R. Huerta

9 de Mayo de 1945, 64° Aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi

Sábado 9 de mayo de 2009


Esta fecha no es recordada en Occidente. Hoy es un día de orgullo y recuerdo del extraordinario sacrificio por la libertad de los pueblos, realizada por la URSS. En connivencia con el régimen imperialista, las potencias capitalistas (culpables también de la destrucción de la República Española), tampoco impidieron, y aún más alentaron a la Alemania nazi, para que hiciera semejante carnicería en la Unión Soviética.

Pero, como idealistas, no contaron con la población, que defendió su modelo social, que levantó una nueva sociedad. Libre de la esclavitud asalariada, la clase obrera gobernaba y defendía sus logros sociales desde 1917. Defendieron su sociedad libre contra la agresión parda; esos salvajes nazis dejaron decenas de miles de ciudades y poblaciones rurales arruinadas o reducidas a cenizas, así como inestimables valores culturales y artísticos destruidos. El Ejercito Rojo mantuvo durante 1,418 días encarnizada lucha, casi 27 millones de vidas perdidas.

El pueblo soviético

Cada aniversario de la victoria sobre el nazismo y sus aliados constituye un acontecimiento dramático y, a la vez, feliz. Triunfaron el internacionalismo proletario, el valor y el heroísmo sobre las siniestras fuerzas del mal. Pero en el mundo donde domina el imperialismo, hubo y hay publicaciones que escribieron y escriben “su propia historia” sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial para lograr que se olvide aquella incomparable gesta. Mienten cuando insultan diciendo que la Unión Soviética tuvo objetivos egoístas, decisiones políticas inescrupulosas nublándolo todo con una cortina de humo sobre el papel preponderante e histórico del Ejército Rojo de la URSS en la derrota del fascismo hitleriano. Lo curioso es que hasta sectores de la izquierda antifascista bailaron al ritmo de la burguesía, y se refirieron a la guerra mundial en términos abstractos y antihistóricos. La mayor parte de la prensa Europea (Francia, Bélgica, Suiza) se refiere al Ejército Rojo, no para reconocer el papel central que jugaron en la guerra, sino para acusarlo de “invasor” de los países bálticos”.

Arrancar de la memoria los verdaderos hechos históricos, es un arma estratégica de los herederos del fascismo Europeo. Su propósito fundamental es que los pueblos olviden a los verdaderos culpables del horror del pasado, y en tanto ello dejarles el camino libre para el resurgimiento del terror nazi y criminal.

Adolfo Hitler muchas veces es calificado por los historiadores burgueses como un aventurero o loco, pues tienen el propósito de ocultar la esencia política de la segunda guerra mundial que mostró el rostro extremo del sistema capitalista mundial y la voracidad imperialista. La Alemania hitleriana, fue la expresión social y política de una fracción de la burguesía internacional, y ahí radicó la medula del odio de clase contra el socialismo soviético. Los jerarcas nazis desencadenaron la guerra. En pugna con los regímenes imperialistas europeos, no dudaron estos en abandonar a la Unión Soviética, pensando que las ideas racistas hitleriaran se cebarían en el pueblo soviético. Los hitlerianos hablaban descaradamente de su “derecho” a eliminar a muchos pueblos y razas, incluidas las mayores de Europa. “Nuestro deber es aniquilar a la población… tendremos que desarrollar la técnica de aniquilamiento. Si me preguntan qué entiendo por aniquilamiento de la población, mi respuesta será que me refiero al aniquilamiento de unidades raciales enteras. Esto es lo que me propongo llevar a la práctica, esta es, en rasgos generales, mi tarea… ¡Me cabe el derecho de exterminar a millones de seres humanos de raza inferior!” Refiriéndose a Francia, país que tanto ha hecho por la civilización mundial, Hitler afirmaba que “ese país de ‘negroides’ llegará a la decadencia que mil veces merece…”. La cuestión del exterminio de los franceses y de la total eliminación del Estado francés lo ponía Hitler en dependencia del resultado de la guerra contra la Unión Soviética. Por eso las fuerzas progresistas de Francia relacionaban su liberación del yugo fascista con la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. La mayoría del proletariado francés desde entonces es consciente de la inquebrantable gratitud que desde entonces tiene hacia la hazaña del pueblo soviético que con su Ejército Rojo destruyó el régimen nazi.

