Seminario Comunista Internacional de Bruselas 2009. Conclusiones Generales

La juventud – La situación actual de los jóvenes, la responsabilidad de los partidos comunistas hacia la juventud, el trabajo de los comunistas entre los jóvenes y la integración de nuevas generaciones en los partidos comunistas

Martes 9 de junio de 2009


1- LA SITUACIÓN DE LA JUVENTUD EN EL MUNDO CAPITALISTA

La juventud, en su inmensa mayoría, procede de las clases laboriosas. Es incluso directamente parte de las clases trabajadoras, en lo que respecta a los jóvenes trabajadores, o está destinada a sumarse a estas clases (al terminar la escuela y/o la educación superior).

En el mundo entero, es una de las primeras víctimas del sistema capitalista. No más que a los trabajadores en general, este sistema en crisis y en descomposición no tiene un futuro que ofrecerles.

La juventud es asimismo una apuesta de la mayor importancia para la burguesía. Ésta se dirige constantemente a los valores y a las esperanzas de la juventud para desviarla de la lucha política organizada y de la lucha de clases. Procura evitar a toda costa que los jóvenes tomen conciencia de los intereses de clase comunes que los vinculan al conjunto de trabajadores.

Ante los numerosos ataques que sufre la juventud, una gran parte de la misma está muy presente en el frente de la resistencia, mientras que otra parte permanece en una posición contraria a la lucha de clases. La lucha por orientar a la juventud por el camino de la clase obrera o por el camino de la burguesía es permanente.

1.1- La juventud trabajadora es la primera víctima de la crisis económica

Los jóvenes trabajadores son los primeros en pagar una crisis de la que no son responsables.

La burguesía utiliza a los jóvenes como fuerza de trabajo complementaria muy barata y superflexible. Al salir de la escuela, muchos jóvenes no encuentran empleo o ingresan al mercado de trabajo como interinos, o con un contrato temporal o a tiempo parcial.

Son los primeros en perder sus empleos para pasar a sumarse a las largas filas de desempleados. Esto constituye un desperdicio increíble de fuerza productiva y de potencial humano. Al igual que el conjunto de la clase obrera, los jóvenes trabajadores son sacrificados en el altar del beneficio empresarial. Las contradicciones fundamentales del capitalismo, entre otras, se expresan en este absurdo: a los jóvenes les cuesta más encontrar un empleo estable, mientras que la edad de la jubilación se retrasa de los 60 a los 65 años, y después de los 65 a los 67 o incluso a los 70 años, en aplicación de los planes reaccionarios de los EE.UU., de la Unión Europea, del FMI y de otras fuerzas imperialistas.

Esta precarización del empleo fragiliza a la juventud, le impide emanciparse del núcleo familiar y construir una vida independiente y decente. Esta situación también dificulta la integración de los jóvenes en el movimiento obrero organizado, y complica la transmisión de las tradiciones de lucha y de organización.

Este sacrificio de la juventud tiene sus consecuencias en muchos jóvenes. Un número considerable de éstos terminan en la delincuencia y son víctimas de sistemas represivos cada vez más brutales. Esta situación no es sólo producto de la pobreza y de la imposibilidad de salir de ella, sino también –como se explicará más adelante- de la ofensiva ideológica de la burguesía en el plano moral.

Los jóvenes trabajadores sin empleo son asimismo los primeros destinados, como carne de cañón, a las guerras sucias del imperialismo.

1.2- La juventud escolar y estudiantil es atacada por todos los flancos…

La juventud estudiantil y escolar se ve también afectada. En todos los lugares, se imponen planes de racionalización, de privatización y de austeridad para el mundo de la educación.

En la mayor parte de los países, el coste de los estudios no deja de aumentar. Esto hace que el acceso a la educación resulte más oneroso para las familias de las clases trabajadoras.

En aplicación de las directrices patronales, los gobiernos, ya sean conservadores o socialdemócratas, privatizan cada vez más instituciones ligadas a la educación y a la investigación, en la enseñanza secundaria, superior o universitaria. Esto se hace particularmente mediante la introducción de colaboraciones entre lo público y lo privado o por medio de la intervención directa de las grandes empresas capitalistas en la gestión de la enseñanza y de la investigación.

En todo el mundo capitalista, asistimos a una elitización, una “categorización” y jerarquización acrecentada de la enseñanza. Este fenómeno se desarrolla ante todo a través de una competencia cada vez más fuerte entre los establecimientos de enseñanza, de una reducción creciente de la financiación de la enseñanza pública, y de la mercantilización de la enseñanza.

