50 años del asesinato de Patricio Lumumba

Extraído de la página web del PTB

Lunes 24 de enero de 2011


En las únicas elecciones libres que se efectuaron en el antiguo Congo belga de 1960 al 2006, Patricio Lumumba fue elegido por una abrumadora mayoría de votos y se convierte así en el primer jefe de gobierno de su país tras la independencia. Propugnó una política nacionalista y eso no fue del agrado de los imperialistas.

La antigua metrópoli, Bélgica, apeló a la desestabilización y apoyó a los secesionistas de Katanga, que declararon independiente del Congo esa rica provincia. Además, retiró a sus especialistas del país, tratando de provocar la parálisis económica del naciente Estado africano.

Por su parte, la CIA y los servicios de inteligencia de otras potencias europeas trabajaban día y noche en el reclutamiento de agentes congoleses, a la vez que subvencionaban con creces a los nativos leales al imperialismo.

Con la excusa de proteger a las propiedades de ciudadanos de su país, Bélgica envía tropas a Katanga (Shaba) para apuntalar al movimiento secesionista de esa provincia. Lumumba recurrió ingenuamente a las Naciones Unidas (ONU) para expulsar a los belgas y ayudar a restaurar el orden.

Las tropas belgas se negaron a evacuar el país, y continuaron apoyando la secesión de Katanga. Entretanto, las tropas de la ONU se negaban a intervenir en apoyo del gobierno central y de hecho, tras su ingreso al país, propiciaron la desestabilización del nuevo gobierno y, finalmente, el acoso y derribo de Lumumba.

El líder congolés solicitó ayuda a la Unión Soviética. A mediados de 1960 empezaron a llegar al Congo asesores y agentes militares soviéticos. Igualmente solicitó a los principales dirigentes africanos a que se solidarizaran con el gobierno del Congo.

Ante la actitud de Lumumba, el entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, dio la orden de eliminarlo. Para llevar a cabo esa operación se envió al agente CIA Frank Carlucci, quien luego sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.

Un golpe de Estado derrocó a Lumumba en septiembre de 1960. Detenido primeramente en octubre y luego en diciembre por el ejército títere organizado y pertrechado por los belgas, las tropas de la ONU nada hicieron para evitar que fuera torturado brutalmente por mercenarios europeos y traidores congoleses.

El 17 de enero de 1961, en un descampado en medio de la sabana de Katanga, iluminada únicamente por las luces de los coches de sus asesinos, un mercenario belga lo ató a un enorme árbol. Lumumba apenas podía caminar a causa de las torturas.

Al escuadrón de ejecución lo formaban cuatro hombres, provistos de fusiles FAL y pistolas para descargar el tiro de gracia. El mercenario belga dio la orden de disparar.

Días antes de su asesinato, Lumumba le había escrito a su esposa: "Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados".

"Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres.


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