Unión Proletaria

Entrevista a Unión Proletaria

Lunes 13 de marzo de 2017


1. ¿De dónde nace UP (Unión Proletaria)?

Unión Proletaria es el nombre que adopta la organización Movimiento Anti-Imperialista (MAI) en 2005, después de que la anterior dirección se viera desautorizada por la mayoría de la militancia y optara por escindirse para seguir su deriva sectaria. Hicimos un balance autocrítico de nuestra trayectoria anterior, desde que rompimos con el revisionismo dominante en el PCPE y formamos una organización independiente. Fuimos desmontando todas las innovaciones teóricas -desde la "tesis de reconstitución" hasta la "nueva orientación"- que se oponían a la concepción del mundo del marxismo-leninismo y recuperamos a ésta en su plenitud para poder avanzar hacia nuestro objetivo original: la reconstitución de un Partido Comunista capaz de conducir a la clase obrera a la revolución socialista en España.

El nombre que nos dimos es toda una declaración de intenciones en relación con nuestra etapa anterior. Así, sigue siendo nuestro cometido principal el combate teórico por los principios revolucionarios y contra el revisionismo, pero lo hacemos junto con la práctica del movimiento obrero y al servicio de ésta. Unir más y más al proletariado, y al pueblo en torno a él, contra la burguesía es lo que permite conquistar posiciones parciales en las que pueda ir materializándose y fructificando la teoría marxista-leninista. Sin este proceso acumulativo, no puede haber salto cualitativo, ni el de la reconstitución de un partido revolucionario de masas, ni el de la propia revolución social.

El movimiento obrero seguirá prisionero de los límites que le imponen los capitalistas si no vamos recuperando la teoría revolucionaria y se la aportamos. Y, a la inversa, si los intelectuales revolucionarios no se incorporan al movimiento obrero, su trabajo teórico se verá limitado y deformado por los prejuicios pequeñoburgueses asociados a su formación y a su separación de las condiciones de vida de los obreros.

2. ¿Qué son los procesos de unidad?

La unidad de la clase obrera es necesidad primordial para realizar la revolución socialista. Una masa obrera dividida y confusa como la que prevalece en la actualidad no puede constituirse en clase para vencer a la burguesía. En la práctica, comprobamos como su unidad resurge hasta cierto grado a cada nuevo ataque por parte de la clase capitalista. Pero esta unidad no va a más y no se mantiene mucho tiempo, porque los obreros más conscientes, su vanguardia, carecen de la firmeza teórica y práctica suficiente para conquistar la dirección del movimiento de masas y para infundírsela al mismo. Necesitamos, pues, la unidad teórica y práctica de la vanguardia proletaria. Cuando nos preguntas por los procesos de unidad, suponemos que te refieres a esta unidad, a la unidad de los comunistas.

Existe una relación dialéctica entre la unidad de la clase obrera y la unidad de los comunistas, porque también la hay entre la división y la confusión del conjunto de la clase y las de su parte más avanzada. Cuando Unión Proletaria salió a la palestra, se encontró con unos movimientos de masas en ascenso y unas organizaciones comunistas que iban corrigiendo sus errores históricos. Nuestro caso no era excepcional, sino que venía marcado por el signo de los tiempos: se reanudaba la lucha por el progreso social después de la profunda depresión producida por la derrota del campo socialista y la bacanal anticomunista de la burguesía.

Unión Proletaria invirtió entonces sus mayores esfuerzos en la lucha por la unidad obrera, popular y comunista apoyándose en las circunstancias objetivas favorables. Y lo hizo aun al precio de su propia existencia independiente. En esos años, fuimos blanco de las críticas de los "izquierdistas" que no tenían en cuenta este aspecto de la realidad y que solamente veían el problema de la pureza de la ideología. Nuestra decisión táctica no era novedosa, pues tenía numerosos precedentes en la historia del movimiento obrero y comunista internacional: desde la creación de la AIT hasta la formación de frente populares antifascistas, pasando por la NEP en la URSS.

