Contribución de Unión Proletaria al 18º Seminario Comunista Internacional de Bruselas 2009

El movimiento comunista y la juventud española

Miércoles 10 de junio de 2009


La acción del movimiento comunista entre la juventud obrera reviste una gran importancia para las esperanzas revolucionarias, siendo necesario conocerla para saber acercarse a ella. Aunque la inexistencia en el estado español de un auténtico Partido Comunista limita en gran medida la organización y educación revolucionaria de las nuevas generaciones de obreros y obreras, las organizaciones y colectivos que se reclaman seguidores del marxismo-leninismo son por lo general conscientes de la importancia de acercar a la juventud y encauzarla por la vía proletaria.

En el presente documento trataremos de hacer una breve radiografía de la situación de la juventud española, así como de algunas formas de organización y lucha que se están dando, sin entrar en otros movimientos de los que sabemos que otras organizaciones hermanas presentes en el Seminario pueden aportar una visión más cercana a la realidad.

La Juventud en España está constituida por casi 9 millones de personas, lo que representa el 19.74% de la población, habiéndose reducido en un 3.41% desde el año 2000, al igual que está ocurriendo en muchos de los países de la UE.

Es destacable que de esos 9 millones de jóvenes, más de un millón y medio son inmigrantes (15.5% del total). Esto hace necesario que los y las comunistas presten atención a la organización de este sector, pero también a la reacción de la juventud autóctona: un 14% de las personas jóvenes declaran que votarían por partidos racistas si aumentara el número de inmigrantes en España y un 9% es favorable a las acciones de los grupos de extrema derecha.

Este sector de la población se encuentra en gran medida despolitizado. En 2006, En una escala de 0-100, le otorgaban a la política una importancia para su vida de 7 (la misma puntuación que recibía en 1994, por lo que se trata de un valor estable), muy lejos del 80 asignado a la familia, o el 49 asignado a la vida sexual. Sin embargo, la participación electoral es alta, y su aceptación del sistema democrático burgués también: en 2008 el 79’2% de los y las jóvenes de nuestro país se declaran partidarios de la democracia como mejor sistema político, aumentando al 90% si hablamos de jóvenes que se autodefinen ideológicamente como “de izquierda”, y siendo una valoración estable en las últimas décadas. Al mismo tiempo, vemos como la desconfianza en el sistema es paradójicamente alta (45% de las personas jóvenes se declaran poco o nada satisfechos con el funcionamiento de la democracia), y la valoración de las “instituciones democráticas” es bastante baja. Por lo tanto, podemos hablar de un “sí” a la democracia burguesa actual por parte de la juventud, pero con un cierto desencanto con su funcionamiento, dentro del marco general de desinterés por la política. De todo esto deducimos que la clase burguesa ha realizado un buen trabajo de ideologización entre la juventud, pero la realidad es persistente, y el desencanto con las estructuras burguesas, con la falta de libertad y de oportunidades para los y las jóvenes nos hace vislumbrar una esperanza de que el mensaje revolucionario pueda calar.

El movimiento estudiantil en España

Desde los años de la lucha contra el franquismo, el movimiento estudiantil ha tenido una relevancia especial en la lucha de clases en España. Es cierto que su papel durante la llamada “transición” quizá ha sido sobredimensionado (tapando en parte el papel del movimiento obrero en esos años), pero su importancia ha sido innegable, y las movilizaciones estudiantiles han puesto tradicionalmente en aprietos a la clase dirigente.

Hoy día, el grado de desmovilización general de la juventud hace mella en este movimiento. Por ejemplo, la participación en las elecciones a representantes del alumnado es bajísima desde hace años (en torno al 10% de media). Además, el retroceso del movimiento comunista en las últimas décadas ha dejado huérfano de guía a estos movimientos, que adolecen de una falta de unidad importante, con enfrentamientos entre diversas tendencias y sin que exista una organización capaz de dar un impulso unitario a las luchas que se vienen dando en los últimos años, siendo la capacidad de movilización muy dispar en los distintos puntos del país. Además, la vinculación y coordinación con los sindicatos de profesores y profesoras también siguen siendo débiles.

