Realizada para El Bloque del Este

Entrevista a Unión Proletaria

Jueves 2 de abril de 2020


¿Que es la unidad comunista en la que estáis inmersos?

Unión Proletaria fue constituida por la mayoría de la militancia de una organización que, en la lucha contra el revisionismo de derecha dominante en el movimiento comunista, se había desviado hacia un revisionismo de signo opuesto, "izquierdista". En la batalla en estos dos frentes, aprendimos algo de dialéctica, de reconocimiento del carácter contradictorio de la realidad y de las tareas de los comunistas. Aprendimos que la lucha revolucionaria por el comunismo sólo puede progresar realmente si, a la vez que criticamos el revisionismo, apoyamos también a la clase obrera y a sus organizaciones; si, a la vez que defendemos la teoría marxista-leninista, participamos en los movimientos de las masas proletarias; y, finalmente, si perseguimos la progresiva unión de ambos aspectos contradictorios de la lucha de clase del proletariado. No es posible resolver la labor teórica sin relación con el movimiento obrero práctico, porque aquélla quedará deformada por los prejuicios de clase de la intelectualidad burguesa o pequeñoburguesa. Tampoco es posible que el movimiento obrero de resistencia a la explotación capitalista se vuelva revolucionario espontáneamente, sin el aporte de la teoría marxista-leninista, porque la ideología dominante es necesariamente la de la clase dominante, la de la burguesía.

Por esta razón, Unión Proletaria desarrolla desde su fundación en 2005 un trabajo de lucha y unidad, teórico y práctico. Durante los ocho primeros años, partimos de dos hipótesis: que, tras el derrumbe de la URSS, los comunistas podíamos ponernos de acuerdo sobre lo ocurrido en los países socialistas; y que el flujo del movimiento obrero motivado por la crisis internacional del capitalismo impulsaría la unidad de los comunistas sobre bases revolucionarias. Sobre esta base, intentamos procesos de unidad e incluso completamos dos sucesivos, uno tras otro, hasta disolver nuestra propia organización a pesar de que quedaban discrepancias fundamentales sin resolver. En el primer caso, el del PCPE, resultó una mera absorción, lo que impidió que pudiésemos superar los defectos de nuestras respectivas organizaciones. En el segundo caso, el del PTD, fue una unidad más respetuosa de cada parte, pero con un carácter ecléctico que resultó paralizante al pasar a la actividad práctica.

Mediante esta experiencia práctica, comprobamos que nuestras hipótesis de partida eran insuficientes. Se necesita previamente ponernos de acuerdo en lo fundamental del programa y de la línea política, y comprobar este acuerdo a través de la unidad de acción antes de llegar a la unidad orgánica. Además, necesitamos que el proceso de unidad sea más amplio, con todas las organizaciones que se definen marxistas-leninistas o, al menos, con la mayoría de ellas; por voluntad propia o porque las masas proletarias las obliguen a participar so pena de dejarlas reducidas a pequeñas sectas denostadas por ellas.

En conclusión, nuestra lucha por la unidad comunista consiste ahora en la clarificación (teórica y mediante el ejemplo práctico) del programa y de la línea política, al tiempo que promovemos la máxima unidad de acción posible entre las organizaciones existentes.

¿Por que profundizáis tanto sobre el centenario de la Revolución Soviética?

Precisamente, los desacuerdos que hemos encontrado en nuestras tentativas de unidad tienen por centro de gravedad la comprensión de la Revolución Soviética. Esto es natural porque el socialismo –que es el objetivo de todos los comunistas- ha sido derrotado en la URSS y en algunos países más, mientras que, en otros, ha retrocedido. Las causas de ello no son evidentes porque son complejas, y la confusión se ve acentuada por la propaganda del enemigo y de los falsos amigos (trotskistas, posmodernos, nacionalistas, etc.). Desde el punto de vista de la dialéctica, el socialismo soviético ha tenido su fase ascendente y su fase descendente. Ya hay un acuerdo general entre los marxistas-leninistas en que la fase ascendente dura hasta los años 50. Pero toda decadencia se inicia ya durante el auge, y eso es algo que no todos reconocen y otros exageran. Y luego, están los que identifican la fase descendente o el repliegue del socialismo como una restauración completada del capitalismo. En definitiva, habrá que luchar por atenernos al materialismo dialéctico a la hora de comprender y explicar a las masas qué está pasando con la revolución socialista. Porque, si no damos una respuesta fundamentada –aunque sea provisional- a esta cuestión, nuestra política sólo alimentará el reformismo y el anarquismo.

