Unión Proletaria

Con motivo del Centenario de la Revolución de Octubre

Jueves 9 de noviembre de 2017


Los comunistas del mundo entero celebramos que, hace cien años, empezó el viraje más importante en la historia de la humanidad: por fin se cumplieron en la Rusia Soviética los anhelos de bienestar y de libertad de los explotados de todos los tiempos que había expresado científicamente la teoría del marxismo-leninismo.

La Gran Revolución Socialista de Octubre demostró que la clase obrera puede conquistar el poder político, consolidarlo y, desde él, socializar los medios de trabajo, prescindir de la dirección capitalista de éstos y elevar la producción, junto con las condiciones de vida de toda la población, a ritmos nunca vistos anteriormente.

La rápida industrialización y la colectivización y mecanización agrícola redujeron el carácter mercantil de la producción, lo que permitió planificar su desarrollo continuo. La Unión Soviética pudo entonces superar el hambre, las crisis, el desempleo y el analfabetismo; eliminar las clases explotadoras; acercar las condiciones de vida del campo a las de la ciudad y el trabajo manual con el trabajo intelectual; elevar la productividad del trabajo; aumentar los ingresos de los trabajadores y reducir la jornada laboral; establecer la sanidad y la educación totalmente gratuitas, la vivienda barata, la igualdad entre sexos, naciones,... La URSS trató con respeto y solidaridad a los otros pueblos, como la República española; venció al fascismo; contribuyó a liquidar el sistema colonial racista de las viejas potencias y a extender el socialismo a una tercera parte del planeta. Su prodigioso desarrollo científico y técnico abrió la era de la exploración espacial. Y realizó todas estas proezas, a pesar de tener que dedicar ingentes recursos a repeler las agresiones imperialistas que le costaron decenas de millones de vidas. Al actuar como lo hizo, el Poder Soviético evitó a la humanidad muchísima más muerte y sufrimiento.

Es cierto que la URSS no llegó a completar los cambios sociales que corresponden a la revolución proletaria, porque no podía por sí sola alcanzar la sociedad sin clases y sin Estado cuando se hallaba cercada por el imperialismo. Pero, en esa transición desde el capitalismo al comunismo, llegó más lejos que ninguna otra revolución y, por eso, sigue siendo el principal ejemplo a seguir para que el movimiento obrero y comunista internacional pueda culminar la obra empezada en 1917.

Para esto, los comunistas debemos conocer la experiencia soviética y darla a conocer a las masas proletarias de manera rigurosa. Debemos enfrentarnos a las difamaciones del enemigo y de los falsos amigos de nuestra clase, restableciendo los hechos ocultados y tergiversados por ellos, y abordando de manera correcta la investigación de las causas de las derrotas sufridas.

Los mayores avances del socialismo se consiguieron en los tiempos en que el Partido Comunista de la Unión Soviética estaba encabezado por Lenin y por Stalin. Después, el revisionismo se adueñó de la dirección de este partido, restauró poco a poco el capitalismo y rompió la unidad del movimiento comunista internacional.

Este desenlace negativo de la lucha de clases en la URSS se debió sobre todo a condiciones objetivas desfavorables como, por una parte, las enormes destrucciones que la Segunda Guerra Mundial causó en los países del campo socialista, y, por otra parte, la recuperación económica y el chantaje armamentístico nuclear del imperialismo unificado bajo el mando de los Estados Unidos de América.

Las derrotas pudieron deberse a errores cometidos por los comunistas gobernantes, pero no es necesario que fuera así: incluso una línea política correcta y sin errores puede ser derrotada si la correlación de fuerzas de clase es desfavorable.

Se ha especulado de una manera poco científica con la existencia de errores graves y decisivos. La mayoría de estas especulaciones parten de parámetros claramente burgueses y otras pretenden tomar partido por la clase obrera pero desde el idealismo, despreciando las condiciones objetivas desfavorables y el modo materialista dialéctico de superarlas. Es el caso de las críticas de los anarquistas, de los socialdemócratas, de los trotskistas, del "Informe Secreto" de Jruschov y de los eurocomunistas. Aducen pruebas que no son concretas y que carecen de respaldo en fuentes primarias objetivas.

Sólo podremos descubrir los posibles errores cometidos en la edificación del socialismo en la URSS 1º) si defendemos los aciertos de ésta y 2º) si rebatimos los supuestos errores inventados a partir de los prejuicios burgueses y pequeñoburgueses contra el marxismo-leninismo. Ésta es la actitud que mantuvo Lenin con respecto a la obra de Marx y Engels al frente del movimiento obrero internacional. Así es como pudo aplicar el marxismo a las nuevas condiciones del capitalismo monopolista, imprimiendo un desarrollo fundamental a esta teoría revolucionaria.

Como ha demostrado la calamitosa restauración del capitalismo en Europa oriental y el posterior aumento de la explotación, del fascismo y del militarismo, las pretensiones de mejorar el camino de Octubre encubrían en verdad la lucha de la burguesía por derrotar al proletariado. Desde esta derrota, la conciencia de clase de los obreros ha retrocedido enormemente, sobre todo por medio de tergiversar y ocultar su historia revolucionaria.

Por consiguiente, la principal tarea actual de los comunistas no debe consistir en rebuscar los fallos en la edificación del socialismo en la URSS, sino en defender esta obra gloriosa frente a las insidias de burgueses y revisionistas, explicando que la derrota momentánea del socialismo proletario es el resultado de la lucha de clases y que no hay otro camino a la victoria que acrecentando la lucha de clase de los obreros. Sólo como subproducto de esta actividad, podremos encontrar errores que pudieran haberse cometido, sobre todo si participan en ella los comunistas de los países que experimentaron revoluciones socialistas.

Aprovechemos el Centenario de Octubre trabajando duro y sin concesiones por aportar a la clase obrera el conocimiento y la correcta comprensión de su más elevada realización: la edificación del socialismo en la URSS. Así es como recobrará la confianza en sí y podrá recuperar la iniciativa en la lucha de clases para sepultar definitivamente al capitalismo y abrir paso al comunismo.

¡Comunistas de los todos los países, unamos nuestros esfuerzos en devolver a la clase obrera la verdad sobre la Revolución Soviética!


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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