Sin embargo, es también destacable que los movimientos asamblearios aún mantienen su capacidad para organizar a la juventud estudiantil, y las nuevas tecnologías han permitido mejorar la coordinación entre las asambleas de las distintas universidades españolas, actualmente en pleno proceso de lucha contra el Plan Bolonia. Tal ha sido la repercusión del movimiento en algunas universidades que la campaña mediática para “vender Bolonia” se ha redoblado a petición de varios rectores, la represión a los distintos encierros protagonizados por el estudiantado se acrecienta e incluso en la última remodelación del gobierno español se han modificado las competencias sobre Universidades para tratar de atajar este “problema”.

El movimiento sindical y la juventud

España supera los 16’5 millones de personas asalariadas, de las cuales en 2007 estaban sindicadas el 17´4%. Esta cifra cae al 5’3% cuando se habla de personas menores de 24 años y al 10’2% en el caso de jóvenes entre 25 y 29 años. Es lógico si apreciamos que la afiliación sindical (de por sí baja) cae en picado allí donde la precariedad laboral es la nota dominante, y la juventud en este sentido se lleva la palma: el 65% de los jóvenes con empleo cuentan con un contrato temporal, siendo España el país europeo donde este índice es mayor.

Los estudios de opinión revelan que la valoración que los y las jóvenes tienen de los sindicatos es de un 5’1 sobre 10, lo que revela una percepción poco favorable, lo que es lógico en un panorama de sindicalismo amarillista predicado por las direcciones oportunistas de los sindicatos mayoritarios.

Las principales centrales sindicales, CC.OO. y UGT, tienen secciones específicas para la juventud, a la que trata de animar a la participación y “venderle” las ventajas de la afiliación sindical principalmente por la formación y la orientación laboral, funciones que aportan pingües beneficios en forma de subvenciones estatales a estos sindicatos. En lo estrictamente sindical, CC.OO., el principal sindicato del país antaño dominado por el Partido Comunista de España, hace llamamientos a la juventud con referencias a aquellas necesidades más evidentes: la posibilidad de asesoramiento en los primeros pasos dentro de un campo nuevo como es el laboral, la transición desde el mundo de los estudios, la “defensa” del joven o la joven ante posibles abusos en la empresa y la lucha contra la precariedad laboral. Sin embargo, como hemos visto, sus intentos son en gran medida infructuosos, y la juventud obrera no termina de encajar en estas formas organizativas, dominadas por la aristocracia obrera contraria a las reivindicaciones de las capas más oprimidas del proletariado.

Otros movimientos juveniles reivindicativos

Podemos destacar otras estructuras en las que se organiza la juventud española. Así, por ejemplo, debemos mencionar al movimiento antifascista. Este movimiento aún adolece de un izquierdismo endémico, que le impide crecer mediante su vinculación a las masas obreras, pero hay que reconocer su combatividad y su capacidad para atraer a jóvenes frente un peligro muy real como es el crecimiento de la extrema derecha xenófoba. Su carácter “asambleario” y basado en el consenso entre diversas tendencias, sin una definición ideológica clara ni objetivos políticos firmes son tanto la base de su debilidad como parte de su atractivo para sectores de jóvenes “antisistema” que aún no perciben el objetivo del socialismo ni otros objetivos democráticos intermedios como puede ser la lucha por la República en tanto que meta a perseguir.