Ahora que el decenio de flujo de la lucha de clases ha concluido, constatamos que éste ha sido menos consistente de lo que parecía. Las desviaciones históricas de las organizaciones comunistas aguantaron y no ha sido posible sintetizar las experiencias revolucionarias del pasado en un desarrollo del marxismo-leninismo a la altura de la nueva ola de revoluciones proletarias que presagian las crecientes contradicciones del capitalismo.

Ahora nos toca aprender de la experiencia (con urgencia, pues los conflictos entre nuestros enemigos se agudizan), valorar hasta qué punto hemos arriesgado en exceso en la aplicación de nuestra táctica de unidad y reforzar el frente teórico de la lucha proletaria. Concretamente, debemos priorizar la crítica de los atajos con que la pequeña burguesía democrática busca seducir a las masas obreras para desviarlas de una consecuente lucha de clase, contraponiéndole la explicación de cómo pudieron progresar en el pasado por el camino de la Revolución de Octubre y del bolchevismo.

3. Para vosotros ¿Qué es reconstruir el partido comunista?

Para Unión Proletaria, reconstruir el partido comunista exige tener la mayor conciencia sobre lo que significa este objetivo y sobre lo que nos separa de él. El partido comunista es la unión del socialismo científico con el movimiento obrero. Sólo con un partido así, es posible vencer a la burguesía. Dicho de otro modo, toda organización que se aparte de los principios del marxismo-leninismo y que no forme parte efectiva del movimiento obrero es una organización comunista por cuanto aspira al comunismo (de manera inconsecuente), pero no es todavía un partido comunista. Nos parece obvio deducir que, en España, no existe tal partido comunista. Trabajar por la reconstitución del partido comunista exige restablecer el marxismo-leninismo en su integridad frente a todo oportunismo y todo revisionismo. Y exige hacerlo llevando el marxismo-leninismo a la clase obrera en las tres grandes formas de lucha de ésta, como dijera Engels: sindical, política y teórica. En esto consistirá nuestra actividad y a ella convocamos a las demás organizaciones comunistas para poder forjar nuestra unidad en un verdadero partido comunista.

4. ¿Qué relación tenía UP con el PTE (Partido de los Trabajadores de España)?

Con el PTE, al igual que con otras organizaciones comunistas, Unión Proletaria tuvo reuniones dirigidas a desarrollar la unidad de acción y alcanzar la unidad orgánica. Ambas organizaciones, junto al Colectivo Comunista 27 de Septiembre conformamos una Coordinación de Unidad Comunista mediante la que intervinimos conjuntamente en las movilizaciones obreras y populares. Sentimos mucho respeto y admiración por el trabajo de masas que realizó el PTE a lo largo de los años 70. Fue el exponente del movimiento anti-revisionista que alcanzó una mayor dimensión de masas en su trabajo político, tanto a la hora de organizarlas como de obtener de ellas un respaldo electoral a su actividad. Al trabajar conjuntamente, pudimos comprobar las simpatías que su bandera suscitaba en todas las manifestaciones entre las gentes que habían vivido su juventud en aquellos años. El buen enfoque que tuvo el PTE histórico ha dado como frutos al Sindicato de Obreros del Campo -hoy, Sindicato Andaluz de Trabajadores-, su ejemplo más condensado en Marinaleda y la iniciativa de las Marchas de la Dignidad que insuflaron nueva vida al movimiento de indignación popular al darle una orientación proletaria frente al enfoque pequeñoburgués de los líderes del 15M. De hecho, hizo falta todo el concurso de la provocación parapolicial, de la represión policial, de la instrumentalización electoralista y del sectarismo "izquierdista" para intimidar a las masas y reconducirlas hacia la batalla institucional orquestada por los académicos de Podemos.

5. ¿Con qué otros partidos comunistas habéis entablado conversaciones?

