Unión Proletaria

Por un 8 de Marzo de las obreras y trabajadoras

Viernes 24 de febrero de 2012


Una vez más, el próximo 8 de Marzo las mujeres volverán a reclamar por sus derechos como mujeres: por el aborto libre, por la libertad sexual, contra la violencia machista sea esta psíquica o física, por el derecho a ejercer la prostitución, sin marginación; etc... Pero también reclamarán por la igualdad salarial, contra la discriminación en los puestos de trabajo, por la conciliación laboral y familiar, etc. Y una vez más, todas estas reivindicaciones se verán envueltas en consignas de carácter pequeño burgués contra el patriarcado, contra el hombre en el hogar y contra el hombre en la sociedad, eliminando el carácter de clase de la mujer obrera por el que se decidió celebrar el Día Internacional de la Mujer Obrera, allá por el 1914 en Alemania, Suecia y Rusia.

La historia de luchas de la clase obrera, del proletariado, nos muestra cómo la burguesía, cuando los obreros y las obreras bajan la guardia, les arrebata todas las conquistas que lograron arrancar al capital ya sean laborales o de carácter más social. Y así esta ocurriendo en estos momentos en que los capitalistas se enfrentan a uno de los retrocesos más importantes que sufre su sistema de producción y apropiación, a la agudización de la contradicción entre capital y trabajo.

Así lo reflejan las condiciones de la clase obrera en el mundo y, en concreto, en lo mas cercano, a la clase obrera europea, obteniendo de ella la plusvalía a través de la reducción del salario, el aumento de la jornada de trabajo, el aumento de la edad de jubilación, etc. En España, este aspecto se refleja y se destapa por el apoyo del capital financiero a los sectores ultraderechosos de la iglesia católica que se empeñan en contener la evolución inevitable de la mujer bajo las condiciones de la sociedad capitalista que la empuja a avanzar socialmente con su incorporación al mercado laboral. Y, de otro lado, la burguesía más reaccionaria y conservadora de su moral burguesa se apoya en la iglesia con la obsesión y el objetivo de mantener en perpetuidad la propiedad privada sobre los medios de producción, el lujo y el despilfarro frente al empobrecimiento de los trabajadores y la doble esclavitud que padecen las mujeres obreras.

Y en esa alianza, atacan a los intereses de la clase obrera y trabajadores en general y de las mujeres obreras y trabajadoras en particular: frena el desarrollo de la ley del aborto, favorecen el modelo de familia burgués fomentando que la mujer vuelva a “enclaustrarse” en el hogar, discriminan a las jóvenes en la educación potenciando la desigualdad, recortan los servicios públicos que permiten que las mujeres no tengan que dedicarse en exclusiva al cuidado de sus familiares enfermos o al cuidado de sus hijos, recortan servicios públicos que impiden que se mantenga en buen estado de salud para ejercer su trabajo en condiciones dignas, les quitan las ayudas por maternidad tanto económicas como sociales, las abandonan al su libre albedrío recortando ayudas a las asociaciones y organizaciones que la ayudan en la lucha contra los maltratos,… y por si fuera fortalecen los órganos judiciales con las ideas más facciosas que pueden darse bajo la democracia. Pretenden obligarla a ser mano de obra barata en las empresas, en los hogares burgueses que limpian y cuidan, a la vez que les exigen que sean meras reproductoras de mano de obra joven e inexperta que poder someter a sus intereses capitalistas.

Mientras, por el contrario, se favorece la participación de la mujer burguesa en puestos de poder, se le dan facilidades para formarse y desarrollarse en torno a la defensa de los intereses de su clase la perpetuidad de la existencia de propiedad privada, pilar de existencia del patriarcado y del modelo de familia burgués.

Por eso, desde posiciones de clase, no podemos coincidir ni defender el feminismo que afirma defender la igualdad de la mujer con el hombre en la sociedad cuando niegan la lucha contra la desigualdad entre las propias mujeres. Mientras hipócritamente defienden la igualdad y los derechos de la mujer (en beneficio de la mujer burguesa) y limitan la igualdad de las mujeres obreras con las mujeres pequeñoburguesas y burguesas y mientras claman contra la violencia machista (en beneficio de la mujer burguesa), consienten que la mujer obrera padezca la violencia que ejerce sobre ella el sistema que la obliga a ser dependiente de la familia y de quien quiera comprarle su fuerza de trabajo. Ello solo las delata como defensoras de un sistema social que se basa en las desigualdades sociales para poder existir como sistema social: el capitalismo, el cual somete a las mujeres obreras, a la clase obrera, a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder comer, vestir, tener una vivienda, mantener a sus hijos, educarlos y permitir su desarrollo, con o sin el hombre a su lado.