Los hitlerianos también tenían sus planes hegemónicos con respecto al pueblo inglés: cuanto derrotaran a Inglaterra acabarían con los ingleses de una vez por todas. Los hombres sanos serían trasladados al continente en calidad de esclavos. Los viejos y los enfermos serían exterminados.” Países como Holanda, Dinamarca, Noruega y Suecia estarían sujetos a una germanización forzada. “Debemos enviar a todos los noruegos, suecos, daneses y holandeses a las regiones orientales (Europa del Este). Allí servirán al imperio. Se nos plantea esta grandiosa tarea para el futuro: la aplicación de una política racial planificada.”

Además pensaban liquidar al Estado suizo neutral, cuya población se utilizaría “únicamente como taberneros, exhortaba a liquidar los Estados pequeños, calificándolos de “viejos desperdicios” de Europa. Las directrices de Hitler, eran conquistar Gibraltar, Portugal, Islas Canarias, Rumania, Grecia, Yugoslavia, Bulgaria, Creta, África del Norte, Turquía, el Canal de Suez, Irak, Irán y la India.

Los nazis tenían una única orden respecto a la población soviética: la aniquilación total para colonizar sus tierras

Estadistas y dirigentes militares de los EU e Inglaterra advertían sobre el peligro real que amenazaba a los pueblos tanto de Europa como de otros continentes advertían que, después de conquistar América Latina, los nazis se proponían “estrangular a los Estados Unidos y a Canadá”. Los éxitos de las tropas nazis en 1939 – 1941 se les subieron a la cabeza a los políticos y dirigentes militares hitlerianos. Tras ocupar los países europeos, Alemania militarizó toda su economía; casi 6 mil 500 empresas de esos países servían a la Wehrmacht hitleriana; tomó las armas y el material de guerra de 180 divisiones francesas, belgas, holandesas, noruegas, británicas y checoslovacas. Sólo en Francia capturaron 4,930 tanques y vehículos blindados y 3 mil aviones.

Engreídos por los triunfos logrados en Occidente, esperaban derrotar rápidamente a la URSS mediante contundentes ataques masivos de las fuerzas blindadas, la aviación y la infantería. Contra la URSS fueron lanzadas 190 divisiones (5 millones 500 mil soldados) estas tropas disponían de más de 47 mil cañones y morteros, unos 4,300 tanques y cañones autopropulsados y hasta 5 mil aviones. El enemigo tenía una superioridad triple, cuádruple y aún mayor sobre las tropas soviéticas. A pesar del escaso tiempo que tuvo el Partido Comunista bolchevique (1939-1941) en cambiar toda la producción industrial para priorizar la organización y rearme del Ejército Rojo, no fue suficiente.

Muchos militares y políticos de Occidente no confiaban en que la Unión Soviética fuera capaz de oponer resistencia a las hordas hitlerianas. Por ejemplo, el congresista norteamericano Martin Lice, en una intervención del 24 de junio de 1941, afirmó que “dentro de un mes Hitler se apropiará de toda Rusia”, mientras que el periódico The New York Post consignó en su número del 27 de junio que “para salvar a los rojos de una derrota inminente se precisa un milagro semejante a los milagros bíblicos”.