Anteriormente, tuvimos un par de conversaciones con camaradas de Corriente Roja, pero no mostraron interés por resolver nuestras diferencias ideológicas y políticas, sino únicamente por trabajar conjuntamente por las reivindicaciones inmediatas de las masas. Así que no hubo más que coincidencias en las luchas inmediatas, unas veces compartiendo la orientación y otras discrepando, pero no quisieron desarrollar el debate de estas discrepancias, ni privada ni públicamente.

También tuvimos una relación intensa con el PCE(m-l) durante más de dos años, con interés de ambas partes por tratar las cuestiones de principios y por alcanzar la unidad orgánica.

Más tarde, sellamos la unidad con el Partido Comunista de los Pueblos de España, bajo las siglas de éste y sobre la base del acuerdo con las resoluciones de su IX Congreso. Este partido había denunciado el viraje revisionista de Jruschov y, con ello, implícitamente, las desviaciones reformistas que arrastraba desde su fundación en 1984. En su lugar, ensalzaba el camino proletario del bolchevismo y se desmarcaba de su anterior aproximación al independentismo pequeñoburgués. Sin embargo, con los acontecimientos externos que sucedieron y con nuestra participación en la vida interna del PCPE, fuimos comprobando amargamente que los dirigentes de este partido no pretendían enraizar su política en el marxismo-leninismo ortodoxo, como nos parecía, sino que habían dado un bandazo hacia el "izquierdismo". No querían aplicar los principios generales defendidos por Lenin en su obra "La enfermedad infantil del ’izquierdismo’ en el comunismo". Y esta posición equivocada se encontraba reforzada por una exigencia orgánica de cerrar filas alrededor de su autoridad "histórica" (a fin de cuentas, la del revisionismo contemporáneo), en vez de promover la búsqueda de la verdad sobre la base de la teoría marxista-leninista, en vez de respetar el hecho de que la organización ya no debía ser la de antes sino la resultante de un proceso de unidad que debía asumir los aciertos y desechar los defectos de cada una de las partes.

Al fracasar esta unidad, formamos el Partido del Trabajo Democrático con la Unión de Juventudes Comunistas-Madrid y los ex-Colectivos de Jóvenes Comunistas de Castilla-La Mancha. Formalmente, las tres organizaciones estábamos de acuerdo en encaminarnos hacia la reconstitución del partido comunista mediante una firmeza de principios y una flexibilidad táctica. Tanto UJC-M como UP nos habíamos enfrentado al revisionismo de derecha y al revisionismo de "izquierda". En este último caso, había sido dentro del mismo partido (PCPE-CJC) y al mismo tiempo. Sin embargo, la práctica mostró que nuestra concepción de los principios revolucionarios y de la lucha por defenderlos frente al revisionismo era muy diferente. Para los dirigentes de la UJC-M, lo prioritario es alcanzar éxitos prácticos inmediatos aprovechando las oportunidades objetivas, mientras que, para nosotros, lo más importante es la clarificación ideológica que debe presidir el trabajo político con los obreros. Ir detrás de los acontecimientos (los cuales marcarían la agenda de los comunistas) o clarificar los principios para tener claro qué llevarle a las masas planificadamente; política oportunista o política de principios, tal era el dilema que ellos zanjaron expulsándonos del PTD (según lo acordado, la unificación se hallaba en un proceso que se culminaría en un congreso y, si no prosperaba, cada organización recuperaría para sí lo que había aportado a la unidad: UJC-M recuperó así la sigla PTD).

6. ¿Cómo fue vuestro debate con los camaradas del PCE(ml)?

