Unión Proletaria

Libia ¿revueltas populares o injerencias imperialistas?

Resolución sobre la situación en Libia

Jueves 3 de marzo de 2011


A la vista de los últimos acontecimientos en Libia, y teniendo en cuenta las posiciones de otras organizaciones de izquierda alternativa en España sobre este asunto, Unión Proletaria manifiesta lo siguiente:

1. En los últimos meses, se ha vivido en diferentes países del mundo árabe levantamientos populares de diverso tipo y con diverso grado de éxito. En este contexto, llegaron noticias sobre la extensión de estos conflictos a Libia, acompañados de noticias sobre una cruenta represión, en la línea de la ejercida por otros gobiernos de la zona contra los levantamientos populares.

2. A medida que avanza el conflicto, la información se enturbia más y más, con pocas imágenes, muchos rumores e informaciones contradictorias. Así, los medios de comunicación hablan al mismo tiempo de salvaje represión (incluyendo bombardeos) sobre población civil desarmada, y de grandes éxitos de las fuerzas insurgentes, que progresivamente estarían conquistando más y más ciudades y estrechando el círculo en torno a Trípoli, donde resiste el gobierno libio. ¿Civiles desarmados o tropas capaces de tomar ciudades y cercar la capital? ¿Qué ocurre realmente en Libia? Los medios de comunicación de masas, controlados casi en exclusividad por grandes empresas y gobiernos imperialistas, no nos permiten saber lo que está pasando, pero las imágenes sobre las supuestas matanzas son escasas, y parece significativo que el símbolo esgrimido por las fuerzas insurgentes sea la bandera monárquica anterior al actual régimen libio (el gobierno libio acusa a estas fuerzas de estar controladas por integristas islámicos).

3. Los gobiernos imperialistas, incluido el español hablan de “detener la masacre”, y para ello, como no, preparan sus maquinarias jurídica (Tribunal Penal Internacional) y militar para intervenir en favor de las fuerzas insurgentes, siendo muy probable que en breve se establezca una zona de exclusión aérea en Libia, y apenas se logra disimular que la invasión del país es una opción que se baraja en los centros de decisión imperialistas. Fidel Castro ha sido una de las primeras voces que han denunciado estos planes imperialistas, que se encuadran dentro de la lucha de las grandes potencias por el control de las fuentes energéticas mundiales.

4. Libia posee el 2% de las reservas petrolíferas mundiales, además de reservas de gas, lo que unido a su escasa población lo convierte en un país muy rico. Su gobierno, desde la revolución popular de 1969, ha tenido un marcado carácter antiimperialista y panarabista. La nacionalización del petroleo, la eliminación de las bases militares establecidas por potencias extranjeras como EE.UU. o Francia en su territorio, o los intentos de fusión con otros países árabes (Egipto, Siria,...), pusieron a Libia en el punto de mira del imperialismo. Actualmente, Libia es el país africano con mayor renta per cápita y con mayor índice de desarrollo humano. En las dos últimas décadas, ese carácter antiimperialista y panarabista parece ser que se ha ido diluyendo, llegando a importantes acuerdos con las multinacionales europeas del sector energético (sobre todo italianas, pero también españolas y de otros países), que han roto el aislamiento al que estaba sometido Libia, pero que ha supuesto la intervención de empresas privadas extranjeras en el negocio. En pocos años, Libia pasó de archienemigo de las “potencias democráticas” a aliado estratégico de la Unión Europea.

5. Independientemente del origen de la protesta, del grado en que hayan surgido como respuesta popular o haya sido impulsada desde potencias extranjeras, parece evidente que las potencias imperialistas han decidido que Gadaffi ya no les vale, que ha llegado el momento de instaurar un gobierno más dócil, que permita un mayor control del negocio energético por las multinacionales del sector.

6. No hay constancia sobre ninguna fuerza popular organizada que pueda plantearse como alternativa de gobierno en Libia, desde posiciones más consecuentemente antiimperialistas y obreras. La carencia de un partido comunista con implantación en territorio libio, capaz de conducir el malestar popular hacia objetivos populares, hace inviable que el pueblo libio pueda lograr en esta revuelta avances significativos en su proceso emancipatorio.

7. Paralelamente, han sido claros, y bastante chapuceros, los intentos de las potencias imperialistas, principalmente EE.UU. y U.E., de extender este movimiento a países socialistas como China, con éxito ínfimo, así como el intentar vincular a Cuba con la supuesta represión ejercida por el gobierno libio.

8. Algunas organizaciones de izquierda alternativa en España, se han posicionado a favor de la revuelta, denunciando al gobierno de Gadaffi como un gobierno represivo, brutal y antipopular, y apostando por su derrocamiento. Creemos que, si bien pueden tener parte de razón en las críticas al actual gobierno Libio, las características del levantamiento (expuestas más arriba) hacen que muy probablemente el pueblo libio pierda más que gane con la caída de Gadaffi.

9. Por todo ello, hacemos un llamamiento a las fuerzas comunistas, obreras y de izquierda para denunciar conjuntamente los planes de invasión de Libia, orquestados por las potencias imperialistas, con EE.UU. y la U.E. a la cabeza, denunciar ante la opinión pública española que los motivos de dicha intervención imperialista no están relacionados con la “libertad y la democracia”, sino con el control de las fuentes energéticas, y apostar por una salida pacífica a la actual situación, que respete los derechos populares y la soberanía nacional libia.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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