La grandeza de la hazaña del pueblo soviético y de sus combatientes radica justamente en que lograron detener el avance de los agresores nazis y aniquilar el grueso de su poderío militar. Ya en los primeros días de la guerra los fascistas comenzaron a sentir los golpes que el ejército rojo les propinaba. En todos los sectores los combatientes opusieron una tenaz resistencia al enemigo. A finales de septiembre de 1941 los alemanes habían perdido 213 mil hombres entre muertos, heridos y desaparecidos. El ejército soviético sostenía una titánica lucha contra los agresores fascistas, en un amplio frente que se extendía desde el Mar de Barents hasta el Mar Negro, el diario norteamericano The Washington Post señalaba: “Da escalofrío sólo el pensar lo que podría ocurrir si el Ejército Rojo no resistiera el empuje de las tropas alemanas en ofensiva, si el pueblo ruso fuera menos bravo y valeroso… al sostener esta valiente lucha, los rusos defienden la causa de la civilización contra todos los enemigos de la humanidad. Hacen un aporte de extraordinaria magnitud a nuestra causa común”.

En la batalla de Moscú, fueron derrotadas 50 divisiones del enemigo, ascendiendo sus bajas a más de 800 mil efectivos, se desmintió el mito de la “invencibilidad” de la Wehrmacht fascista y fueron desbaratados los planes de la “guerra relámpago” concebidos por el alto mando hitleriano. El triunfo de las tropas soviéticas en Stalingrado (Esta batalla fue sin duda la más crucial, pues produjo un viraje radical en el curso de la guerra) fue una verdadera catástrofe para la Alemania nazi. Durante ese combate se cercó y eliminó una agrupación enemiga de 330 mil hombres.

El 5 de febrero de 1943, el presidente F. Roosevelt calificó la batalla de Stalingrado de lucha épica. En un mensaje, que el presidente norteamericano envió a los combatientes de aquella ciudad, se decía que “la gloriosa victoria frenó la ola de la invasión y sirvió de punto de viraje en la guerra de las Naciones Aliadas contra las fuerzas de la agresión”. Durante la batalla de Kursk, en 1943, las fuerzas armadas soviéticas arrebataron al mando nazifascista la iniciativa estratégica y la mantuvieron hasta el fin de la guerra.

En el verano de 1944, el ejército soviético ya había derrotado más de 370 divisiones de nazis, que contaban con un total de 5,5 millones de efectivos. El general Marshall, quien durante la segunda Guerra Mundial desempeñó el cargo de jefe del Estado Mayor del ejército de tierra estadounidense, confesó que “sin los éxitos alcanzados por el ejército soviético las tropas norteamericanas no habrían estado en condiciones de hacer frente al agresor y la guerra se habría extendido al continente americano”.

En el curso de la contienda, fueron derrotadas en total 607 divisiones de la coalición hitleriana, tres cuartas partes de su aviación, de sus tanques y piezas de artillería y más de 2 mil 500 buques. Para resarcirse de estas pérdidas, los nazis tuvieron que trasladar 268 divisiones desde los países de Europa Occidental al frente oriental. De no haber sido derrotadas el grueso de las fuerzas nazis en el frente soviético, que era el principal de la guerra, pues en ella se encontraban más del 80 por ciento de las tropas de Alemania y de sus satélites, habría sido imposible liberar a Europa del yugo fascista.

Durante más de un año, 7 millones de soldados soviéticos sostuvieron encarnizados combates en territorio de países extranjeros para liberarlos de los opresores nazis. Se llevaron a cabo más de 20 importantes operaciones estratégicas, que tanto significaron por su desenlace como las de Jassy-Kishiniov, la del Vístula-Oder, Budapest, Belgrado, Viena, Berlín y Praga. Los soldados soviéticos sostuvieron casi 9 meses de encarnizadas batallas para liberar Polonia, tomando parte en ellas más de 3 millones 500 mil hombres. Combatió hombro con hombro con ellos el ejército polaco. Fueron derrotadas más de 170 divisiones de la Wehrmacht. Con ayuda de la URSS, Polonia recuperó sus tierras ancestrales, quedando restablecidas las fronteras justas a lo largo del Oder, el Neisse y el Báltico.

En septiembre de 1944 el ejército soviético dio fin a la liberación de Bulgaria. Ésta salió de la guerra como aliada de Alemania y quedó protegida su soberanía. En octubre de 1944, 300 mil combatientes soviéticos, junto con el Ejército Popular de Liberación de Yugoslavia, participaron en la operación de Belgrado, que terminó el 20 de octubre con la liberación de la capital del país, Belgrado. La entrada de las tropas soviéticas en Bulgaria y Yugoslavia obligó al mando hitleriano a retirarse de Grecia y Albania.

