Escarpo

100 años de "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo"

Viernes 15 de mayo de 2020


El 12 de Mayo de 1920 Lenin terminó de escribir una de las mejores obras del marxismo leninismo y quizás de todos sus libros La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Un año antes de esta publicación, se había fundado la III Internacional. El desmembramiento de la II Internacional fue inevitable debido a la traición de los dirigentes reformistas de los partidos socialdemócratas que, violando las decisiones de todos los congresos internacionales, votaron a favor de los créditos de guerra y apoyaron la guerra imperialista de 1914 a 1918.

Menos de tres años antes de escribir el libro, había triunfado la revolución socialista en Rusia. En este momento concreto Lenin escribe este necesario ensayo que, sigue siendo imprescindible actualmente para todo el que quiera desarrollar una política marxista-leninista para la transformación de la sociedad.

La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, tuvo como subtítulo en 1920 Ensayo de discusión popular sobre la táctica y la estrategia marxista, aunque éste desapareció en las siguientes ediciones. Conviene recordar que el tema que Lenin afrontó en este ensayo no es nuevo para el movimiento obrero. La crítica al izquierdismo ya había aparecido previamente en contra de algunos socialistas utópicos y los anarquistas en el siglo XIX. Marx y Engels no negaron la contribución histórica de los utópicos, pero si les critican la ausencia de un análisis científico de la historia y de las bases necesarias para construir la sociedad sin clases.

Fue en el emocionante periodo posterior al triunfo de la Revolución Socialista en Rusia cuando Lenin ve necesario escribir este libro, el cual representa un resumen de toda la experiencia de los bolcheviques. Para entender a Lenin es necesario estudiar estas páginas con detenimiento. De manera clara, extraordinaria y concisa, Lenin explica el arte de la táctica y la estrategia en la lucha de clases.

Hay comunistas que creen que esta obra de Lenin solo sirve para evitar los errores del “izquierdismo” y que por tanto, tiene una importancia menor o resulta incluso inapropiada en situaciones como la actual en que el principal obstáculo al desarrollo del movimiento obrero es el oportunismo de derecha, el reformismo. Craso error: este libro de Lenin explica precisamente cómo combatir con éxito al reformismo, porque el “izquierdismo” es el mejor aliado de éste, el reverso del mismo mal. Y esto, porque separa a los revolucionarios de las masas, las cuales son la única fuerza capaz de derrocar a los capitalistas y de hacer la revolución socialista.

Una conclusión de la lectura de este escrito de Lenin es que hay que ser suficientemente prudente, sin llegar a socialdemócrata, y lo suficientemente revolucionario, sin llegar al romanticismo revolucionario.

La lucha de clases y su asimilación por la clase obrera no llega de forma espontánea sino que tiene muchos avances y retrocesos. No contempla automáticamente conclusiones revolucionarias, ya que si fuera así, la tarea de construir el partido apenas sería necesaria. Sin organización la clase obrera queda indefensa ante la explotación de los capitalistas.

El éxito del anarquismo, entre ciertos sectores de obreros antes de la Primera Guerra Mundial, es posible que fuera como reacción a la derechización de los dirigentes de la socialdemocracia.

Al comienzo del libro, dice Lenin: “En los tiempos lejanos en que Kautsky era todavía marxista (antes que renegado) escribió en Iskra el artículo Los eslavos y la revolución: En la actualidad (al contrario que en 1848) se puede creer que los eslavos, no sólo se han incorporado a la revolución, sino que son el centro de gravedad del pensamiento y de la obra revolucionaria. El centro revolucionario va desplazándose del Occidente a Oriente. En la primera mitad del siglo XIX se hallaba en Francia y en algunos momentos en Inglaterra. En 1848, también Alemania se incorporó. El nuevo siglo demuestra que el centro revolucionario se ha trasladado a Rusia, que tanta iniciativa revolucionaria ha acumulado de Occidente.

¡No escribía mal Karl Kautsky hace 18 años!”