Y por eso también, las obreras y trabajadoras deben rechazar las posiciones de las feministas socialistas que defienden la existencia de dos sistemas sociales: el patriarcado con la dominación del hombre sobre la mujer y el capitalismo con la dominación sobre el hombre y la mujer obrera. No podemos defenderlas porque creerlo así suponer tener que creer que la unidad de la clase obrera –entre hombres y mujer obreras- no es posible bajo el capitalismo puesto que según el sistema patriarcal sus intereses no coincidirán mas que en un solo aspecto, el de que son esclavos asalariados, aspecto este que sitúan no como principal sino como secundario; y al situarlo como secundario cuestionan la unidad de la clase obrera en la toma del poder obrero puesto que lo que han situado como principal –el dominio del hombre sobre la mujer- no puede resolverse bajo las condiciones del sistema social de producción capitalista y la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción.

Las mujeres obreras y trabajadoras deben retomar el análisis marxista de la explotación asalariada y de la evolución social bajo el capitalismo, los cambios que dialécticamente se dan bajo sus condiciones de mujer asalariada, porque solo comprendiendo como se producen esos cambios podrá descubrir como ha evolucionado su papel en la sociedad y como le ayudan a desarrollar su lucha contra los explotadores, contra la dominación de la sociedad capitalista sobre ella y contra la dominación de la moral burguesa. Es la moral burguesa, su modelo de vida, la que origina que el hombre obrero que convive con ella en la fábrica, en la empresa como compañero de penurias y abusos laborales por los capitalistas, y como compañero en la vida, la considere débil y de su propiedad.

Solo luchando por los intereses de su clase, la mujer obrera podrá defender sus derechos a favor del aborto libre y gratuito, respeto para las mujeres obligadas directa o indirectamente a vender su cuerpo para vivir, respeto hacia las opciones sexuales que elijan como individuas sociales, respeto y derechos laborales al aportar riquezas materiales y morales a la sociedad, por su derecho a la educación y formación no solo de ella sino de sus hijas, etc.

Por todo ello, las mujeres obreras y trabajadoras, conscientes de la necesidad de destruir el sistema social que nos oprime y esclaviza para construir junto con nuestra clase, el poder proletario y la emancipación de hombres y mujeres de la moral burguesa, defendemos que el próximo 8 de Marzo sea el Día Internacional de la Mujer Obrera y

-  Denunciamos y luchamos contra la nueva Reforma laboral que, añadida a las anteriores, se pretende aplicar causando graves retrocesos en los derechos laborales de las trabajadoras como aumento de jornadas quitándolas tiempo para si mismas y sus hijos; el aumento de apropiación de plusvalía por el empresario (es decir, se la reduce el sueldo a través del salario y con el aumento de las horas de trabajo y el aumento de los años a trabajar hasta su jubilación); se le imposibilita tener un vida digna al facilitar su despido por las empresas y al recortarle las ayudas para sobrevivir hasta lograr vender nuevamente su fuerza de trabajo; se la margina para poder defenderse ante los maltratadores al quedarse sin medios económicos con los que pagar al abogado que defienda su justa causa, etc.

-  Denunciamos y luchamos contra leyes que eliminan las ayudas por maternidad que, si para una mujer con medios económicos no suponen nada, para la mujer obrera suponen poder cuidar de sus bebés sabiendo que tendrán lo que necesitan; leyes que limitan o eliminan la ayuda con becas para sus hijos, que dificultan su educación al privatizar la enseñanza y al diferenciar entre los menores con posibles y sin ellos; leyes que fomentan la privatización de la salud y eliminan el desarrollo de la ley del aborto, ley necesaria para la salud de la mujer no solo al parir sino para desarrollarse y formarse en las mejores condiciones para ella y la sociedad.

-  Denunciamos y luchamos por eliminar los abusos que contra las mujeres realizan los bancos quitándoles su viviendas y sus escasos recursos económicos a base engaños para hacerles pagar intereses.

Por todo ello defendemos que el próximo 8 de Marzo sea el Día Internacional de la Mujer obrera y llamamos a las mujeres obreras a

- organizarse y fortalecer la lucha que han de llevar a cabo para su propia liberación del capitalismo y de la moral burguesa que somete a las mujeres a los hombres, y a ambos, al capital.

- luchar contra el sistema capitalista de producción: por el poder de la clase obrera y contra la moral burguesa, por la sociedad socialista y la moral proletaria con la que conquistará la igualdad como individuo ante la ley y la vida, por el comunismo.

- la necesidad de agrupar a la clase obrera y, con ella, a las mujeres obreras en su organización, el Partido Comunista, como instrumento para lograr el poder de la clase y establecer el Estado que ayude a la total liberación de la mujer obrera y de su clase.

- manifestar su solidaridad con las obreras y trabajadoras que, en mundo y especialmente en Grecia, padecen las miserias que les provocan los recortes y los abusos del capital extranjero representado por la UE y del capital nacional y representado por los gobiernos burgueses que presiden los Estados; y apoyar sus luchas, sus huelgas y sus reivindicaciones por la liberación de la esclavitud asalariada y por un Estado proletario.

¡Por los derechos de las mujeres obreras y trabajadoras!

¡Por la unidad de la clase obrera!

¡Por el Partido Comunista!


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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