Gavroche

Explotadores de ganado humano

Miércoles 14 de agosto de 2013


El responsable de relaciones laborales de la CEOE, José de la Cavada, criticó que el Estatuto de los Trabajadores otorgara cuatro días de permiso por defunción de un familiar de primer grado. Con la clásica ironía despectiva de quienes viven en la opulencia, tachó este derecho de anticuado porque “ya no hace falta desplazarse en diligencia”. ¡Como si una defunción no entrañara ciertos trámites administrativos que requieren tiempo! A él, esos detalles le traen al fresco, porque puede pagar a otros que se los resuelvan. A pesar de que la crisis y las contrarreformas laborales han reducido el absentismo laboral –a costa, por supuesto, de la salud de los trabajadores y del empleo-, este jefe de la patronal está obsesionado por maximizar los beneficios de las empresas y ha pedido que se penalice a los empleados que causan más de cuatro bajas al año. No es de extrañar tratándose de un sujeto condenado por acoso laboral y trato humillante a sus empleados.

Pero lo cierto es que, lejos de suponer un caso aislado, es la expresión descarada de una tendencia que está imponiendo la clase capitalista al conjunto de los asalariados: la de la prolongación de la jornada de trabajo. Como explica Marx en El Capital: “Las crisis durante las cuales la producción se interrumpe y sólo se trabaja a ‘tiempo reducido’, esto es, algunos días por semana en nada alteran, naturalmente, el afán de prolongar la jornada laboral. Cuantos menos negocios se hagan, tanto mayor habrá de ser la ganancia sobre los negocios realizados. Cuanto menos tiempo se pueda trabajar, tanto más tiempo de plustrabajo habrá que trabajar.”

Los capitalistas necesitan recortar nuestros derechos, mientras que los trabajadores y trabajadoras necesitamos unirnos en masa contra el capitalismo. Y estamos en ello.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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