Carta abierta del PRCF a Jean-Luc Mélenchon

Además de defender el leninismo, los comunistas franceses se atreven a ponerlo en práctica

Sábado 15 de abril de 2017


Los próximos días 23 de abril y 7 de mayo, Francia celebrará a dos vueltas las elecciones a la presidencia de la V República (inaugurada por el General De Gaulle en 1958 y de carácter presidencialista). La impopularidad del actual presidente, François Hollande es tal que no presentará su candidatura. Los tres candidatos favoritos en los sondeos son la ultraderechista Marine Le Pen (Frente Nacional), el liberal Manuel Macron y el derechista François Fillon. Sin embargo, cerca de este último, crece la intención de voto hacia el candidato de izquierda Jean-Luc Mélenchon que supera al socialista Benoît Hamon. Mélenchon ha lanzado para la campaña un movimiento titulado “La France insoumise” (Francia insumisa), con el apoyo del Partido Comunista Francés y otras organizaciones comunistas y de izquierdas. Este movimiento reunió el pasado 18 de marzo a 130.000 personas en París por una Asamblea Constituyente para una VI República.

En esencia, lo que Mélenchon –exdirigente del Partido Socialista- representa es la democracia pequeñoburguesa radical que se ha activado en estos últimos años en América Latina (desde la Venezuela bolivariana), en Grecia (Syriza) y en España (15-M y Podemos). En unos casos, el enfrentamiento con el imperialismo ha sido más firme y en otros, mucho menos. De cualquier manera, no cabe hacerse ninguna ilusión sobre su carácter de clase: no es proletario, aunque lo sostengan las masas proletarias (los obreros más activos y conscientes). Hallándonos todavía en plena crisis internacional del movimiento comunista, tras el suicidio revisionista de la URSS, ni en Francia, ni en muchos otros países existe un partido marxista-leninista con arraigo entre las masas obreras y populares.

¿Qué debemos hacer los comunistas en estas concretas condiciones?

Algunos se llegan a creer los cuentos de los nuevos ideólogos pequeñoburgueses, aceptan que el marxismo ha sido superado por los acontecimientos y se diluyen en la multitud ciudadana ciberorganizada (a través de los medios de comunicación de la burguesía). Otros, como los actuales representantes del PTD, no llegan tan lejos, aunque sí consideran que la doctrina del proletariado está algo envejecida, por lo que necesita “enriquecerse” con las innovaciones de la pequeña burguesía. No advierten el antagonismo que media entre ellas porque su interés se centra en el movimiento y en la astuta maniobra dentro del mismo. Y es que reducen el carácter científico del marxismo-leninismo al reconocimiento de lo contingente y a la experimentación sobre esta endeble base.

En el modo de pensar de todos estos comunistas que se desvían hacia la derecha, los medios llegan a eclipsar el objetivo. La conquista de la dirección sobre las masas se persigue de manera equivocada, ignorando que la única verdadera necesidad de éstas es que la clase obrera conquiste el poder político. No lo podrá conseguir con dirigentes que juegan a ganar las elecciones burguesas, a tener la hegemonía bajo la dominación económica y política de los capitalistas, a adular a “la mayoría”, etc. El proletariado sólo podrá tomar el poder si trabajamos por formar y organizar a sus miembros como un ejército político para la revolución socialista, capaz de derrocar por la fuerza la dictadura de la burguesía.

Claro que este ejército político deben formarlo las masas, pero no masas cualesquiera, sino masas preparadas para la revolución socialista y no sólo para defenderse. En estos momentos, las masas obreras no lo están y no se trata de que los comunistas dirijamos masas así, sino de capacitarlas para la ofensiva revolucionaria. El paso de la defensiva a la ofensiva no es un simple proceso gradual de acumulación de luchas parciales. Es un salto cualitativo que exige también una educación intransigente contra los prejuicios que encadenan a estas masas al mundo burgués.

