Partido Comunista de Gran Bretaña (marxista-leninista)

Lecciones del movimiento de ocupación de Wall Street

Traducido por Unión Proletaria

Martes 13 de diciembre de 2011


El movimiento de ocupación de Wall Street se inició el 17 de septiembre, cuando miles de personas se trasladaron hacia la zona de Zuccotti Park en Wall Street, Nueva York, emulando las protestas de Túnez y Egipto que derrocaron gobiernos tiránicos esta primavera. La rabia contra el capitalismo en todo el mundo ha generado estas protestas que se han extendido a lo largo de 1500 ciudades en los EEUU y 80 países.

Una lucha contra el capitalismo

Al igual que las en revueltas de la Primavera Árabe, no hay un claro consenso sobre qué demandas hay que satisfacer para que se levanten las protestas. En Egipto y Túnez, aunque ya no están los presidentes, persisten el el alarmante nivel de desempleo y el auge del coste de la vida que habían causado las protestas.

Pero ahora las masas en los propios países imperialistas también están empezando a contraatacar. En Gran Bretaña, tras las revueltas del mes de Agosto, tenemos nuestro propio “movimiento de ocupación de Wall Street” con ocupaciones en St. Paul, Londres, y en todas partes.

Correctamente, identifican al sistema capitalista como su enemigo. Esta comprensión es la gran fuerza de este movimiento. Su debilidad está en que aún no han asumido que la UNICA alternativa viable al capitalismo es el socialismo – generalmente denominado comunismo.

Los prejuicios contra el comunismo, generados por la propaganda de los explotadores contra los cuales se manifiesta la gente, es tan poderosa que la gente se aleja de él, pese a que ofrece la única solución posible contra la pobreza, la guerra y la degradación de nuestro medio ambiente.

Estos prejuicios deben ser superados porque:

(a) La solución a estos problemas está en la toma del poder por el proletariado, arrancando los medios de producción de las manos de los capitalistas para desplegarlos bajo la dirección de una comisión de planificación, para producir directamente en función de las necesidades – materiales, intelectuales e espirituales – de la gente.

(b) Esto provocará la ira de los super-ricos, de los que no se detienen ante nada para conservar sus privilegios – las guerras criminales en Irak, Afganistán y Libia son ejemplos de su falta de escrúpulos.

(c) El proletariado solo puede imponerse ante tan poderoso enemigo si posee la más elevada forma de organización, y el liderazgo de unos cuadros experimentados y curtidos, para que actúe como su cuartel general en su misión histórica de derrocamiento del sistema capitalista.

Esto sólo puede proporcionarlo un genuino Partido Comunista, y las masas habrán de distinguir el artículo original de los muchos artículos falsos que se ofrecen en el mercado.

Para reducir el riesgo que supone el movimiento de ocupación para el sistema capitalista, la burguesía no sólo recurre a la policía, los tribunales, el ejército, etc – aunque éstos ya sean evidentes de por sí – sino que sobre todo satura el movimiento con una confusión ideológica, para impedir que adquiera consciencia de cuáles son sus tareas.

Callejones sin salida en oferta

“Históricamente, los movimientos sociales progresistas han sido infiltrados, sus líderes cooptados y manipulados, a través de la financiación de empresas o de organizaciones no-gubernamentales, sindicatos y partidos políticos. El propósito de esta ‘creación de disenso’ es impedir que el movimiento de protesta desafíe la legitimidad de las élites económicas…” (‘El movimiento de ocupación de Wall Street y el “Otoño americano”: ¿Una revolución de colores?’, Parte I, Michael Chossudovsky, GlobalResearch.ca, 13 de octubre de 2011).

Tanto en Reino Unido como en los EEUU, los partidos políticos que tienen nexos con las direcciones sindicales (es decir, los Demócratas en los EEUU y el Partido Laborista en Gran Bretaña) están alentando a los burócratas de los sindicatos a que expresen con palabras su apoyo a las protestas, principalmente para mejorar sus resultados electorales – ¡pese a que el Partido Demócrata esté en el poder y esté actualmente implementando los recortes que han dado origen a las protestas, y a que cuando estaba en el poder, el Partido Laborista estuvo preparando un plan de austeridad!

Es absurdo presentarlos como partidos que apoyan a las protestas. Como dijo uno de los manifestantes en EEUU: “Sólo hay un partido en los EEUU, el Partido de la Propiedad, y tiene dos alas de derecha, la republicana y la demócrata.” El Partido de la Propiedad de Reino Unido tiene tres alas de derecha: Conservadora, Laborista y Liberal-Demócrata

Otros intentos por confundir el movimiento son protagonizados por:

1. Aquellos que piensan que destruir el sistema en el que los partidos políticos dependen de las limosnas que les da los ricos para poder hacer sus campañas electorales, en sí mismo resolvería el problema.

Esto haría que las elecciones burguesas fueran más democráticas, pero no impediría las crisis económicas que destruyen a millones de vidas, independientemente del partido que esté en el gobierno. Es más, la historia nos demuestra que si la clase dominante no obtiene el gobierno que desea, recurrirá al fascismo.

Siempre es la élite, y no el gobierno elegido, quien controla la maquinaria estatal, el ejército y la policía, etc.

2. Aquellos que se oponen a toda influencia política, y en especial la de los comunistas, alegando que ‘todos los partidos son iguales’, pero rechazando tener en cuenta el carácter de clase de cada partido en particular.

Privando así al proletariado de su cuartel general, el resultado de esta postura es el desarme organizativo e ideológico de las masas.

3. Joseph Stiglitz, el premio Nobel de economía y antiguo director del Banco Mundial, no ve las causas en el capitalismo sino en los ‘fraudes’ de unos pocos ‘banqueros’ codiciosos. Atribuye las causas de la crisis a indebidos préstamos a gente incapaz de devolverlos.

Los economistas burgueses de esta calaña se niegan a aceptar que la crisis es una crisis de superproducción causada por el hecho de que las masas empobrecidas no tienen dinero para adquirir la masa de mercancías producidas por los capitalistas, lo que lleva a estos últimos a la bancarrota. Los préstamos ‘irresponsables’ impulsaron una expansión del capitalismo al permitir que los pobres pudieran seguir comprando. La crisis estalló cuando los préstamos tuvieron que pagarse. Los préstamos pospusieron la crisis, más que causarla.

Lecciones que debemos sacar

Las protestas resultarán ser tremendamente educativas para el proletariado de los países donde están teniendo lugar.

Los manifestantes comprobarán la brutalidad de la policía, enviada para tratar de dispersarlos, y sentirán en carne propia la naturaleza del Estado burgués y los intereses de clase a los que sirve. También comprobarán cómo los medios de comunicación manipulan la verdad sin vergüenza alguna para minar el movimiento progresista.

Los comunistas deben asegurarse de que esta educación vaya progresando en la mayor medida posible, y de que estén presentes para explicar la imposibilidad de reformar el capitalismo y la importancia de su sustitución por el socialismo, junto con las duras realidades de la lucha de clases.

¡No más crisis, no más guerra!

¡Aplastar al capitalismo!

¡Hacia el comunismo!


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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