Cierto es que los bolcheviques, al frente de la clase obrera rusa, fueron capaces de aplicar las enseñanzas revolucionarias que se dieron en Occidente, y que previamente había estudiado Lenin, a las luchas y revoluciones que se produjeron en Rusia, principalmente desde la revolución de 1905 hasta el triunfo de la Revolución Socialista en 1917, y que previamente había estudiado Lenin. A lo largo de estos años, los bolcheviques unidos a las masas, tuvieron que utilizar como táctica, el replegarse y moderar su tono revolucionario con el fin de crear organización y recobrar fuerzas para llegado el momento, resurgir con todo el ímpetu revolucionario y la fuerza necesaria enfrentándose al gobierno provisional, y proclamar: “¡Todo el poder para los soviets!”.

Más adelante en el capítulo II, Lenin continúa: “Los bolcheviques no se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, ni dos meses y medio, sin la disciplina férrea de nuestro partido, sin el apoyo incondicional que le presta toda la masa de la clase obrera. Es decir, todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de atraer a los más atrasados”.

Lenin y los bolcheviques mantuvieron unas premisas importantes: para finalizar con la burguesía y el capitalismo era indispensable el apoyo y la comprensión de la masa, es decir, de la clase obrera.

En el capítulo “Las etapas principales del bolchevismo”, Lenin indica que los años de preparación de la Revolución fue la etapa de 1903-1905, durante la cual se dio una lucha encarnizada de concepciones programáticas y tácticas. Las tres clases fundamentales, representadas por las tres corrientes políticas principales, la liberal burguesa, la democrática pequeño burguesa o socialdemócrata y la proletaria revolucionaria, anuncian y preparan la futura lucha de clases. Sin el ensayo de 1905, la victoria de la Revolución de 1917 no habría sido posible. Para confirmar esta teoría, buscando otro ejemplo histórico, esta vez en Francia, dice Politzer en una de sus clases de marxismo: “El metafísico resuelve en abstracto, sin tomar en cuenta las condiciones de lugar y de tiempo. Existen quienes creen de buena fe que en 1944 el proletariado francés, dirigido por el Partido Comunista, estaba en condiciones de tomar el poder y que, al no haberlo hecho “perdió la oportunidad”. Esta es una apreciación seductora a primera vista, pero errónea. ¿Por qué? Porque separa arbitrariamente del conjunto un aspecto, que solo tiene sentido en su relación con el conjunto”.

El error surge en la apreciación del carácter y el objeto de la Resistencia. Ciertamente la fuerza principal fue la clase obrera, dirigida por el partido revolucionario, el Partido Comunista, pero el objetivo de la Resistencia no era la revolución proletaria, sino la liberación del territorio y la destrucción del fascismo [1].

Por supuesto que el marxismo leninismo no se queda “paralizado” en este momento. Más adelante en el mismo manual se dice: “La revolución (cambio cualitativo) es pues, el producto histórico necesario de una evolución (cambio cuantitativo), y el aspecto cualitativo del movimiento social. El método dialéctico afirma que el movimiento tiene doble forma; evolutiva y revolucionaria”<<<< [2].

Regresando al libro de Lenin, en la segunda Revolución Rusa (Febrero) de 1917, el zarismo ya estaba caduco, y con la ayuda de una guerra muy penosa, surgió una poderosa fuerza destructora. En pocos días Rusia se convirtió en una República democrático-burguesa , más libre que cualquier otro país. Los mencheviques y los social revolucionarios, dominando los procedimientos de los europeos de la II Internacional, junto a la chusma oportunista dentro de los Soviets (que nacieron en 1905), y los falsificaron de Febrero a Octubre de 1917, pero fracasaron porque no llegaron a comprender el papel e importancia de los mismos. Pero ya había surgido en el mundo entero la idea del poder soviético.

Dice Lenin: “Al comienzo, no incitamos a derribar el Gobierno, sino que explicamos la imposibilidad de hacerlo sin modificar previamente la composición y el estado de ánimo de los Soviets. No declaramos el boicot al parlamento burgués, sino que dijimos: que una república burguesa con una constituyente, era mejor y preferible a una República sin constituyente; pero que la República “obrera y campesina” soviética es mejor que cualquier república democrático burguesa, parlamentaria”.

Sin esta preparación prudente, minuciosa y prolongada, no hubiésemos podido alcanzar ni mantener la victoria de Octubre de 1917”.