Lo que hay detrás de la división de los comunistas es la discusión de si la teoría marxista-leninista y la práctica bolchevique en la URSS siguen siendo la guía certera para orientar a la clase obrera en la lucha por su emancipación. Por este motivo, Unión Proletaria defiende la necesidad de asumir la unidad coherente de ambos en su integridad (incluida la lucha contra el "izquierdismo" y contra el dogmatismo), rectificando mediante la crítica y la autocrítica toda desviación heredada de nuestras respectivas trayectorias.

Asumir la integridad de nuestra doctrina es, por ejemplo, completar la crítica al reformismo socialdemócrata con la aplicación de los principios defendidos por Lenin en su obra La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo y con la táctica del frente único. Asegurar la coherencia entre la teoría y la práctica es, por ejemplo, examinar si ésta se observó plenamente en la URSS después de conseguirse que la propiedad de los medios de producción fuera social (la mayoría, del Estado y la minoría, de las cooperativas). Sin esto, los comunistas no podremos llevar a las masas obreras a la revolución socialista.

¿De qué viene la necesidad de que las organizaciones comunistas españolas se sienten a debatir y poner cosas en común?

Es la clase obrera la que necesita objetivamente dotarse de un partido para luchar de manera organizada y disciplinada por conquistar el poder político. Los comunistas, que somos la parte más consciente del proletariado junto con los intelectuales que se ponen a su servicio, tenemos la obligación hacia nuestra clase de construir este partido. La división en múltiples partidos que padecemos es consecuencia de nuestra derrota temporal, pero no debe prolongarse si queremos cumplir nuestro cometido.

La mayoría de las organizaciones comunistas han pensado en algún momento que son las únicas realmente comunistas y que podrán desarrollarse hasta convertirse en el único partido reconocido por las masas obreras como propio. Es lo que piensan ahora las que se han formado más recientemente. Sin embargo, pasan los años y los decenios, y nuestras organizaciones siguen siendo más o menos pequeñas, con poca influencia y sujetas a nuevas escisiones. La vida nos exige trabajar por la unidad comunista. Hay que promover una cultura de unidad, sin dejar de combatir las desviaciones precisamente para que la unidad sea posible. La lucha de clases es el motor de la historia y el proletariado no puede desplegar la suya si no se une como clase, como partido político.

Es una necesidad que se comprende cada día más, a medida que empeoran las condiciones de vida de los obreros y del pueblo, a medida que la burguesía imperialista tiende al fascismo. Así, la irrupción de Vox en el parlamento autonómico de Andalucía fue el catalizador que impulsó el actual espacio de encuentros, debates y acciones conjuntas entre Iniciativa Comunista, PCE(m-l), PCPE, Red Roja y Unión Proletaria, abierto a más organizaciones marxistas-leninistas que deseen participar. Es una actividad que avanza muy lentamente, incluso con retrocesos parciales. Pero consideramos muy satisfactorio el hecho de que continúe y podamos conocer mejor nuestras respectivas motivaciones positivas, discrepar sin romper relaciones, acordar posiciones y actividades prácticas conjuntas. Esperamos que sea el embrión del futuro partido comunista reunificado y reconstituido.

¿Que significa para vosotros el “reconstruir el Partido Comunista”?

En parte, lo hemos explicado en nuestras anteriores respuestas. Para nosotros, se trata de reconstruir el Partido mediante la unificación de los fragmentos existentes, a medida que éstos se perfeccionan en su relación mutua y con las masas obreras y populares. En este sentido, es una acumulación cuantitativa. Pero el resultado de esta unidad será un salto cualitativo, una reconstitución del Partido Comunista, porque será más que la suma de sus partes y será un partido superior a lo que fue el PCE, incluso el de sus mejores tiempos; superior en el sentido de más capaz de conducir a la clase obrera hasta el comunismo.