En el otro extremo, se sitúan los comunistas que no comprenden la necesidad de desarrollar esta educación de las masas obreras durante el proceso de su aprendizaje político democrático, al principio necesariamente bajo dirección pequeñoburguesa (es el concepto de “revolución permanente” de Marx, no el de Trotski). En su pretensión por defender los principios revolucionarios frente a los oportunistas, estos camaradas amputan del marxismo-leninismo su parte táctica, el remate de esta doctrina sin el cual no puede realizarse. Cuando Unión Proletaria se unió al PCPE, le pidió que tratara al 15-M de la manera que Lenin explicaba en su obra La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo (recogiendo la rica experiencia táctica del bolchevismo). Si sus dirigentes nos hubieran hecho algún caso, habríamos tenido la oportunidad de desarrollar un partido revolucionario de masas y de evitar que la movilización espontánea de éstas volviera a saldarse con una derrota tan amarga.

Los camaradas del Polo de Renacimiento Comunista en Francia (también de otros destacamentos marxistas-leninistas) se muestran dispuestos a aceptar el reto de apoyar una candidatura reformista respaldada por las masas combativas, frente a la oligarquía financiera. La apoyan de manera crítica, desde la independencia de su propio programa que propugnan como solución a las contradicciones de Mélenchon y de su “Francia Insumisa”. Se trata de un programa titulado “4 salidas y 10 entradas para una perspectiva revolucionaria”. Explican a la población la necesidad de salir de la Unión Europea, del euro, de la OTAN y del capitalismo, para conquistar:

1- Una república independiente y soberana.

2- Una república democrática y popular que coloque al “mundo del trabajo en el centro de la vida nacional” (programa del CNR [1]).

3- Una república que se adueñe de su economía y reconstituya su fuerza productiva.

4- Una república social que regrese al camino del progreso humano y de la reducción de las desigualdades sociales.

5- Una república antifascista, antirracista, antisexista, que rechace las discriminaciones y el estallido del comunitarismo bajo cualquier forma.

6- Una república unitaria, laica e indivisible.

7- Una república internacionalista, pacífica y antiimperialista que defienda la paz mundial, la cooperación internacional y el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos.

8- Una república ecológica que defienda el medio ambiente y la salud pública contra el afán de lucro.

9- Una república de las Luces compartidas.

10- Renacimiento de una cultura francesa abierta al mundo.

Como ejemplo de esta iniciativa táctica, reproducimos a continuación la carta que el PRCF dirigió a Mélenchon hace dos meses. Por este camino, los comunistas franceses podrán impulsar realmente el desarrollo de su organización y de su influencia de masas como revolucionarios. Desde aquí, les expresamos nuestra solidaridad y les deseamos los mayores éxitos, que lo serán para todo el proletariado internacional.

Unión Proletaria

Carta abierta del PRCF a Jean-Luc Mélenchon – 3 de febrero de 2017. Por L. Landini, G.Gastaud, A.Mateu-Casado y A.Manessis.

Estimado ciudadano candidato,

El pasado 13 de noviembre, después de un debate serio en toda nuestra organización, y sin esperar a una consulta interna en el PCF, el CC del PRCF decidió por cuasi-unanimidad aportar su “apoyo crítico, pero dinámico y constructivo” a su candidatura presidencial. Desde entonces, los militantes sinceramente comunistas del Polo difunden masivamente en las empresas un folleto de cuatro páginas que, al mismo tiempo que precisa nuestro programa de Frexit progresista para la soberanía nacional, el progreso social y la cooperación internacional, llama claramente a utilizar la papeleta de voto presidencial que lleva su nombre.

Es cierto que tenemos diferencias políticas con usted: concretamente, pensamos que es irrealista “renegociar los tratados europeos” manteniéndose en la UE: esta cárcel de pueblos sometida al capital, dirigida por Berlín y apoyada en la OTAN (que con razón usted quiere abandonar unilateralmente), está concebida de la A a la Z para destruir a las naciones de Europa, las conquistas sociales y el hecho en Francia en nombre de la “economía de mercado abierta al mundo en la cual la competencia es libre y no falseada”.

