas con aquellas corrientes. Lo que pretende la corriente liquidadora del PCE que todavía resiste al empuje leninista es justo lo contrario.

El leninismo es, en este sentido, todavía papel mojado y pura fraseología huera en el PCE. Para practicar el leninismo hay que ser antes marxista. De nada sirve - en el mejor de los casos – reservarse el monopolio de la “verdad” si no es en combate con las ideas erróneas que existen y se desarrollan dentro y fuera del propio Partido Comunista. Se demuestra que la liquidación comunista es cada vez mayor cuando, en vez de arrastrar al resto de movimientos y corrientes hacia una concepción materialista y dialéctica de los fenómenos, se arrastra al propio Partido, huyendo de esa crítica e incluso participando de los errores ajenos.

El resto del documento, que iremos desmenuzando con siguientes artículos, pone de manifiesto la deformación que del marxismo consigue la corriente revisionista que se resiste a ser vencida por la línea justa y proletaria que todavía no ha conseguido vencer en este XX Congreso. Así, los capítulos dedicados al imperialismo, la Unión Europea, España y la cuestión nacional, Movimiento Obrero, etc., no dejan de reproducir el mismo esquema: el comunismo es lo que teme la reacción; lo bueno que es el socialismo; y las dificultades y retos a los que se enfrenta nuestro Partido para ganarse a las masas. Dificultades que, a la manera de los oportunistas, consideran que están fuera. Es imposible pretender recuperar el leninismo si no se es marxista. La línea revisionista que ha salido airosa de este XX Congreso ha logrado deformar y caricaturizar el marxismo hasta hacerlo inútil para cualquier transformación revolucionaria.

Que todo cambie para que todo siga igual

La “astucia” de la dialéctica de las cosas nos presenta a menudo realidades aparentemente distintas cuando la base material que las sustenta es, en lo esencial, la misma. De forma similar ocurre entre el período que comprende desde el PCE de la transición al actual (si nos ceñimos exclusivamente a los cambios consolidados de este XX Congreso y descartamos todo lo dicho acerca de la nueva tendencia leninista que va ganando posiciones). Al comparar ambos PCEs distintos, al situar uno frente al otro, no descubrimos otra sustancia común que el mismo electoralismo y todo lo que lo acompaña: unidad sin principios, paz y consenso entre líneas, incorporación a la zaga y no a la vanguardia de movimientos en la periferia de la lucha de clases, etc. Entonces es cuando no resulta nada extraño que en el documento se hable constantemente de leninismo en sus más variopintas formas sepultando precisamente el desarrollo del leninismo: no solo la lucha contra la “socialdemocracia” menchevique, sino que, una vez triunfa la revolución, el leninismo da un enorme salto cualitativo en su continuidad y desarrollo con Stalin, en lucha contra las concepciones derechistas e izquierdistas de los diferentes complots de Trotski, Zinoviev-Kamenev y Bujarin (¡no encontramos ni una sola mención a la lucha ideológica y política más importante que sostuvo el leninismo en la URSS!). Asimismo, se presume de recuperar el leninismo pero ¿dónde queda la lucha de líneas? ¿Dónde queda la lucha por hacer avanzar las ideas correctas y que éstas se abran paso por todos los movimientos que hasta ahora carecen de los instrumentos científicos para analizar y transformar la realidad? ¿Dónde se recupera el leninismo en el documento afirmando y reafirmando al proletariado como sujeto revolucionario? ¡En ninguna parte! Los saboteadores de la línea proletaria han conseguido escamotear hasta el lugar que ocupa el proletariado en la revolución proletaria [sic].

Comunicado de Unión Proletaria

Unión Proletaria, siempre entregada al proletariado y a su causa y movimiento por encima de la propia organización, ha señalado a lo largo del presente documento los dos aspectos de la contradicción principal que determinará el devenir, no solo del propio PCE, sino seguramente del conjunto del Movimiento Comunista de España, a través de la lucha de líneas. Señala como muy positivo y como principal aspecto el empuje del leninismo que intenta abrirse paso a más de 40 años de dominio absoluto de revisionismo. Así, manifestamos nuestro apoyo incondicional al empuje leninista, fruto seguramente de muchos años de firmeza y constancia en la lucha por abrir el camino a las ideas correctas. Insistimos en nuestro apoyo para que se siga desarrollando y fortaleciendo la lucha de los sinceros leninistas, y con ello, fortaleciendo al mismo tiempo la causa justa del socialismo en manos del proletariado y no bajo la dirección de un aparato burocrático que todavía está por ser derrotado. Les animamos a no desfallecer y sobre todo a no dejarse engañar por el revisionismo que todavía sigue dominando el Partido proletario más importante de España. El marxismo ha demostrado siempre que el revisionismo es el peor enemigo de la revolución y que su derrota y el triunfo de las ideas correctas en constante lucha antagónica es el motor que imprime el movimiento que hace avanzar al marxismo sobre las concepciones burguesas de todo tipo. Mao Zedong lo sintetiza de forma magistral cuando el escenario es el propio Partido Comunista:

“(...) el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido y demás colectividades revolucionarias.” “(...) Todos los comunistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las tendencias liberales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por el camino correcto. He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico.” (Contra el liberalismo, 7 de septiembre de 1937)

Unión Proletaria anima al resto de Partidos Comunistas a que no dejen pasar la oportunidad de manifestar su posición acerca del XX Congreso del PCE en pos de fortalecer la línea proletaria que, entendemos, debemos apoyar para que derrote de una vez por todas al revisionismo que lleva dominando el PCE durante más de 40 años. Valoramos el XX Congreso del PCE como el acontecimiento de mayor importancia y de mayor calado del Movimiento Comunista español en muchas décadas. Además, invitamos a todos los Partidos leninistas incluso a inaugurar una serie de reuniones entre todos aquellos que se reclaman como nosotros del marxismo-leninismo (PCE(m-l), PCPE, PCOE, UCE, IC, PTE, PTD...): encuentros y reuniones para tratar esta y otras cuestiones que satisfagan la creciente necesidad de fusionar el leninismo al movimiento de masas.

Se puede encontrar el documento del XX Congreso del PCE en el siguiente enlace: http://dar.pce.es/gesco/readfile.ph...


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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