Los combatientes soviéticos sostuvieron 6 meses de ensangrentados combates para liberar Hungría. A raíz de las operaciones de Debrecen, Budapest y Bailón, Hungría quedó libre. En estas acciones tomaron parte más de un millón de efectivos soviéticos. En septiembre de 1944 Finlandia salió de la guerra, y las tropas soviéticas le ayudaron a expulsar las tropas nazis de una parte de su territorio. En octubre del mismo año, el ejército soviético liberó las zonas siderales de Noruega, en abril de 1945, los territorios orientales de Austria y su capital, Viena. Fueron especialmente sangrientas las batallas que se sostuvieron para liberar Checoslovaquia y las zonas orientales de Alemania. En la batalla de Checoslovaquia participaron más de dos millones de soldados soviéticos, quienes derrotaron 122 divisiones enemigas y tomaron prisioneros a un millón 200 mil soldados alemanes. En la operación de Berlín, fase final de la segunda Guerra Mundial, combatió un total de 2 millones 500 mil soldados soviéticos, así como 2 ejércitos polacos. A raíz de esta operación fueron derrotadas 70 divisiones de infantería, 23 blindadas y motorizadas y gran parte de la aviación de la Wehrmacht. Cayeron prisioneros unos 480 mil soldados y oficiales alemanes. Así, después de seis años de guerra y 60 millones de muertes, los alemanes capitulan incondicionalmente el 8 de mayo de 1945.

Fue alto el precio que pagaron los combatientes soviéticos por la liberación de los países europeos. Las bajas totales ascienden a más de 3 millones de soldados, incluido más de un millón de muertos. La Unión Soviética y sus fuerzas armadas no sólo desempeñaron un papel decisivo en la liberación de los pueblos del fascismo, sino que, además, contribuyeron con su hazaña a que otros recuperaran su democracia, hecha pedazos por las tropas invasoras nazis.

Pero se silencia conscientemente, el imprescindible papel del Partido Comunista Soviético. Centenares de miles de experimentados bolcheviques cayeron por la liberación de la humanidad. Este ejemplo es un orgullo para la clase obrera. Pues fue el primer Estado Obrero quien destruyó al Régimen nazi.

El frente Soviético fue decisivo en la segunda guerra mundial. En el periodo de junio de 1941 y 9 de mayo de 1945. Fueron los soviéticos quienes destrozaron la poderosa Wehrmacht y que ello sirvió para llevar a cabo en éxito el desembarco de los aliados. Y que gracias a ello los americanos y los ingleses pudieron liberar Europa del Oeste. Recordamos así día al increíble pueblo soviético. Y sobre todo, como he dicho antes, su Partido Comunista. Militantes comunistas provenientes principalmente de las fábricas, educados en las universidades obreras, de las aldeas rurales que sostuvieron áspera lucha contra los “Kulaks”, aquellos esforzados camaradas que lucharon contra el revisionismo trotskista, aquella Joven Guardia Roja educada en el Marxismo Leninismo, aquellos chequistas que desenmascararon durante años los intentos de destrucción del Estado Soviético. Mujeres y hombres que no querían otra sociedad, como la socialista y su modo de entender las relaciones humanas, libre de la explotación del ser humano por otro. Por ellos es importante celebrar este 9 de Mayo, y como ejemplo para todos nosotros y divulgarlo entre los trabajadores. Para que no se olvide, y se repita, que la lucha contra el fascismo es una lucha también contra el imperialismo que lo engendró.

Para terminar, incluyo un extracto de uno de los miles de combatientes españoles que combatieron luchando contra los nazis:

Crónicas de Stalingrado, agosto de 1942

El viejo molino mira con las órbitas vacías de sus ventanas hacia el Volga. Ella es un monumento y un mudo testigo del infierno desencadenado en aquel lugar hace justo sesenta años. En los suburbios de Stalingrado encontraron cobijo muchos combatientes nuestros que, bajo el bombardeo incesante del enemigo , en pleno agosto cruzaban el legendario río para proteger con su cuerpo la ciudad.