Afirmamos además que, siendo el MEDEF [2] y el CAC-40 [3] incondicionales fanáticos de la mortal “construcción” euro-atlantista, una política progresista que tendiera a liberar nuestro país de la UE, conduciría muy rápidamente a un enfrentamiento de clases a gran escala que, a largo plazo, plantearía inevitablemente la cuestión del socialismo en nuestro país: efectivamente, los protagonistas de este enfrentamiento de clases no pueden ser otros que, por una parte, el bloque reaccionario y antinacional formado por la oligarquía capitalista y sus partidos (que, bajo formas muy diversas, va desde los maastrichtianos Macron y Hamon hasta el FN, que además está engatusando cada vez más a los partidarios del euro), y por otra parte, el bloque popular y patriótico potencialmente compuesto por fuerzas populares aliadas a las capas medias. Pero lo que es decisivo a la hora de vencer a la oligarquía y sus tendencias cada vez más liberticidas y fascistizantes, es que el mundo del trabajo milite por un Frexit progresista con la clase obrera a la cabeza, que demostró en la primavera de 2016 que era la punta de lanza contra la ley El Khomri [4]. Y es para permitir que esta clase, privada de su partido de vanguardia por la mutación del PCF, vuelva a convertirse en actriz central del cambio, que el PRCF tiende la mano a los auténticos comunistas de Francia, incluso a los afiliados comunistas del PCF (¡aún quedan!), para que reconstruyan un verdadero partido de clase y combate cuya ausencia reduce el movimiento popular a una estrategia defensiva perdedora.

Por supuesto, no olvidamos las grandes coincidencias con su programa: se reclama de una izquierda "independentista" y plantea abiertamente la cuestión: "la UE, o la cambiamos o la dejamos". Además usted tiene el mérito de rechazar todo compromiso con el PS, verdadera pata izquierda del Partido Único Maastrichtiano que, desde hace décadas, está desmontado las conquistas del CNR, destruye la herencia de la Revolución Francesa e incluso apoya disimuladamente la inconfesable empresa de sustitución de la lengua francesa por el todo-en-inglés "transatlántico".

No obstante, para que la dinámica política creada alrededor de su campaña sea irreversible, para que pueda conjurar una segunda vuelta de pesadilla Le Pen/Fillon (¡o Le Pen/Macron, cosa que no es mucho mejor!) y rechace el contraataque seudo-identitario de un PS ciertamente "sonrojado", pero al menor coste gracias a la victoria de Hamon, en nuestra opinión hace falta claramente:

- Poner abiertamente en el centro de las elecciones presidenciales el debate sobre la cuestión europea, obrar de modo que la fórmula que usted emplea ("la UE, o la cambiamos o la dejamos") ofrezca un espacio de ruptura clara al 72% de obreros que votaron en contra de la constitución europea: con mucha razón, esperan una señal de su parte para comprometerse y tomar la decisión.

- Abrir el diálogo con todos los comunistas que militan por su victoria en las elecciones y constatan que algunos discursos "movimentistas" que fustigan el "leninismo", el "centralismo democrático" y los "partidos trasnochados", perjudican a la dinámica unitaria. En tanto que clase políticamente decisiva, incluso cuando se abstiene masivamente o cuando sus capas más fragilizadas se ven tentadas por el FN, la clase obrera sólo os conducirá a la segunda vuelta, véase a la presidencia de la República, si son plenamente respetadas sus tradiciones militantes. Los "ideales" comunistas del movimiento obrero siempre han casado con la construcción de partidos y sindicatos de clase; por supuesto nadie os pide que usted reconstruya en lugar de los comunistas el partido cuyo renacimiento es responsabilidad suya. Pero al menos dejemos de oponer lo que es dialécticamente complementario: el surgimiento de una Francia Insumisa, que sería aún más fuerte convirtiéndose en una Francia Francamente Insumisa a la UE, la acción concertada de partidos legítimos para representar la diversidad de corrientes populares (y, entre ellas, la corriente francamente comunista), y el establecimiento de un Frente Antifascista, Patriótico, Popular y Ecológico (FRAPPE! [5]) que una a la Marsellesa con la Internacional: ¡sin esta dialéctica constructiva, es imposible frenar al lepenismo, conjurar la amenaza macro-fillonista y colocar a nuestro país en la vía del progreso!