Lenin continua analizando en este caso la lucha contra enemigos en el seno del movimiento obrero. Y hace la pregunta ¿ contra cuáles el bolchevismo ha podido crecer, fortalecerse y templarse en esta lucha? En primer lugar y sin ninguna duda, en su lucha contra el oportunismo que en 1914, se transformó en social chovinismo y se pasó definitivamente a la burguesía contra el proletariado. En segundo lugar, el partido bolchevique creció y se formó en su larga lucha contra el revolucionarismo pequeño burgués.

Cuando surgió en 1903 el bolchevismo, heredó la lucha implacable contra el revolucionarismo pequeño-burgués y semianarquista. E hizo suya la lucha contra el partido que expresaba esta tendencia del revolucionarismo pequeño-burgués, es decir, el partido de los socialistas revolucionarios.

En primer lugar este partido rechazaba el marxismo.

En segundo lugar, este partido ejercía “su revolucionarismo” o su “izquierdismo” en el reconocimiento del terror individual, el de los atentados, que nosotros los marxistas rechazábamos categóricamente.

En tercer lugar, ser “izquierdista” consistía ser para los social revolucionarios, el reírse de los pecados oportunistas, relativamente breves de la socialdemocracia alemana.

Lenin señala que en 1920, los mejores jefes surgieron de la socialdemocracia revolucionaria alemana. Esto se percibe en el Partido Espartaquista, y el ala izquierda proletaria del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania, que sostienen una fuerte lucha contra el oportunismo de los Kautsky y demás elementos de la misma catadura política.

La lucha de los bolcheviques contra las desviaciones “izquierdistas” de su propio partido, adquirió una magnitud considerable en 1908 con la cuestión de la participación en un parlamento “ultrarreaccionario”. Los “izquierdistas”, entre los que había excelentes revolucionarios, se apoyaban en la feliz experiencia del boicot de 1905. El Zar anunció en Agosto de 1905 la formación de un “parlamento consultivo” que fue barrido por la Revolución de 1905. Pero transplantar ciegamente, por simple imitación´, sin un espíritu crítico estas experiencias a otra situación, es el mayor de los errores.

Hoy se sabe con claridad que los bolcheviques no hubieran podido conservar y fortalecer el Partido, si durante los años 1908-14 no hubieran defendido el combinar formas legales e ilegales, Lo que es lo mismo que participar en un parlamento ultrarreaccionario y otras instituciones de esta misma reacción.

En 1918 los comunistas de “izquierda” constituyeron sólo un grupo o fracción dentro del Partido bolchevique y no por mucho tiempo. En el mismo año los representantes más señalados del “comunismo de izquierda”, los camaradas Rádek y Bujarín, reconocieron abiertamente su error. Les parecía que la paz de Brest, era un compromiso inaceptable con los imperialistas. Claro que era un compromiso inaceptable, pero era obligatorio en esas circunstancias.

Hay compromisos distintos y es preciso saber analizar la situación y las circunstancias concretas de cada uno de ellos. Debe aprenderse a distinguir al hombre que ha entregado a los bandidos su bolsa y sus armas, para disminuir el mal causado por ellos, y facilitar su captura y ejecución, del que da a sus enemigos su bolsa y armas, para participar en el reparto del botín.

El comunismo “de izquierda” en Alemania

Llegamos en nuestros comentarios y reseñas del libro de Lenin El izquierdismo enfermedad infantil del comunismo, al capítulo donde Lenin se dirige a los comunistas alemanes. En un folleto de la Liga Espartaquista titulado “Una escisión en el Partido Comunista de Alemania”,donde analiza el punto de vista de esta escisión y nos comenta algunas citas del folleto.

- “el Partido Comunista es el Partido de la lucha de clase más decidido”…

-“Desde el punto de vista político, este periodo de transición entre el capitalismo y el socialismo es el periodo de la dictadura del proletariado”.

-“…se plantea la cuestión ¿Quién debe ejercer la dictadura: el Partido Comunista o la clase proletaria?”

Esta escisión señala que hay dos estrategias del Partido Comunista: una que plantea la unidad de acción con los socialdemócratas, que es entrar en el gobierno capitalista y lo definen como Partido de los “jefes”; la otra, el Partido de las masas, que espera el ascenso de la lucha revolucionaria desde abajo y rechaza todos los procedimientos parlamentarios y oportunistas. Todo bolchevique que haya participado en el desarrollo del bolchevismo desde 1903 no podrá por menos de afirmar ante la lectura de este folletín. “¡Que antiguallas tan conocidas! ¡Que infantilismo de izquierdas!”.