Todo esto conduce a un incremento de la desigualdad en las escuelas y las universidades, a la exclusión de un sector importante de jóvenes del sistema educativo y al reforzamiento de las barreras de clase para el acceso a la enseñanza. Esto genera una forma contemporánea de analfabetismo.

1.3- En los países del tercer mundo

En los países del tercer mundo, la juventud supone a menudo la gran mayoría de la población.

Los jóvenes de los países subdesarrollados sufren desde hace mucho las peores condiciones económicas y sociales del mundo. En las nuevas condiciones generadas por la crisis, los jóvenes sufren más que nunca condiciones extremas de privación, de explotación y de opresión.

El alumnado de las escuelas y de las universidades disminuye. Los Estados reaccionarios no están en condiciones de desarrollar más el sistema educativo público ni de dar la posibilidad a los hijos de los trabajadores y de los campesinos de frecuentar la escuela y la enseñanza superior.

Es frecuente que las familias empobrecidas deseen que sus hijos en edad escolar vayan a trabajar para acrecentar los ingresos familiares. Pero el empleo se ha vuelto escaso tanto en el mercado laboral normal como en el sector informal de la economía.

1.4- La manipulación ideológica y cultural de la juventud

Desde la caída del socialismo en Europa y en la URSS, la burguesía ha reforzado su ofensiva ideológica sobre la juventud. Pone en marcha todo el arsenal de medios de los que dispone: la explotación y la intimidación en los lugares de trabajo, en la escuela y en la universidad, los medios de comunicación, los video-juegos, algunas utilizaciones comerciales del deporte y la cultura, la represión, la droga, la militarización, el oscurantismo religioso…

Los jóvenes son el blanco particular de una fuerte campaña ideológica que busca manipularlos y propagar un sentimiento de impotencia (“nada podrá cambiar, las clases dominantes son invencibles”). Hay que ahogar el radicalismo embrionario que caracteriza a menudo a los grupos de edad inferior.

En la escuela, en la universidad, en numerosos cursos y libros, el capitalismo es presentado como sistema inmutable y la historia es revisada con la propagación de mentiras anticomunistas. El objetivo es inculcar en la juventud la idea de que no hay alternativa y de ocultar que la única solución posible es la liberación del yugo del imperialismo y el socialismo.

La burguesía también criminaliza a las organizaciones que, como la KSM (Juventud Comunista de la República Checa), perpetúan y desarrollan la herencia comunista en el seno de la juventud.

Favorece el individualismo, el “espíritu de empresa”, contra el colectivismo, la solidaridad, la organización y la lucha colectiva. Propaga una cultura embrutecedora, el dinero fácil, la posibilidad de una vida de lujos. Esto empuja a los jóvenes a endeudarse rápidamente, lo que constituye un freno importante para su compromiso de lucha, a la vez que favorece las tendencias objetivas que llevan a la delincuencia.

Las ideas burguesas, pequeñoburguesas, racistas, chovinistas y oscurantistas encuentran un terreno favorable en una parte de la juventud debido al carácter de clase de la enseñanza.

Las campañas de la burguesía echan más fácilmente raíces en una parte de la juventud cuando ésta ha crecido bajo las condiciones de la victoria de la contrarrevolución. Esto es particularmente cierto para los jóvenes de los antiguos países socialistas que no han conocido los logros del socialismo.

1.5- La resistencia de la juventud ante la crisis capitalista

Ante las agresiones que sufre la juventud, las resistencias son numerosas y están ganando amplitud. En varios países, los jóvenes trabajadores se comprometen activa y masivamente con los movimientos contra el alargamiento de las carreras profesionales. Hacen una pregunta sencilla: ¿por qué nuestros padres deben matarse trabajando durante más tiempo, mientras tantos jóvenes están demandando empleo? En algunos países también, los jóvenes están al frente de los movimientos contra los despidos y contra las intimidaciones del mundo patronal.

En Europa, los estudiantes han llevado y siguen llevando una prolongada lucha contra el proceso de Bolonia y sus consecuencias: el aumento en el costo de los estudios, la privatización, la elitización de la enseñanza y de la investigación.

En otros países, son los escolares quienes protagonizan combates análogos.

Y en otros más, es el conjunto de la juventud quien se moviliza por sus derechos.

En numerosos países (imperialistas y subdesarrollados), la juventud toma parte muy activa en la lucha contra las guerras imperialistas, en particular las guerras de agresión en Irak y en Afganistán o la ocupación de Palestina.

