Frédéric André

Jubilación: Morales no es Sarkozy

Traducido por Unión Proletaria

Martes 17 de agosto de 2010


Mientras en nuestro país, Francia, el gobierno se dispone a retrasar la edad de jubilación a más de 60 años y a aumentar el número de años necesarios para poder disfrutar de una plena jubilación, y ello sin tocar seriamente las rentas del capital, en Bolivia, el gobierno socialista de Evo Morales se dispone a hacer votar una nueva ley sobre jubilaciones, discutida con la principal central obrera del país (la COB), que adelanta la edad de jubilación de los 65 a los 58 años, con las mismas ventajas.

Esta edad será incluso rebajada a los 56 años para los obreros del sector minero, con la posibilidad de rebajar aún más esta edad para ciertos trabajadores, en este caso un año trabajado en el interior de la mina contará como dos años.

Todo esto se inscribe en el marco de la reconstrucción del sistema boliviano de jubilación de reparto saqueado por décadas de liberalismo económico…

A comienzos de febrero de 2008, el presidente Morales ya había instaurado una pensión de “dignidad” para los jubilados viviendo bajo el umbral de la pobreza, en un país donde dos habitantes de cada cinco viven con menos de dos dólares al día. Para financiar este subsidio, el gobierno de Morales había instaurado una redistribución de las riquezas obtenidas de los hidrocarburos (gas y petróleo), haciendo que contribuyan las ricas regiones del este boliviano que se las habían arreglado hasta ahora para beneficiarse de la casi totalidad de estos ingresos.

Rechazando compartir su parte del pastel, la oligarquía boliviana había intentado, con la complicidad de la embajada americana, desencadenar una guerra civil con el fin de derrocar al presidente Morales.

Evidentemente, Francia no es Bolivia, sus niveles de ingresos, de pensiones para la jubilación y su nivel de vida son muy alejados ciertamente, pero ¿no hay aquí algo de lo que inspirarse de un gobierno progresista que elabora y vota leyes que no separan los aspectos humanos de los aspectos económicos?

¿No hay aquí algún interés en inspirarse una vez más de esos gobiernos progresistas latinoamericanos que han elegido su bando entre los tiburones de las finanzas, los acaparadores del FMI y del Banco Mundial de un lado, y el bienestar del pueblo del otro?

Bolivia, como Venezuela y Ecuador, así como los países miembros del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) han decidido desde hace algunos años ya devolver a los tecnócratas del FMI a sus despachos neoyorkinos y gestionar ellos mismos su países, su economía y sus sistemas de jubilaciones.

Al contrario que nuestros gobiernos europeos, el de Evo Morales considera que el ser humano pasa por delante de las consideraciones económicas, y que son los que poseen más y que provocan las crisis financieras los que deben tirar de su bolsillo.

Considera que los recursos de su país no deben servir más para llenar las cuentas de las multinacionales extranjeras y de las oligarquías locales, sino al contrario para desarrollar económica y socialmente una nación desde ahora libre de los dictados de los mercados financieros y de sus aliados.

¿No es esta América Latina rebelde y progresista una bella fuente de inspiración? ¿No deberíamos tener los ojos puestos sobre estas naciones y sus pueblos, que ponen en tela de juicio aquello que nos han empezado a imponer aquí: a saber, la degradación de nuestras condiciones de vida y la destrucción de nuestras conquistas sociales, resultado de años de lucha, todo ello en nombre de la carrera hacia los beneficios de los más ricos y del “sagrado” libre mercado.

Sarkozy no es Morales, y lo lamentamos mucho.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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