De los procesos de unidad que hemos vivido, ha sido el que tuvo menos recorrido, pero donde más claridad, sinceridad o quizás conciencia de la realidad hemos encontrado en la otra parte. También nosotros fuimos sinceros y, como requisito previo a acordar la unificación, les pedimos debatir, en un encuentro más o menos amplio de camaradas de ambas organizaciones, las diferencias que teníamos con su línea política: sigue habiendo países socialistas aunque su dirección adopte una política de repliegue o incluso revisionista; no hace falta esperar a conquistar la república para luchar abiertamente por la revolución socialista; y la unidad de los comunistas es hoy posible a condición de reevaluar las experiencias históricas que divergieron, sobre la base del marxismo-leninismo y a la luz de los resultados prácticos. Los dirigentes del PCE(m-l) accedieron a nuestra petición pero, en cuanto leyeron las opiniones que les dimos por escrito, cancelaron dicho encuentro y nuestra relación bilateral se fue deteriorando hasta casi desaparecer. 7. ¿Optáis por el sindicalismo como forma de lucha?

Por supuesto. La lucha sindical o de resistencia económica es una de las grandes formas que adopta la lucha de clase del proletariado y por la que amplias masas de éste desarrollan su conciencia y organización como clase. Sin embargo, es por sí sola incapaz de alcanzar este objetivo: hace falta el concurso simultáneo de la lucha teórica y de la lucha política, ante todo de la lucha por organizar su partido revolucionario, el partido comunista. Toda la cuestión consiste en que los comunistas desenvolvamos esas tres formas de la lucha principalmente en el medio proletario, con el objetivo inmediato de reunir y organizar en este partido a los individuos más conscientes y dispuestos a completar tal labor hasta acercar el momento de la revolución socialista.

8. ¿Con que países mostráis solidaridad internacionalista?

Promovemos la solidaridad con todos los países socialistas, cualquiera que sea su nivel de desarrollo y la orientación política de su dirección, así como con los Estados que se defienden de las agresiones imperialistas. Consideramos necesario defender a China, Cuba, Corea, Vietnam y Laos, defendiendo las insidias burguesas y explicando a las masas los grandes progresos populares de estos Estados –inalcanzables bajo el capitalismo y la dominación imperialista-, alcanzados a pesar del atraso económico con que empezaron y de la continua hostilidad que sufren desde el exterior. No somos indiferentes a la lucha que se libra en ellos entre revolución y contrarrevolución, entre marxismo-leninismo y revisionismo, y sostenemos la primera de dichas tendencias. Pero respetamos la independencia y la capacidad del proletariado de esos países para fijar la mejor política posible en cada momento. Asimismo, consideramos que los comunistas de otros países tenemos derecho a opinar con sentido de la responsabilidad para con la causa obrera internacional, pero no a dar lecciones, sobre todo mientras no seamos capaces de hacer progresar esta causa en nuestros propios países.

9. ¿Cuál es vuestra posición hacia la guerra en Siria?

Siria es el caso de un Estado que se defiende de una agresión imperialista y, por tanto, el movimiento obrero y toda la democracia genuina debemos posicionarnos de su parte. No es el proletariado el que allí detenta el poder político, por lo que la rebelión del mismo sería justa siempre que fuera realmente la suya y no la de unos títeres del imperialismo que instrumentalizan las protestas populares. Y esto último es lo que ocurre en Siria desde hace varios años.

En la época del imperialismo, la contradicción de la que depende inmediatamente el progreso social no siempre es la contradicción interna que opone a explotados y explotadores. En ciertas circunstancias como las que vive Siria, el progreso de este país oprimido no será posible si no derrota el ataque directo e indirecto que sufre de parte de las potencias occidentales. En cambio, la intervención de las tropas rusas y de otros países contra los agresores tiene una naturaleza positiva por cuanto ha sido solicitada por el gobierno y apoyada por las fuerzas internas que luchan por repeler la agresión.

En general, el proletariado consciente debe adoptar una actitud derrotista del gobierno de su propio país si está en condiciones de vencer a la reacción interna y externa, pero no para entregar su país a la opresión extranjera, traicionando así a su pueblo. Luego de derrotar la intervención exterior, la alianza de las fuerzas patrióticas podrá mantenerse mientras sirva para favorecer el desarrollo de las fuerzas productivas y la mayor libertad para el movimiento obrero y la democracia. De lo contrario, se convertiría en una traición a las masas populares.