Muy a menudo, la juventud comunista juega un papel crucial en estas movilizaciones y en estas luchas. Está en la vanguardia de los combates de los jóvenes contra el capitalismo. En estos combates, se ha consagrado también a convencer a la mayor cantidad posible de jóvenes sobre la superioridad de nuestra visión del mundo y sobre la vía alternativa que los comunistas proponen.

1.6- Las especificidades de la juventud

Así como el comunismo es el porvenir de la humanidad, el porvenir pertenece objetivamente a la juventud.

Inevitablemente, los jóvenes tienen menos experiencia política y social. Esto los vuelve más vulnerables a las ideologías burguesas y pequeñoburguesas (anarquismo, “izquierdismo”, trotskismo…), lo cual es explotado por la burguesía para manipularlos.

Pero, como los jóvenes abordan la vida con muchos menos prejuicios, esto se convierte en una oportunidad para los comunistas.

El sistema capitalista limita drásticamente las opciones materiales de la juventud relativas al empleo, la vivienda, el acceso a la enseñanza y a la cultura. Sin embargo, la juventud es un periodo durante el cual las opciones políticas e ideológicas están menos fijadas y son más abiertas. Todo está por decidir. Es un combate entre la burguesía y el proletariado por orientar la elección de los jóvenes en un sentido o en el otro. En general, es mucho antes de los 35 años cuando uno se forma, en lo esencial, su concepción del mundo y la concepción de su compromiso.

Los jóvenes tienen, en general, una mejor salud física y mental.

Son los jóvenes los que están en mayor contacto con las últimas tecnologías y con los últimos progresos de la sociedad.

2- LA RESPONSABILIDAD DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS ANTE LA JUVENTUD

Ante estas constataciones, tanto en el plano de los ataques que sufre la juventud, como en el plano de la resistencia que expresa o en el plano del futuro que representa, los partidos comunistas tienen una gran responsabilidad que asumir pero también numerosas oportunidades que aprovechar.

Los vínculos de los partidos comunistas con la parte joven de las clases trabajadoras y la calidad de sus vínculos con las clases laboriosas en su conjunto –en una perspectiva de largo plazo- determinan directamente los objetivos generales de los partidos comunistas y su objetivo estratégico final del socialismo.

Los partidos comunistas tienen la responsabilidad de dirigirse directamente, como partido, a la juventud, de hacer suyas las luchas de la juventud y de darles perspectivas revolucionarias en el plano político y organizativo.

Los partidos comunistas juegan un papel determinante e irremplazable para reforzar la unidad de la clase obrera. Esto se traduce en el fortalecimiento de la integración de las luchas de los jóvenes trabajadores, de los estudiantes y de los escolares en el seno del movimiento de la clase obrera en su conjunto.

Esto se traduce también en la educación de la juventud en el hecho de que no hay porvenir para la juventud si no se guía por los intereses objetivos de la clase obrera.

En el trabajo de transmisión de las tradiciones de lucha y de organización de la clase obrera en el seno de la juventud, los partidos comunistas tienen la responsabilidad de promover la orientación de clase contra la colaboración de clases.

Finalmente, los partidos tienen una responsabilidad particular en la formación e incorporación de jóvenes militantes y cuadros. Tienen una responsabilidad en la formación en el marxismo-leninismo y en el aprendizaje de la lucha política y táctica.

3- LA SITUACIÓN DE LA JUVENTUD EN LOS PAÍSES SOCIALISTAS

El socialismo anima a los jóvenes a la participación activa y consciente en la solución de los problemas principales que les afectan, desarrolla la responsabilidad colectiva y la solidaridad.

En una sociedad socialista, los jóvenes tienen una idea concreta de lo que defienden y construyen. La juventud no es víctima del sistema como ocurre bajo el capitalismo sino la principal beneficiaria de las oportunidades y de las posibilidades que le brinda el socialismo.

Se abren nuevas perspectivas para América Latina, donde crece el acceso de los jóvenes a la salud, a la educación, a la cultura y la participación popular. Esto, gracias a políticas de socialización aplicadas como alternativas a las políticas neoliberales y capitalistas y muy a menudo inspiradas por la acción de Cuba socialista.

Un reto para los países socialistas es la transmisión de la herencia revolucionaria a las nuevas generaciones que no han conocido la revolución y los sacrificios inmensos que ha requerido. Esto es tanto más necesario para la continuación del cumplimiento de la revolución y para las luchas y retos que entraña.