El PCE es un caso particular. Es otro fragmento más, sobre todo desde que ha decidido volver a considerarse marxista-leninista. Pero no es un fragmento cualquiera, sino la organización con un mayor aparato permanente vinculado a una cultura revisionista derechista, de colaboración con el enemigo de clase y de subordinación a la pequeña burguesía. Por ser el fragmento de mayor tamaño, ha atraído a su seno a muchos sinceros comunistas. Son los que han conseguido los cambios positivos de su vigésimo congreso. Pero, ahora, algunos de ellos están siendo expedientados. Consideramos que los comunistas del PCE serán parte de la reunificación y reconstrucción del Partido Comunista. ¿Cómo? No lo sabemos, porque, desgraciadamente, este objetivo todavía está lejano a pesar de lo urgente que es objetivamente. Dependerá, en parte, de que los comunistas del PCE comprendan la necesidad de la unidad y quieran participar en ella. Unión Proletaria se muestra favorable a su incorporación al proceso de unidad ahora en curso.

¿Que opinión tenéis de Unidas Podemos y sus programas de gobiernos?

En nuestra opinión, Unidas Podemos es una coalición de partidos políticos hegemonizada por la democracia pequeñoburguesa, aunque en ella esté el PCE y tenga importantes vínculos con el movimiento obrero (lo que no quiere decir que esté a favor de su conversión en movimiento obrero revolucionario). Su programa es de reformas sociales para hacer más soportable la vida del pueblo trabajador bajo el capitalismo, como corresponde a su representación política de la parte democrática de las capas intermedias de la sociedad. Esa es la intención y otra, la posibilidad real, con la correlación de fuerzas de clase hoy muy favorable a los capitalistas.

En nuestro comunicado "¿Qué actitud debemos tomar hacia el gobierno del PSOE con Unidas Podemos?" (http://unionproletaria.net/spip.php?article643), explicamos que Unidas Podemos no es una fuerza política de la clase obrera, su programa no persigue liberarla de la explotación capitalista y, por consiguiente, no puede resolver sus problemas. En el mejor de los casos, sólo puede paliarlos por un tiempo.

La emancipación de la clase obrera sólo puede ser obra de la clase obrera misma, en encarnizada lucha contra la burguesía explotadora. Por tanto, en esta lucha, las elecciones sólo tienen una utilidad secundaria: concretamente, para agrupar en torno a la vanguardia organizada de la clase obrera a las capas más atrasadas de ésta y a los sectores populares intermedios. La clase obrera sólo debe participar en el gobierno en el marco de una revolución popular o para enfrentar una contrarrevolución antidemocrática fascista, transitando en este caso hacia la revolución socialista por medio de una democracia popular.

Consideramos que los comunistas debemos apoyar al actual gobierno con participación de la democracia pequeñoburguesa, no porque vaya a llevarnos al socialismo, sino porque la alternativa ahora posible es un gobierno aún más reaccionario que el último encabezado por M. Rajoy, el cual dificultaría todavía más la lucha obrera y democrática. Por supuesto que se trata de un apoyo condicionado a que no siga los mismos pasos que el PP y que sólo es útil en la medida en que los comunistas aprovechemos la situación para acelerar la reconstrucción de nuestro partido y la elevación política de las masas, incluidas aquéllas que derrotaron electoralmente a los reaccionarios del "trifachito". Apoyar a condición de que lleven a la práctica alguna reforma democrática a favor del conjunto de los trabajadores o a condición de no plegarse a involuciones reaccionarias, no quiere decir dejar de criticar el reformismo, los bandazos entre los intereses del capital y del trabajo que son esencia de la política pequeñoburguesa, la sumisión al imperialismo español y europeo, etc. Suprimir la crítica significaría suprimir la labor educadora de los comunistas para acercar a las masas a sus intereses de clase. Pero sería un error considerar en la actualidad a la parte más democrática del gobierno actual como el enemigo principal igualándolos con los partidos reaccionarios y realizar una crítica absoluta, de esa manera no pondríamos a la clase obrera a la vanguardia y a las capas intermedias apostando por la revolución. Para lograr este objetivo, primero tenemos que centrarnos en la premisa necesaria fundamental, o sea, en dar independencia política al proletariado. Este objetivo nada más que podremos lograrlo reconstituyendo su partido (el Partido Comunista) sobre la base de la concepción del mundo revolucionaria (el marxismo-leninismo). De ello viene la segunda condición, y prioritaria, de la que hablamos: aprovechar al máximo la situación para avanzar en la unidad comunista. Sin esta condición poco valor tendrán ni la crítica ni el apoyo.

Porque no deberíamos olvidar que la responsabilidad principal de que las masas obreras deban elegir entre burgueses y pequeñoburgueses recae en nosotros, los marxistas-leninistas, que no hemos sido capaces de ofrecerles otra cosa que desunión, soberbia y poca ayuda práctica.

