Unión Proletaria

Fallece el compañero Marcelino Camacho

El sindicalismo de clase late con fuerza con tu recuerdo

Viernes 29 de octubre de 2010


Marcelino Camacho ha fallecido esta madrugada a los 92 años.

Fue el fundador y el primer secretario general de CCOO y diputado del Partido Comunista de España entre 1977 y 1981, fue militante del PCE desde 1935.

Hijo de ferroviario, tuvo como profesión fresador. Con 18 años cortó las vías del tren junto a otros compañeros tras el golpe de estado fascista contra el legitimo gobierno de la República, para intentar cortar el paso de las tropas franquistas. Durante la Guerra Civil, luchó como miliciano; tras la derrota republicana, se traslada a Madrid donde es detenido y condenado a 12 años de prisión por el delito de "auxilio de rebelión" y por ser voluntario del ejército republicano. A finales de 1941, fue indultado y salió de la carcel, aunque al poco volvió a ser encarcelado y trasladado al Batallón Disciplinario Cuesta Colorada, en Tánger. En 1943, logra escapar del centro y consigue asilo político en el Marruecos francés.

En 1957 es indultado. Comienza a trabajar en el sector de la metalurgia, y es ahí donde resulta elegido miembro del comité de empresa y crea de forma clandestina y con orientación comunista las Comisiones Obreras dentro del sindicato vertical franquista. En junio de 1967 se realiza la primera asamblea, a partir de ese momento el sindicato comienza a ser perseguido.

En 1972, Camacho fue condenado a prisión en el juicio conocido como Proceso 1001. Tras la muerte del Dictador, fue puesto en libertad en mayo de 1976.

Años mas tarde, hubo que organizar la resistencia a un proceso de reconversiones industriales y de destrucción masiva de empleo. En 1985, siendo todavía secretario general de CCOO, organizó la primera huelga general de la democracia en protesta porque el gobierno de Felipe González endureció las condiciones de acceso a las pensiones.

Era un hombre siempre dispuesto a la movilización, a salir a la calle a pedir, a exigir, lo que consideraba que era de los ciudadanos, casi siempre situado en los barrios menos favorecidos y discriminados por los ayuntamientos. Era fácil verle en una manifestación para exigir un colegio, una carretera, una línea de autobuses, mejoras en los Cercanías u otras pequeñas reivindicaciones sociales... Los vecinos siempre se sentían apoyados por el secretario general de CCOO que daba importancia y vida a protestas sencillas pero importantes para los afectados. Una de sus últimas salidas fue para exigir que no se tirara la cárcel de Carabanchel, donde había pasado muchos años. Quería que la prisión se convirtiese en un centro cultural o un museo de la lucha antifranquista.

Militante con el que España estará siempre en deuda, no salió de su barrio, de la cárcel del barrio y de su piso de protección oficial de apenas 67 metros en Carabanchel.

Sirvannos de enseñanza aquellas palabras suyas "ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar", y que apuntillaba con ese "siempre adelante y siempre a la izquierda".

Marcelino compartió la mayor parte de su vida con su compañera Josefina Samper, con la que tuvo dos hijos y que fue un gran complemento y apoyo en todas sus luchas.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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