4- LA IMPORTANCIA DE LA CONSTRUCCIÓN DE UN FUERTE MOVIMIENTO DE JÓVENES COMUNISTAS

Lenin subrayaba en sus tiempos la importancia de tener una organización juvenil comunista independiente a la vez que firmemente ligada ideológica y políticamente al partido comunista.

Esto sigue siendo cierto actualmente.

La construcción de un movimiento juvenil fuerte permite reclutar y concentrar alrededor del partido a los jóvenes y particularmente a los que se suman o se aproximan a las clases trabajadoras. Permite movilizar y atender muy ampliamente al conjunto de la masa de jóvenes y orientar sus luchas junto con la clase obrera y el movimiento popular, contra el imperialismo y hacia otro mundo, un mundo socialista. Da la oportunidad a una parte importante de la juventud para romper con la ideología capitalista, social-demócrata y pequeño-burguesa. Favorece la popularización del marxismo-leninismo y del partido comunista en el seno de la juventud.

Las organizaciones de la juventud se concentran sobre todo allí donde los jóvenes viven, trabajan y/o se organizan.

Aunque la dispersión y la inestabilidad económica de la juventud trabajadora hagan más difícil su organización, conseguirla es de una importancia estratégica. Esto implica el trabajo organizado con la juventud en las empresas y los sindicatos, con los estudiantes que deben trabajar para financiar sus estudios, en los barrios populares y las comunidades.

Las escuelas secundarias y los establecimientos de enseñanza superior universitarios y no universitarios constituyen lugares de muy alta concentración y organización de la juventud. En numerosos países, el movimiento estudiantil y escolar tiene además una gran tradición de lucha.

En todas estas experiencias, en estos diferentes campos, el movimiento de jóvenes comunistas se une plenamente con las luchas de los jóvenes. Parte de las preocupaciones de los jóvenes (el empleo, la enseñanza, la paz y el derecho a la integridad física, el medio ambiente…). Rechaza el papel de comentarista a distancia. Toma parte activamente en estas luchas para orientarlas por una vía revolucionaria, lo cual exige liberarlas de las influencias socialdemócratas o pequeñoburguesas oportunistas.

La organización de los jóvenes comunistas efectúa un trabajo de sensibilización y de concienciación, revelando la naturaleza de clase de cada lucha. Vela por desarrollar el nivel de la lucha, orientándola hacia una mayor unidad con el resto del movimiento de los trabajadores.

El movimiento juvenil cuida asimismo su propio fortalecimiento organizativo, así como el del grado de organización de la juventud. Las formas pueden variar de un país a otro, con tal de que se adapten a la juventud de que se trate.

Reforzar el grado de organización de la juventud se realiza ampliando las filas del movimiento comunista juvenil, pero también reforzando y ampliando las organizaciones sindicales de clase y otras organizaciones que agrupen jóvenes (empleo, paz, antirracismo…).

Además de participar activamente en la lucha de los jóvenes, además de desarrollar la conciencia y de fortalecer el grado de organización de los jóvenes, el movimiento juvenil asegura cierto número de tareas permanentes. Por ejemplo:

- La difusión y la promoción del marxismo-leninismo en el seno de la juventud. Es una necesidad para la supervivencia misma del movimiento de jóvenes comunistas, pero constituye también una oportunidad muy grande. En efecto, la burguesía es incapaz de ofrecer a la juventud una visión de futuro coherente que responda a las necesidades de los jóvenes, mientras que el marxismo-leninismo sí ofrece esta herramienta, esta concepción del mundo científica.

- La promoción de una conciencia de clase proletaria entre la juventud. En este marco, el movimiento de jóvenes comunistas trabaja por la unidad de clase entre los jóvenes y el conjunto del mundo del trabajo, de sus sindicatos y de su partido de vanguardia. Favorece las iniciativas de solidaridad con las clases laboriosas, apoya los piquetes de huelga y las luchas…

- La promoción del internacionalismo proletario. El nacionalismo burgués, el racismo, la xenofobia o el chovinismo están entre los peores enemigos de la lucha de clases y del comunismo. Tenemos que destruir estas influencias desde la temprana edad.