- Finalmente, en lo que respecta a las legislativas, y sin que sea cuestión de aportar el más mínimo apoyo a la dirección euro-beata y social-dependiente del PCF-PGE [6], que trata de hacer girar hacia la derecha a La Francia Insumisa en los asuntos cruciales, pensamos que sería un gesto amable por su parte que usted retirase toda candidatura "insumisa", no solamente contra los diputados salientes del PCF que apoyan su candidatura, sino también contra los diputados del PCF que han sido derrotados por el PS en 2012; obviamente, siempre y cuando dichos candidatos sean claros con respecto al programa mínimo euro-crítico que es su ya citada fórmula sobre la UE. En otras circunscripciones, haría falta abrir discusiones abiertas a todos sus apoyos en las elecciones presidenciales con el fin de que surjan candidaturas unitarias que sean a la vez federadoras y totalmente independientes del PS.

Haciendo caso a estas demandas totalmente desinteresadas y con sentido común del PRCF, con toda seguridad su candidatura podría conjurar el contraataque social-europeísta que emana, por supuesto, del banquero Macron, pero también de Benoît Hamon. Al asumir totalmente la política ultra-atlántica de Hollande, el candidato del PS que algunos presentan como un nuevo Jaurès [7] quiere acelerar abiertamente la marcha hacia la Europa federal y destinar un 2% del PIB francés al financiamiento de la OTAN, como reclaman tanto Trump como Obama. Sus propuestas "sociales" están destinadas sobre todo a enterrar la reivindicación histórica del movimiento obrero: el derecho al trabajo para todos en una sociedad liberada de la explotación capitalista. En este sentido, apoyamos su rechazo a la petición confusa del Sr. Hamon de hacer converger (¿cómo?) vuestros respectivos movimientos y candidaturas. La insumisión a las políticas maastrichtianas es incompatible con el salvamento del PS maastrichtiano del que se ha encargado el antiguo ministro de Educación nacional de F. Hollande.

Estimado ciudadano Mélenchon, puede usted creer en nuestro compromiso para que tenga éxito su candidatura, en nuestra dedicación a las luchas sociales sin esperar el próximo escrutinio así como en nuestra voluntad francamente insumisa de reconstruir, sin cesar la acción común con todas las fuerzas progresistas y euro-críticas que la acepten, el verdadero partido comunista del cual carece cruelmente nuestro país, y en nuestro compromiso con la defensa de paz, lo cual implica la salida de la OTAN y de la UE.

Léon Landini, antiguo cuadro de las FTP-MOI, presidente del PRCF, Georges Gastaud, secretario nacional, Antoine Manessis, responsable de contactos unitarios, Annette Mateu-Casado, co-responsable de Île-de-France del PRCF.

Notas

[1] Consejo Nacional de la Resistencia que reunió a los combatientes contra la ocupación nazi de Francia a partir de 1943.

[2] Patronal francesa, equivalente a la CEOE en España.

[3] Grupo de las principales empresas que cotizan en bolsa en Francia. Equivale al IBEX-35 en España.

[4] Reforma laboral reaccionaria promovida por el Partido Socialista francés y ampliamente combatida por el movimiento sindical y estudiantil.

[5] Que significa “¡GOLPEA!”, en francés

[6] Partido Comunista Francés-Partido de la Izquierda Europea.

[7] Jean Jaurès (1859-1914), líder muy popular de los socialistas franceses que fue asesinado en vísperas de la Primera Guerra Mundial imperialista por un terrorista chovinista.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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