El solo hecho de plantear la cuestión de Dictadura del Partido o Dictadura de las masas atestigua confusión de ideas.

En Alemania como en los demás países europeos, se está acostumbrado a la elección libre y regular de los jefes por los congresos de los partidos. En virtud de la marcha impetuosa de la revolución, fue preciso pasar de esta legalidad a la posición “poco cómoda” de combinarla con la ilegalidad, para designar, formar o conservar los “grupos dirigentes”. Al final de la guerra imperialista y después de ella, en todos los países se ha manifestado el divorcio entre los “jefes” y la “masa”. La causa principal de este divorcio está explicada por Marx y Engels.

Inglaterra, debido a la situación monopolista, dio origen al nacimiento de una “aristocracia obrera” oportunista, pequeño burguesa, con origen en la masa. Los jefes de esta aristocracia obrera, con frecuencia se pasaban al campo de la burguesía que los mantenía de forma directa o indirecta. Marx se ganó el odio de éstos por llamarlos públicamente “traidores”. El siglo XX creó una situación privilegiada en favor de algunos países adelantados y surgieron dentro de la II Internacional (recordemos que Lenin escribió esto en 1920) ese tipo de jefes, traidores, oportunistas, social chovinistas, los cuales defienden los intereses de su corporación y de su reducida capa de aristocracia obrera.

La victoria del proletariado revolucionario es imposible sin luchar contra este mal, desenmascarar y expulsar a los jefes oportunistas, social traidores; esa política es la que ha aplicado la III Internacional, pero llegar a contraponer la dictadura de las masas con la dictadura de los jefes es un absurdo ridículo y una necedad. Lo divertido es que con “abajo los jefes” salgan jefes nuevos.

Negar la necesidad del Partido y de la disciplina de Partido equivale a desarmar a la clase obrera en provecho de la burguesía, equivale a la dispersión, la incapacidad para dominarse, para unirse y para actuar de forma organizada. Esta sería la causa, de modo inevitable de la ruina de todo movimiento revolucionario del proletariado.

Afirma Lenin que en Rusia después de más de dos años, tras el derrocamiento de la burguesía, todavía se está en los primeros pasos en la transición del capitalismo al socialismo, hacia la fase inferior del comunismo. Las clases siguen existiendo y lo harán durante años en todas partes, después de la conquista del poder por el proletariado.

Sin un partido férreo y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que hay de honrado dentro de la clase obrera, que sea capaz de ver el estado de las masas, es imposible llevar esta lucha con éxito.

¿Deben actuar los revolucionarios en los sindicatos reaccionarios?

El siguiente problema que Lenin aborda se refiere a cómo deben actuar los revolucionarios en los sindicatos reaccionarios.

Lenin dice que la posición de los “izquierdistas” alemanes hacia los sindicatos reaccionarios y contrarrevolucionarios es equivocada. Para demostrar esto, parte de la propia experiencia de los bolcheviques al objeto de aplicar a Europa Occidental lo que la historia y la táctica del bolchevismo contiene de aplicable, y que es importante y obligatorio en todas partes. El Partido en su labor se apoya en los sindicatos, que en ese momento cuentan más de cuatro millones de afiliados, y que en el aspecto formal son obreros sin partido.

Todas las instituciones dirigentes de la inmensa mayoría de los sindicatos, y sobre todo la central o Buró Sindical de toda Rusia, se componen de comunistas y aplican las directrices del Partido, el cual debe estar ligado estrechamente a la clase y a las masas, y a través del cual se ejerce la dictadura de clase. Sin esta política hacia los sindicatos hubiera sido imposible no sólo mantenerse en el poder dos años, ni tan siquiera dos meses, como tampoco se podría haber ejercido la dictadura del proletariado. Además como es natural, toda la labor del Partido se realiza a través de los Soviets, que agrupan a las masas sin distinción de oficios. Tal es el mecanismo general del poder proletario examinado desde “arriba”, es decir, desde la realización práctica de la dictadura del proletariado.

Después de esta exposición se comprenderá que el bolchevique ruso conoce este mecanismo y lo ha visto nacer de los pequeños grupos ilegales y clandestinos, y no puede dejar de ver ridículo las discusiones sobre la dictadura desde “arriba” o desde “abajo”. La dictadura de los “jefes” o de las “masas”.