Es también destacable el grado creciente de organización del sector de la juventud más preparado académicamente, como son los jóvenes investigadores e investigadoras en precario. En general, las empresas han encontrado un gran filón para explotar la fuerza laboral a través de las “prácticas en empresas” a todos los niveles del sistema educativo y de formación para el empleo, con la total connivencia de los distintos gobiernos burgueses. En el escalón más alto, los jóvenes investigadores e investigadoras sufren las “becas” de investigación, con las que se cubren puestos de trabajo a bajo coste y se denigra la I+D+I, dejando clara la apuesta del capital español por un aumento de ganancias que no pasa principalmente por la mejora técnica de los procesos productivos, sino por el aumento de la jornada laboral. Por ello, además de la atención que los sindicatos empiezan a prestar a este tema, se ha constituido una Federación que trata de aunar esfuerzos para una mejora de las condiciones laborales de los y las jóvenes investigadores, así como para el avance científico desde criterios no mercantilistas.

Debemos hacer referencia igualmente a la juventud republicana. El movimiento republicano en España, aunque aún incipiente, encuentra cada vez más eco entre la juventud, siendo además un campo en el que la unidad de acción de las organizaciones marxistas-leninistas es especialmente importante. Es de destacar la organización anual del Campamento Estatal de la Juventud Antifascista, Antiimperialista y Republicana (CEJAAR), en cuya organización colabora este año Unión Proletaria, y que se constituye en un marco de referencia para la juventud republicana y comunista, aunque sea de lamentar que aún no participen algunas importantes organizaciones juveniles comunistas.

Los nuevos movimientos y tendencias altermundistas

La caída del bloque socialista, la debilidad del movimiento comunista a nivel internacional, unida a la circunstancia de la falta de un Partido marxista-leninista en España, ha generado en los últimos años que sectores importantes de la juventud contestataria con el sistema se organizan en movimientos heterogéneos como son los “altermundistas” o “antiglobalización”, a veces ligados más a formas estético-culturales que a verdaderas tendencias críticas. Estos movimientos presentan teorías y prácticas pretendidamente “novedosas”, que permiten a muchos y muchas jóvenes rebeldes sentirse creadores de nuevas fórmulas de lucha o descubridores de resortes sociales que nadie antes había visto, cuando realmente se tratan en gran medida de fórmulas ya antaño puestas en práctica y superadas por el marxismo: tendencias libertario-anarquistas, radical-izquierdistas o radical-nacionalistas. En definitiva, tendencias pequeño burguesas que tienen además influencias en no pocos sectores que se reclaman marxistas. Así, tenemos en frente duros competidores que desvían a la juventud con conciencia antisistema del objetivo socialista, siendo un reflejo claro de la necesidad de avanzar en la unidad de los grupos y organizaciones marxistas-leninistas, para que más pronto que tarde pueda surgir un Partido unido capaz de encauzar hacia la causa proletaria estas ansias de cambio social que presenta la juventud.

Los y las jóvenes comunistas

La falta de un verdadero Partido marxista-leninista en España hace que no pueda hablarse de una única organización juvenil comunista que sirva de escuela para el partido. Sin embargo, además de las secciones juveniles de otras organizaciones hermanas, como los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJCs) o la Juventud Comunista de España (marxista-leninista) (JCE m-l), y otras organizaciones juveniles comunistas independientes como la Unión de Jóvenes Comunistas de Madrid (UJC-Madrid) creemos que es destacable el papel de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), sección juvenil del Partido Comunista de España (PCE).

Esta organización juvenil, al contrario del partido al que se vincula, se declara formalmente marxista-leninista, y aunque es una realidad muy heterogénea, es destacable que en su seno siguen existiendo grupos de jóvenes críticos con su partido, que tratan de conocer más sobre el marxismo y que presentan un grado de combatividad interesante. Además, las depuraciones y rupturas en su seno han provisto de militancia desde hace años a las organizaciones marxistas-leninistas, entre ellas Unión Proletaria, y siguen haciéndolo, mostrando tanto una sorprendente capacidad de regeneración como de fraguar bloques críticos en su seno. Igualmente destacable es que los sectores más leales al marxismo en el seno del PCE proceden principalmente de grupos que contra viento y marea han conseguido continuar en ese partido tras una dura lucha en la UJCE contra los sectores más derechistas.