10. ¿Consideráis que China está haciendo un proceso de transformación de capitalismo a socialismo? ¿Las reformas económicas de China en la época post Mao no pueden generar contradicciones en el gobierno?

La República Popular China se creó en 1949, partiendo de unas condiciones de atraso y de devastación bélica y colonial. Lo que ha conseguido desde entonces en términos de dignidad nacional y de mejoramiento de las condiciones de vida de las masas, sin explotar a otros pueblos, no tiene parangón en la historia. Cuando se liberó de las garras de las potencias coloniales, tomó el camino del socialismo y de la alianza con la Unión Soviética. Esta decisión le atrajo la enemistad de los países económicamente más poderosos. A los pocos años, la URSS tomó un rumbo revisionista y, al no obtener el apoyo de China a este viraje, le retiró su ayuda económica. Desde entonces, el desarrollo de la lucha de clase en el país más poblado del mundo se ha visto lastrado por el escaso desarrollo de sus fuerzas productivas. En los últimos decenios, ha conseguido ser una de las primeras economías del mundo en términos absolutos, pero no en riqueza por habitante.

Su dirección política, el Partido Comunista de China, ha optado por desarrollar el país recurriendo cada vez más a métodos capitalistas. No obstante, el capitalismo no está plenamente implantado ni se desarrolla libremente sobre su propia base. Y su política exterior no se corresponde con la agresividad propia de los Estados imperialistas que promueven así los intereses de sus capitalistas monopolistas en el exterior. Al contrario, está sacando de la pobreza a cientos de millones de trabajadores y ayuda a los demás países socialistas y a otros Estados a desarrollarse soberanamente, rechazando bloqueos y embargos decretados por las grandes potencias.

Las reformas mercantiles y capitalistas agudizan ciertamente las contradicciones con la clase obrera y en el seno del gobierno chino. Pero confiamos en que los comunistas de este país sabrán aprovechar su enorme experiencia para vencer las dificultades presentes. Mientras el comunismo no triunfe en todo el planeta -o, al menos, en los países más poderosos- no podrá darse por definitiva ninguna revolución ni contrarrevolución. Entre tanto, vivimos en la época del imperialismo y de la revolución proletaria mundial: cualquier país puede bascular en un sentido o en otro. Que vuelva a prevalecer la tendencia a la revolución depende de que seamos capaces de resolver la crisis sin precedentes que atraviesa el movimiento obrero internacional y el marxismo-leninismo como su expresión más consciente. Es una tarea que completaremos los comunistas de todos los países, con nuestra unidad y nuestra lucha.

11. ¿Cuál es vuestra relación con la AAHS (Asociación de Amistad Hispano Soviética)?

Se trata de una asociación cultural que promueve la difusión de los logros de la URSS y de los demás países socialistas. En este sentido, su labor es muy útil a la reconstitución del Partido Comunista, que es el objetivo de Unión Proletaria. Pero este objetivo entraña otras muchas tareas que desbordan la competencia de cualquier asociación cultural.

12. Se cumplen ya 100 años de la revolución socialista de 1917 en Rusia ¿Tenéis pensado algún trabajo sobre el tema?

Se trata de una celebración importante para todos los comunistas del mundo. Apoyaremos todas las iniciativas posibles, trataremos razonadamente nuestras divergencias y difundiremos el significado de la Revolución de Octubre que, para Unión Proletaria, pone en primer término la necesidad de un partido comunista marxista-leninista, es decir, un partido que reúna las características explicadas por Stalin en la conclusión de “Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS”.

13. En uno de vuestros artículos se habla de patriotismo revolucionario y nacional chovinismo ¿Se puede recuperar el concepto de "patria o muerte" en la izquierda española y en el MCE (Movimiento Comunista Español)?