Continúa Lenin en su extraordinaria obra explicando que en países más adelantados que Rusia, se han hecho sentir cierto espíritu reaccionario en los sindicatos; ha surgido una aristocracia obrera profesional, mezquina, egoísta, ávida, desalmada, pequeño burguesa. Aquí los mencheviques hallan apoyo entre los sindicatos. Es imposible hacer la revolución con personas que dominen los sindicatos y apoyen este pensamiento. Por ello no actuar en el seno de los “sindicatos reaccionarios” significa abandonar a las masas obreras, insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios.

Los comunistas de “izquierda” revolucionarios, pero insensatos, se niegan a actuar en los sindicatos con el pretexto de que son reaccionarios, e inventan una unión obrera nueva, libre de todo prejuicio democrático burgués. Esto fue inconcebible e insensato y el mayor daño causado a la revolución por los revolucionarios de “izquierda”. La tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados, en saber actuar entre ellos y no aislarse de ellos mediante consignas sacadas de la cabeza e infantilmente “izquierdistas”.

¿Debe participarse en los parlamentos burgueses?

Este es el capítulo que Lenin continúa analizando sobre el “izquierdismo alemán”: Los izquierdistas no saben razonar, no saben conducirse como el Partido de la clase, de las masas. El deber de éste consiste en decirles la amarga verdad, decirles que sus prejuicios pequeño burgueses y parlamentarios son eso, prejuicios. Pero al mismo tiempo, debes observar con serenidad el estado real de conciencia y de preparación de toda la clase (y no solo de la vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora (y no sólo de sus elementos más avanzados).

Más adelante continúa….”Precisamente en Europa Occidental las masas atrasadas están mucho más imbuidas que en Rusia de prejuicios pequeño burgueses y parlamentarios. La labor de los pequeños grupos comunistas en estos parlamentos burgueses, tiene que ser la de librar una larga lucha tenaz, sin retroceder ante ninguna dificultad, para denunciar y desvanecer dichos prejuicios. Es imposible vencer dichas dificultades con éxito, sin la combinación de la lucha legal, con la ilegal. La crítica debe dirigirse, no contra el parlamentarismo o la acción parlamentaria, sino contra los jefes, que no saben (o no quieren) utilizar la tribuna parlamentaria de una forma revolucionaria, a la manera comunista”.

Esta explicación magistral de Lenin no necesita más aclaraciones.

¿Ningún compromiso?

Continúa Lenin con las citas del –folleto de Fráncfort-. Es triste ver como gentes que indudablemente se consideran marxistas y quieren serlo, han olvidado las verdades fundamentales del marxismo. He aquí lo que decía Engels, (quien como Marx pertenece a esa rarísima categoría de escritores en que cada una de las frases de sus trabajos tiene una asombrosa profundidad de contenido) contra el manifiesto de 1874 de los 33 comuneros blanquistas en el que éstos afirmaban “somos comunistas porque queremos alcanzar nuestro fin sin detenernos en etapas intermedias y sin compromisos que no hacen más que alejar el día de la victoria y prolongar el periodo de esclavitud”.

Los comunistas alemanes son comunistas porque a través de todas las etapas intermedias creadas, no por ellos, sino por el desarrollo histórico, ven con claridad su objetivo final: la supresión de las clases, y la creación de un régimen social en el que no habrá ya lugar para la propiedad privada de la tierra y de los medios de producción.

Los 33 blanquistas son comunistas porque se creen que basta con su deseo de saltar las etapas intermedias para que todo esté realizado y que “estalle” un día el poder en sus manos. Porque así lo creen ellos. Por lo tanto, los que digan que así no se puede hacer, no son comunistas. “¡Que pueril ingenuidad la de presentar la propia impaciencia como argumento teórico!”.

Marx y Engels decían que nuestra teoría no es un dogma, sino una guía para la acción, y el gran error, el inmenso crimen de “patentados” marxistas como Otto Bauer, Karl Kautsky y otros, consiste en no haber sabido aplicar esta idea en los momentos más importantes de la Revolución proletaria.

El comunismo de “izquierda” en Inglaterra.