Estos bloques críticos encuentran generalmente una situación de aislamiento por parte del PCE. Por lo tanto, creemos que las organizaciones marxistas-leninistas deben prestar especial atención a la UJCE, tratando de llegar con sus activistas a la unidad de acción y facilitando el acceso a la formación política e ideológica de los y las jóvenes camaradas que militan allí, así como a favorecer la máxima unidad de acción de los diversos destacamentos juveniles comunistas. Ésta es una tarea destacada a la que se entrega Unión Proletaria, en el marco de nuestra lucha por el objetivo que consideramos principal: la unidad de los comunistas de España en un único Partido, sobre la base del marxismo-leninismo.

El trabajo de los partidos y organizaciones comunistas entre la juventud. Algunas experiencias de Unión Proletaria

Además del instrumento principal del movimiento comunista para intervenir entre la juventud, como es la organización juvenil comunista, las propias organizaciones partidarias deben realizar un trabajo dirigido a los jóvenes desde sus propios ámbitos de trabajo. De esta manera se podrá desarrollar una influencia directa del partido o el destacamento m-l entre la juventud que, gracias a la propia experiencia y actividad militante, permitirá una importante aportación complementaria de la realizada por las organizaciones juveniles comunistas, al tiempo que ayudarán a éstas reforzar su labor.

En este sentido, es importante el trabajo que, por ejemplo, pueden hacer los comunistas en el trabajo sindical apoyando, aconsejando y ayudando a organizarse a los jóvenes trabajadores o promoviendo su afiliación en los sindicatos o en las secciones juveniles de éstos. Igualmente, en el ámbito del trabajo de barrio o de localidad, se puede realizar un importante acercamiento a la juventud a través de la labor en torno a la organización y la lucha de los parados, con los problemas de la vivienda, medioambientales, etc. El Partido, en su trabajo en estos frentes de masas ofrece un marco en el que impulsar el trabajo con la juventud y reforzar la actividad de su propia organización juvenil comunista. Algunos de los miembros de Unión Proletaria han realizado destacadas actividades en el seno de Asociaciones de Vecinos o colectivos de barrios con importante participación juvenil, tanto implicando a la juventud en las luchas generales comunes, como interviniendo en las luchas propiamente juveniles, apoyando la creación de clubes y asociaciones, ofreciendo respaldo y ayuda o incluso asesoramiento.

En el campo de la enseñanza encontramos otro destacado ejemplo de intervención de los comunistas hacia los jóvenes. Los camaradas dedicados a la enseñanza pueden orientar, influir, educar y promover el desarrollo de una conciencia, si no siempre comunista, sí de carácter progresista y avanzado, contribuyendo de manera notable a la elevación de la conciencia política y militante del alumnado. Nuestra experiencia en la universidad nos permite observar cómo destaca en este sentido, pues, junto a la lucha sindical en la que intervienen jóvenes trabajadores, y el apoyo directo a las organizaciones estudiantiles, se presenta la posibilidad de abrir un importante frente de lucha común con el movimiento estudiantil: el trabajo político en el marco de la universidad en su conjunto, donde la colaboración y la organización unida de estudiantes, profesores y personal no docente aborda frentes de batalla que abarcan desde la defensa de la enseñanza pública, laica, de calidad y accesible a la clase obrera, hasta la solidaridad internacionalista o la promoción de candidatos de izquierda a los órganos de representación de la universidad.

El Comité Central de Unión Proletaria, 10 de mayo de 2009.

Bibliografía

- Observatorio de la Juventud en España (2009): “Sondeo de opinión. 2ª encuesta 2008 – jóvenes e inmigración.”. Madrid. Instituto de la Juventud.

- VV.AA. (2009): “Juventud en España. Informe 2008”. Madrid. Instituto de la Juventud.

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