Se puede y se acabará haciendo, como ya hizo el partido comunista en la guerra nacional-revolucionaria de 1936-39. El internacionalismo proletario no tiene nada que ver con el nihilismo nacional ni con el cosmopolitismo. Pero, para recuperar el significado coherente del patriotismo tras su usurpación por el franquismo (el cual violentó la voluntad de la patria con la ayuda militar de Italia y Alemania, y sobrevivió a la derrota de éstas vendiendo a los yanquis la patria a trozos), hará falta un enorme esfuerzo de explicación, de lucha por satisfacer las necesidades inmediatas de las masas obreras y populares, y de educación de las mismas en los objetivos estratégicos revolucionarios. Hoy en día, no se puede situar todavía como consigna, pues se entendería en un sentido de exclusivismo nacional o incluso de chovinismo fascista. Y eso perjudicaría lo que más necesitamos: la unidad de la clase obrera en el combate contra la burguesía. Se trata de luchar principalmente contra la burguesía española que es plenamente soberana en sus relaciones con el exterior y, si se excede a veces en las concesiones a otras potencias mayores, es para acrecentar sus beneficios o para comprar la ayuda que le permita seguir dominando a las clases trabajadoras.

Por ahora, no podemos reivindicar el patriotismo en el plano de la agitación, sino únicamente en el de la propaganda, como ocurre con otras muchas cuestiones que aún no han madurado lo suficientemente en la conciencia de nuestra clase.

14. ¿Sois feministas, si, no y por qué?

Como comunistas, defendemos la plena igualdad social de mujeres y hombres. Esto supone el apoyo a diversas reivindicaciones particulares, a la vez que la lucha revolucionaria por suprimir la base histórica material en que se han asentado milenios de opresión de las mujeres: la propiedad privada que convirtió en antagonismo la división natural del trabajo entre sexos. El capitalismo engendra la última forma histórica de propiedad privada y no puede ser suprimida más que por la lucha de la clase proletaria contra la clase burguesa. El proletariado formado por hombres y mujeres no puede liberarse sin asumir la tarea de liberar a la humanidad de toda división opresiva. En la medida en que el feminismo es compatible con esta misión histórica, lo asumimos. No así, si con él se pretende introducir un factor de antagonismo en el seno de la clase obrera y someter a la mujer obrera a la dirección teórica y práctica de la mujer burguesa.

15. ¿Que opináis acerca de Podemos?

Podemos es un partido pequeñoburgués que surge con la profundización de la crisis general del capitalismo, al verse proletarizadas amplias capas medias que anteriormente tenían mayor independencia profesional o posiciones de mando sobre la masa obrera. Es un partido que, en principio, se enmarca en el campo democrático de las clases populares frente a la oligarquía financiera. Pero su naturaleza de clase le hace vacilar en esta confrontación y circunscribirse al reformismo y al parlamentarismo burgués. En cuanto a su base ideológica, el diagnóstico es peor pues la misma se sitúa en el posmodernismo que es donde confluyen el reaccionarismo de la pequeña burguesía con el reaccionarismo del capital monopolista. En este sentido, su cercanía de las masas obreras convierte a Podemos en un vehículo de influencia de la burguesía más reaccionaria.

A pesar de ello, es hoy por hoy una de las organizaciones más representativas de las reivindicaciones democráticas y progresistas de la clase obrera y del pueblo, dada la debilidad de las organizaciones comunistas. El apoyo puntual y condicionado a los demócratas pequeñoburgueses tiene sentido para los intereses de la clase obrera en el ámbito defensivo frente a los planes de la oligarquía financiera, pero los comunistas no podemos caer en el posibilismo, que nos llevaría irremisiblemente al reformismo. La clase obrera está desamparada, actualmente sigue a la democracia pequeñoburguesa, o a quien aparente defender sus intereses concretos, porque no existe su partido político que identifique y propague sus intereses reales. Por eso, la tarea fundamental de los comunistas es la reconstitución del partido de la clase obrera, del Partido Comunista, firmemente cimentado en el marxismo-leninismo, como única teoría revolucionaria. A partir de ahí, es posible la independencia política de la clase obrera y su unidad hacia la revolución socialista.

