¿Qué pasó en el Metro de Madrid?

Extraido de www.agitación.org

Viernes 23 de julio de 2010


Si hace unos días parecía que el conflicto en el Metro de Madrid podía ser duradero ya que los sindicatos abrieron una caja de resistencia, las tensiones entre trabajadoras/es, empresa y Comunidad de Madrid estaban realmente tirantes, y parecía existir una voluntad férrea de las/os empleadas/os de luchar hasta que se reconociera íntegramente el convenio, de repente llegó la noticia de acuerdo y del final de los paros. ¿Qué ha pasado realmente con Metro de Madrid? El pasado 28 de Junio la Asamblea de Madrid aprobó el Decreto por el cual los recortes salariales impuestos por el Gobierno Central a las y los funcionarios, afectarían también a empresas públicas como son el Canal de Isabel II, Telemadrid, y Metro de Madrid. La Administración Autonómica se negaba así a retroceder en sus planes, pese a la concentración de protesta del día 24 ante la Asamblea de Madrid de cientos de personas, y pese a que la Asamblea General

de Metro del jueves 17 decidiera prácticamente por unanimidad convocar paros de 24 h para los días 28, 29 y 30 de Junio.

En la primera jornada de huelga, se cumplieron los servicios mínimos, y esa misma tarde hubo una masiva concentración en la Puerta del Sol, desde la cual las y los trabajadores de Metro partieron hacia Plaza Castilla para celebrar una multitudinaria asamblea, donde se ratificó la decisión anunciada hacía más de una semana, de no cumplir los servicios mínimos los próximos días debido a la aprobación del Decreto. Esa misma noche, se encerraron en el depósito de trenes de dicha estación, organizando lo que sería el momento más trascendental del conflicto: el martes 29 no salió ningún tren, no se prestó servicio en toda la red. El Metro no abrió, y Madrid entera se paró. Fue un triunfo histórico.

Inmediatamente los medios de comunicación comenzaron a criminalizar la huelga, y a manipular la opinión pública, intentando que el pueblo madrileño se volviera en contra de sus propios compañeros y compañeras de clase, desprestigiando al Comité de Huelga, los sindicatos y la lucha obrera. La Presidenta Esperanza Aguirre y el Consejero de Trasportes José Ignacio Echeverría, con el apoyo del Ministerio del Interior, anunciaron mano dura contra las y los huelguistas, amenazando con severas sanciones y expedientes disciplinarios.

A pesar de la fuerte presión mediática, poco a poco comenzaron a aparecer los primeros comunicados de apoyo. Artículos informativos que daban una visión más objetiva del conflicto, muestras de solidaridad por parte de comités de empresa de Madrid, Barcelona, Asturias, Alicante, Zaragoza, y de otras muchas regiones, así como organizaciones políticas, estudiantiles, vecinales, de usuarios, etc.

La tarde del martes, intentaron poner en funcionamiento la línea 8, una de las más importantes por ser la que llega al aeropuerto de Barajas. Para ello chantajearon a varios trabajadores y trabajadoras con contratos precarios, parciales o en prácticas, prometiéndoles un contrato mejor e indefinido si colaboraban. Salieron trenes a las vías, llenos de antidisturbios, pero finalmente no consiguieron poder en marcha todo el sistema, y no lograron abrir.

El miércoles 30 se continuó con la huelga total, y el conflicto de Metro estuvo presente en los discursos de los dirigentes sindicales de CCOO y UGT durante las concentraciones convocadas para preparar la huelga general. Ese mismo día, la Asamblea General de Metro decidió seguir con los paros para los próximos días 1 y 2 de Julio, esta vez, cumpliendo los servicios mínimos. Se pretendía así dar una tregua a la ciudad, y especialmente a los propios trabajadores y trabajadoras, ya que se avecinaba una lucha larga y difícil. De hecho el Comité de Huelga aún no había sido convocado a la mesa de negociaciones, lo cual indica la predisposición de las autoridades regionales para solucionar el conflicto. Además hay que contar con las presiones de los medios de comunicación, el desgaste físico y psíquico de las y los trabajadores que seguían siendo amenazados continuamente con sanciones, y que tenían que hacer frente a las pérdidas económicas que estaban sufriendo, y a los esquiroles que le hacían el juego a la empresa. Pero aún con todas las dificultades, no se rindieron.

Se siguieron convocando jornadas de huelga cada semana, y asambleas continuas para informar de la situación y decidir. Finalmente la empresa se sentó a negociar, y tras complicadas reuniones, el Comité de Huelga llegó a un preacuerdo el pasado día 17 de Julio, que fue aprobado por la Asamblea General de trabajadoras y trabajadores el lunes 19. De esta forma han conseguido que la reducción del gasto económico en Metro sea principalmente a base de otras partidas presupuestarias distintas a las que inicialmente se planteaban, y que incluyen a los cargos directivos de la empresa. El salario se verá reducido un 1%, pero este, aparecerá en nómina como un descuento “a cuenta aplicación Ley 4/2010” de forma que ni el salario unificado ni ningún otro complemento se modifican, permitiéndose así que la negociación de este 1% siga viva para ir a otros conceptos hasta llegar al 0% de rebaja salarial.

No hay que olvidar que la batalla sigue ahora por la vía judicial, ya que se recurrió la ilegalidad del Decreto que vulnera la negociación colectiva, incumpliendo los artículos 37 y 149 de la Constitución. Todo apunta a que la sentencia será favorable a las y los trabajadores. Igualmente se ha vuelto a poner sobre la mesa el tema de los servicios mínimos abusivos (un 50% del servicio) que se imponen para cortar la fuerza de la huelga, maniatando la movilización obrera. Estos servicios mínimos, que no se dan en ningún otro país europeo, han sido considerados ilegales por los tribunales en anteriores huelgas, por lo que esta no será una excepción.

Los expedientes disciplinarios abiertos (cerca de dos mil) siguen su curso y son usados por parte de la Comunidad Autónoma como coacción personal a las y los trabajadores. Sin embargo, ante cualquier sanción económica o de despido, el Comité de Huelga iniciará nuevamente las movilizaciones.

Con todo ello vemos, que el conflicto se da por concluido, pero que esto no implica que la lucha se haya detenido. También la Caja de Resistencia abierta por el Comité de Huelga (BBVA 0182-4063-30-0201546946) sigue siendo necesaria, pues ha habido pérdidas económicas que pueden llegar a más de 900 € por persona durante este mes de paros.

Siguen queriendo que las y los trabajadores paguemos la crisis del capitalismo. Mientras intentan arrasar los derechos laborales, Metro se gastará 50 millones de € en publicidad (a través de empresas más que cercanas al PP), seguirá con su ingente estructura directiva llena de direcciones y subdirecciones y departamentos inútiles, y seguirá malgastando presupuesto en contratas pese a tener personal y medios cualificados dentro de la empresa. Aún así, es imposible negar que la fuerza de la clase obrera unida ha logrado que la particular “dama de hierro madrileña” tenga que dar su brazo a torcer. Metro sólo es un ejemplo. Mañana será en otra empresa, en otra Administración. Pero si nos organizamos podemos vencer. Y venceremos.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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