La promoción del internacionalismo en el seno de la juventud y la importancia de la coordinación internacional del movimiento juvenil comunista puede realizarse a través de reuniones internacionales, de discusiones y de acciones comunes de las organizaciones de jóvenes comunistas. Este tipo de cooperación entre jóvenes comunistas puede respaldar de manera decisiva el contraataque político e ideológico del movimiento juvenil contra el anticomunismo y por la defensa del socialismo como única alternativa al imperialismo. Además, las iniciativas comunes y las discusiones entre los jóvenes comunistas pueden aportar una perspectiva y una ayuda política significativa al movimiento juvenil antiimperialista internacional.

Es así como la FMDJ (Federación Mundial de la Juventud Democrática) se ha fortalecido y ha dado pasos importantes en la profundización de su carácter de clase nítido.

- La promoción de un sistema de valores que se oponga a aquel que el capitalismo impone. El movimiento juvenil propaga valores de solidaridad, de honestidad, el optimismo, el sentido de acción colectiva, la modestia, el espíritu de trabajo solidario, la curiosidad y la apertura, el espíritu crítico y autocrítico, el gusto por la ciencia y el rechazo del oscurantismo...

- El combate contra la reproducción de las discriminaciones de la sociedad en el seno del movimiento juvenil. El movimiento de jóvenes comunistas debe velar por combatir en su seno las discriminaciones que afectan en la sociedad a los jóvenes de origen inmigrante y a las mujeres en particular. A menudo, las mujeres y los trabajadores de origen inmigrante se hallan (fuertemente) sub-representados en el seno de los partidos comunistas y del movimiento obrero organizado en general. Los movimientos comunistas de la juventud pueden contribuir, en una medida importante, a colmar este retraso y a reforzar así la unidad de totalidad de las clases laboriosas.

- La integración del movimiento de jóvenes comunistas en el conjunto del movimiento juvenil. El movimiento de jóvenes comunistas es el movimiento de vanguardia en la juventud. Pero esto no quiere decir que se trate de un movimiento aparte. El movimiento de jóvenes comunistas cultiva sólidos lazos y dialoga con el conjunto de los movimientos juveniles (asociaciones sindicales, culturales, deportivas, centros juveniles, asociaciones estudiantiles, etc.).

Para construir un movimiento de jóvenes con estas características, hacen falta cuadros bien formados que consigan vincularse profundamente con los jóvenes, sus problemas, su manera de pensar, su manera de practicar el humor y la cultura. Tal movimiento de jóvenes necesita cuadros que hayan adquirido suficiente experiencia de lucha y de formación en el marxismo-leninismo.

5- EL RETO DE LA INTEGRACIÓN DE JÓVENES MILITANTES Y CUADROS EN EL PARTIDO

La juventud constituye una prioridad del partido porque un buen trabajo con ella, además de garantizar la continuidad política y organizativa del partido, también le permite ampliar permanentemente su campo de acción.

5.1- Integrar a los jóvenes en el Partido

La construcción de una organización sólida de jóvenes permite asegurar la formación de una nueva generación de militantes y cuadros revolucionarios que podrán reforzar y ampliar el trabajo del partido. Esto sólo puede lograrse si estos nuevos militantes y cuadros se integran en el partido a todos los niveles, con una preocupación por educarse en la tradición del partido, con una preocupación por aprender de las experiencias pasadas. Estos jóvenes militantes serán educados política e ideológicamente en el marxismo-leninismo y con la historia de las luchas de clases de los trabajadores del país y del mundo entero. El partido debe conceder una gran importancia al trabajo de integración de los jóvenes camaradas y escuchar las experiencias y opiniones de los jóvenes camaradas.

Todo espontaneísmo en esta cuestión conduce a la decadencia del partido.

5.2- Integrar a los cuadros jóvenes en la dirección del partido Integrar a los jóvenes militantes en el partido debe hacerse a todos los niveles, también en el seno de la dirección del partido. Los mejores camaradas de cada generación se deben familiarizarse cuanto antes con los retos y las funciones de la dirección superior del partido.

La política de los cuadros debe estar muy bien organizada y dirigida. Se hace en equilibrio entre el aprendizaje con los cuadros experimentados, la progresiva toma de responsabilidades, el aprendizaje autónomo y la eventual introducción de nuevos enfoques.

En conclusión, afirmamos que las luchas de los movimientos juveniles del mundo entero nos inspiran mucho. Ayudaremos a que se consoliden. Trabajaremos por el fortalecimiento de sus vínculos con el movimiento de los trabajadores. Con el conjunto de la clase obrera y en alianza con las capas pobres e intermedias de la sociedad, los jóvenes podrán cumplir la tarea histórica de la transformación profunda del poder, del derrocamiento del imperialismo y del capitalismo, de la conquista del socialismo.

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