16. ¿Puede llegar a haber comunistas que apoyen esta organización socialdemócrata?

Uno se divide en dos, dice la dialéctica. A Podemos, los comunistas tenemos que apoyarla y combatirla, según en qué circunstancias. En toda lucha, hay que aceptar aliados inestables, sobre todo cuando no se puede librar dicha lucha, y menos ganarla, sin contar con ellos. Hay que apoyar a Podemos en todos los casos en que este partido comparta las reivindicaciones de las masas. Y hay que denunciarlo cuando se aparte de esas reivindicaciones para congraciarse con la oligarquía. Los comunistas que sólo saben apoyar a Podemos se equivocan tanto como los que sólo lo critican. Hay millones de proletarios que siguen a Unidos Podemos: con unidad y crítica podremos ganarlos para el partido comunista, para la causa de la revolución socialista proletaria. ¿Cómo más exactamente? Lenin escribió un magistral manual de teoría y táctica que nos enseña cómo conseguirlo: “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo”. Estudiémoslo en serio.

17. Los comunistas, revindicamos una república de carácter socialista y obrero ¿Entra la unidad popular dentro de esta nueva república en la clase trabajadora española? Algunos afirman que eso es solo "españolismo".

Los marxistas siempre hemos luchado por la revolución apoyando las reivindicaciones inmediatas de las masas. La república democrática es la síntesis de estas reivindicaciones particulares cuando todavía no son capaces de asumir que sólo la dictadura del proletariado permitirá su realización. Hay que luchar por los objetivos estratégicos a la vez que por los objetivos inmediatos, por la revolución a la vez que por la república. Son luchas simultáneas pero distintas: la primera se libra por medio de la propaganda y la segunda, por medio de la agitación y la unidad de acción. Así, hasta que las masas comprendan que la plena realización de la república democrática exige la conquista del poder por la clase obrera.

En cuanto a la república española que corresponde a las necesidades de la clase obrera, se trata de una república democrática respetuosa del derecho a la autodeterminación de las nacionalidades, es decir, del derecho de éstas a separarse de España. No queremos una unión forzosa porque anhelamos la libertad y porque una unión así sería demasiado débil para vencer en la lucha por la libertad. El apoyo de grandes masas al separatismo actual es precisamente el resultado de forzar la unidad y de negar las identidades nacionales. La libre unión de los pueblos no supone debilidad y desmembramiento, sino fortaleza frente a los enemigos de la libertad. Así se vio en la Unión Soviética y durante la guerra civil española.

18. ¿Cómo han afectado las últimas reformas laborales a la clase trabajadora española y como se posiciona UP frente a estas reformas?

Las reformas laborales forman parte de la regresión legislativa que la burguesía necesita y puede acometer. La necesita para contrarrestar la caída de la tasa de ganancia lastrada por la crisis estructural del capitalismo. Y se la puede permitir porque la conciencia y la organización proletarias han retrocedido mucho en los últimos decenios. Ya no tiene que contrarrestar el vivo ejemplo de una sociedad socialista dirigida por los propios trabajadores y, por tanto, puede recuperar las concesiones que se vio obligada a hacer a los obreros del Occidente desarrollado.

Unión Proletaria sostiene, por supuesto, al movimiento obrero y sindical en su exigencia de derogación de las reformas laborales que no han hecho más que empobrecer a los asalariados y quebrar su solidaridad mutua. Al mismo tiempo, manifestamos que la lucha sindical es insuficiente, por sí sola se convierte en una lucha por reformas dentro del marco burgués, por eso explicamos el carácter de clase y político de este conflicto, la necesidad de que la clase obrera se proteja definitivamente de la explotación capitalista conquistando el poder político y reconstituyendo para ello su Partido Comunista.


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