En Inglaterra no existía todavía el Partido Comunista. Pero entre los obreros se advertían un movimiento comunista joven. La dificultad mayor para crear un Partido Comunista, era la falta de unanimidad en lo que se refiere a la participación en el parlamento. Al igual que los comunistas de “izquierda” alemanes, los ingleses cayeron en el mismo error antiparlamentario. Estaban imbuidos del más noble odio proletario a los políticos de “clase” de la burguesía, y este odio fue la base de todo movimiento socialista y comunista y de sus éxitos. Pero no tuvieron en cuenta que la política es una ciencia y un arte que no cae del cielo, que no se obtiene gratis, y que si el proletariado quiere vencer a la burguesía, debe formar sus políticos de “clase” proletarios y de talla, no debieron ser inferiores a los políticos burgueses.

Lenin deja ver de qué forma la burguesía no puede dejar de cometer irreparables desatinos y esto les hará perecer.

Para la revolución no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven, y exijan cambios. Para la revolución, es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan. Sólo cuando los de “abajo” no quieran, y los de “arriba” no puedan seguir viviendo a la antigua, triunfará la revolución. En otras palabras, esta verdad se expresa de esta forma: la revolución es imposible sin una crisis nacional general, que afecte a explotados y explotadores.

Lenin señala las formas que en la Revolución de 1905 se implementaron en Rusia, principalmente la formación de los Soviets, como nueva forma de lucha de las masas y de organización de masas oprimidas por el capitalismo.

Lenin concluye sus recomendaciones a los comunistas ingleses: “Por mucho que hagan los gobiernos burgueses, para acabar con los comunistas, seguiremos creciendo en todos los países. Falta una cosa para que marchemos hacia la victoria con más firmeza y seguridad: que los comunistas de todos los países, comprendamos que, en nuestra táctica es necesaria la flexibilidad máxima. Lo que falta hoy en el comunismo, sobre todo en los países adelantados, es esa conciencia y el aplicarla en la práctica”.

Ya para terminar este trabajo, con el que espero irradiar sentimientos de apetencia por la lectura y comprensión de este maravilloso libro de Lenin en este centenario de su publicación, quisiera expresar unas breves reflexiones:

-Los comunistas tenemos que tener presente que los miembros del Partido bolchevique utilizaban este libro como “manual de teoría y táctica para el movimiento comunista internacional.

-Los tiempos en que el movimiento comunista tuvo mayor esplendor y éxito, posiblemente se debieron a que siguió sus enseñanzas y los comunistas daban a este libro de Lenin la importancia adecuada. Mientras que los trotskistas y anarquistas, se iban marchitando como repetitivos charlatanes.

- Es posible que por despreciar sus enseñanzas los comunistas hoy no avancemos, a pesar de que el capitalismo se resquebraja cada día más desde que empezó este siglo XXI.

ANEXO IV CONCLUSIONES ERRÓNEAS DE PREMISAS JUSTAS

Es indudable que el arribismo más desvergonzado, la utilización burguesa de los puestos en el parlamento, la clamorosa desnaturalización reformista de la labor parlamentaria y la vulgar rutina pequeño burguesa, sean los rasgos peculiares habituales y predominantes, engendrados por el capitalismo en todas partes, y no solo fuera, sino dentro del movimiento obrero. Pero el capitalismo y el ambiente burgués creado por él (que incluso después del derrocamiento de la burguesía desaparece muy despacio, puesto que el campesinado hace renacer sin cesar a la burguesía) bajo el poder soviético, y en nuestro Partido proletario, tratarán de penetrar aún más a través de elementos procedentes de la intelectualidad burguesa, igual que lo harán en los Soviets, los tribunales y el cuerpo administrativo, pues es imposible construir el comunismo sin otra cosa que no sea el material humano construido por el capitalismo.

Para terminar, solo añadiré dos sentencias extraídas del libro de G. Politzer:

-“Para los trabajadores y en particular para los proletarios, el estudio de la filosofía marxista, no es un lujo. Es una necesidad”.

-“La victoria universal del proletariado no es una utopía, es una certeza fundada objetivamente”.

ESCARPO

Notas

[1] G. Politzer. Principios elementales y fundamentales de filosofía. Akal Pág. 245

[2] G. Politzer. Principios elementales y fundamentales de filosofía. Akal, pág. 276


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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