El general hitleriano Von Ritthoven, sobre la base de las informaciones de la Inteligencia aérea del 2 de agosto apuntará en su libreta: “Los rusos están desplegando fuerzas en Stalingrado desde todas las direcciones”. El general Paulus, con el respaldo de la aviación de Ritthoven lanzó al ataque a sus divisiones de tanques. Dos días después de encarnizados combates, los alemanes habían logrado cercar a ocho divisiones soviéticas de infantería y a casi toda su artillería. Los esfuerzos principales del frente de Stalingrado estaban dirigidos a la lucha contra el sexto ejército alemán de Paulus que había arremetido contra esa ciudad del Volga., El 9 y el 10 de agosto, las tropas soviéticas contraatacaron al 4º ejército de tanques alemán obligándolo a pasar a la defensa. En respuesta, el 19 de agosto, dos agrupaciones de avanzada del enemigo lanzaron una ofensiva con el objeto de ocupar Stalingrado.

El 23 de agosto de 1942, el enemigo abrió una brecha en nuestra defensa y alcanzó el Volga, aproximándose hasta los talleres de la fábrica de tractores. Los partes militares informaban de que las tropas de la división comandada por el coronel Saraiev fueron las primeras en enfrentar al enemigo en los alrededores del norte de Stalingrado. Además, hasta allá fueron desplegados con urgencia un batallón de la infantería de Marina de la flotilla del Volga y dos batallones de cadetes de la Escuela Militar de Stalingrado. En ayuda de los combatientes acudieron, además, batallones de infantería y unidades de las milicias populares, formadas por trabajadores de las fábricas de tractores “Barricada” y “Octubre Rojo”. La fábrica de tractores los armó con 60 tanques, 45 remolcadores y mas de 150 ametralladoras. Los militares profesionales y los voluntarios hicieron gala de heroísmo en esos combates, defendiendo estoicamente su línea en el frente. En la historia de la Batalla de Satlingrado entraron para siempre los nombres de los milicianos que perecieron junto a los muros de su entrañable ciudad Olga Kovaliova, Guenadi Pozdnishev, Alexei Kusmin y de otros. En uno de los suburbios de Stalingrado los tanques alemanes fueron repelidos por baterías antiaéreas disparadas por jóvenes voluntarias. Egresadas no hacía mucho de colegios e institutos politécnicos no habían disparado cañones nunca antes , y nadie tampoco les había enseñado a disparar contra blancos terrestres. No obstante que los proyectiles escaseaban de manera catastrófica, las jóvenes fueron capaces de enfrentar debidamente al enemigo. Las jóvenes unidades de artillería manejaban furibundamente los mecanismos de los cañones, empeñándose por reorientar la puntería de sus armas de los bombarderos a los tanques. Sin embargo, las tripulaciones alemanas de estos últimos superaron rápidamente la involuntaria sorpresa y se lanzaron al ataque. No paso mucho tiempo y la resistencia de las jóvenes artilleras había sido aplastada.

El capitán Sarkisian, jefe de una batería de artillería pesada seguía con dolor del alma las secuencias del desigual combate. Toda vez que callaba el fuego de las jóvenes exclamaba: “Hasta ahí no mas llegaron, fueron borradas de la faz de la tierra”. Empero, después de una pausa los cañones de las chicas volvían a vomitar fuego… “Aquella fue la primera página en la crónica de la defensa de Stalingrado”, escribirá mas tarde el escritor Vasili Grossman.

Los tanquistas enemigos tuvieron un respiro de poco tiempo, porque muy pronto tendrían que enfrentar el fuego otra batería antiaérea que les salía al paso. Las escuadras de las baterías antiaéreas eran sorprendentemente audaces. El capitán Sarkisian expresará que las jóvenes se negaban simplemente a esconderse en las trincheras. Una de ellas, Masha, se mantuvo durante cuatro días en su lugar de combate sin abandonarlo en momento alguno, no obstante la grave herida que había sufrido. Los partes de las divisiones alemanas de tanques no hacen mas que confirmar el coraje de los defensores de Stalingrado. “Hasta entrada la noche tuvimos que luchar contra 27 posiciones antiaéreas enemigas”, se lee en un parte de guerra. Por lo demás, los oficiales alemanes dejaron muy pronto de experimentar sentimientos galantes por las mujeres rusas. Uno de ellos apuntará en su libreta: “Las mujeres rusas son verdaderos soldados con faldas. Ellas están dispuestas a combatir como corresponde y en lo militar pueden meter en cintura a muchos hombres”.

El 23 de agosto de 1942 fue el día más trágico en la historia de la batalla de Stalingrado para los habitantes y defensores de la ciudad. Ese día, la aviación alemana lanzó un ataque masivo sobre la ciudad. En dos horas de la segunda parte del día la aviación enemiga realizó unos dos mil ataques que arrasaron con la mayoría de los barrios residenciales, con muchas empresas y fueron destruidos los valores culturales de la ciudad. Fueron bombardeadas las cisternas y los depósitos de petróleo que se encontraban junto al Volga y una mancha negra se desparramó por el río. Ardieron los muelles y las embarcaciones. Daba la impresión que el río mismo ardía. A decenas de kilómetros daba la impresión que la ciudad era una enorme fogata. Solo después de la medianoche cesaron los ataques de la aviación fascista. Ese día perecieron mas de 40 mil habitantes. Aquel fue un acto de terror, perpetrado con el objeto de quebrantar la moral de los defensores de la ciudad.

Fue indispensable organizar la evacuación de los civiles, de los bienes de la ciudad y de las fábricas. La ribera occidental del Volga era de hecho el frente, y la oriental, su retaguardia. En esas condiciones, los transbordadores del Volga eran el camino de la vida. A través de ellos llegaban las municiones, medicamentos, víveres y combatientes desde la ribera del Este. Mientras que desde la occidental eran enviados los heridos hasta los hospitales organizados en la retaguardia. Al día siguiente del ataque bárbaro lanzado por los fascistas, la división comandada por el general Glazkov cerró el paso a las tropas enemigas, organizando la defensa en los accesos a la ciudad, en el poblado de Koltuban. Mientras los regimientos de la división iban en camino, al encuentro del enemigo fue enviado un destacamento formado por un batallón de infantería y un pelotón de ametralladoras. Este último era comandado por el español Ruben Luis Ibarruri, hijo de la heroína del pueblo español de la lucha antifascista, Dolores Ibarruri.. Al amanecer del 24 de agosto, los fascistas comenzaron una ofensiva. Durante el combate pereció el jefe del batallón, y el mando fue asumido por Rubén. Los alemanes fueron detenidos por las ráfagas del pelotón de ametralladoras y de los fusiles automáticos y comenzaron a replegarse. Rubén alzó al ataque al batallón y fue el primero en lanzarse contra los enemigos. Los fascistas fueron presos del pánico y se replegaban dejando en el campo de batalla más de un centenar de cadáveres de soldados y oficiales, cañones, ametralladoras y morteros. En aquel combate resultó gravemente herido Ruben Ibarruri. A través del Volga fue llevado a un hospital donde expiró. El español fue distinguido de manera póstuma con la condecoración de Héroe de la URSS.

Por todos ellos.

¡VIVA EL 9 DE MAYO!

RECORDEMOS LA HAZAÑA DEL PUEBLO SOVIÉTICO.

HOY, MÁS QUE NUNCA, LUCHEMOS CONTRA EL IMPERIALISMO CAPITALISTA, QUE TARDE O TEMPRANO RECURRIRÁ AL FASCISMO CUANDO LA CLASE OBRERA LUCHE POR SU EMANCIPACIÓN SOCIAL.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Area de gestión | SPIP