¿Se esta haciendo negocio con el feminismo y el ecologismo desde la “nueva izquierda”?

El feminismo y el ecologismo responden a las necesidades de las masas que se enfrentan a la agudización de las contradicciones del capitalismo imperialista. Las masas se movilizan y organizan contra la opresión que sufren las mujeres, contra la destrucción de la naturaleza, etc., y las diversas clases sociales procuran reclutarlas para la lucha por sus propios intereses. Si la clase obrera consciente de sus intereses fundamentales a través de su partido comunista está debilitada, es lógico que prevalezca en estos movimientos el punto de vista burgués o pequeñoburgués. Entonces, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento por la preservación de la naturaleza elaboran sus programas desde la ideología dominante, como mercancías en lucha antagónica unas contra otras, también contra el programa político del proletariado revolucionario. Y esta tendencia es lógicamente alimentada por los intelectuales burgueses de la "nueva izquierda" y de la vieja derecha.

Por esta razón, debemos luchar contra el feminismo y el ecologismo así entendido. Pero debe llevarse esta lucha de acuerdo con el materialismo dialéctico, es decir, reconociendo la base social justa de estos movimientos y enriqueciendo el programa proletario con sus demandas y experiencias. Porque así es como éste siempre se ha desarrollado, asumiendo todo lo que permite unir a las masas en la lucha revolucionaria por el socialismo: por ejemplo, en Rusia, incorporando la reivindicación campesina de la nacionalización de la tierra.

¿Que limitaciones y contradicciones se encuentra el “gobierno del cambio” frente a lo que impone el libre mercado y el FMI?

En primer lugar, son las limitaciones, de su propio programa dirigido más a paliar el neoliberalismo que a combatirlo (no se propone nacionalizar ni un solo sector económico estratégico); y, en segundo lugar, son las limitaciones de la conciencia actual de las amplias masas, profundamente dominadas por el imperialismo, y sin embargo las únicas que pueden modificar la correlación de fuerzas de clase.

Los grandes medios de comunicación están todos en manos de los grandes capitalistas que coordinan entre sí la formación de la conciencia de las amplias masas. Por parte de su antagonista, el proletariado, sólo existen pequeños medios dispersos que alcanzan únicamente a una ínfima minoría de aquellas masas. Por esta causa, Unión Proletaria opina que una de las más urgentes tareas en el proceso de unificación comunista es organizar un aparato conjunto de agitación y propaganda, a través de internet pero, sobre todo, con medios físicos para el contacto directo y regular con las masas. Las diferencias políticas entre las organizaciones comunistas no son un impedimento para organizar la ejecución conjunta de nuestros acuerdos. Como decía Lenin, “La organización decuplica la fuerza.” [1]

Es necesario desarrollar una lucha teórica contra los presupuestos ideológicos socialdemócratas y posmodernos, a la vez que una lucha política por movilizar a las masas alrededor de medidas contra las privatizaciones, a favor de los servicios públicos, por impuestos progresivos y a las mayores fortunas, por las nacionalizaciones, contra los organismos internacionales imperialistas (OTAN, Unión Europea, FMI, BM, tratados de "libre comercio", por la estabilidad en el empleo, por los salarios, las pensiones, etc.

¿Se puede crear realmente una alternativa frente a Unidas Podemos y a sus lobbys?

No se puede descartar una evolución positiva, hacia la izquierda, de Unidas Podemos. Ya sea con esta fuerza o contra ella, es posible y necesario desarrollar una fuerza política más radical de lo que es Unidas Podemos ahora. Hay muchas demandas simplemente democráticas por satisfacer y mayoritariamente asumibles: la república, el derecho de autodeterminación de las nacionalidades de España, la separación de la iglesia católica del Estado y de la enseñanza, la depuración antifascista del aparato del Estado, la nacionalización de las empresas estratégicas, la soberanía nacional frente a otras potencias imperialistas, etc. Hay, por tanto, amplias posibilidades de unir a la mayor parte del pueblo en la lucha por objetivos que todavía no son socialistas pero que pueden ayudar a abrir camino hacia el socialismo.

Al mismo tiempo que luchamos por la reconstitución del partido comunista y por la educación socialista de las masas obreras, Unión Proletaria está dispuesta a apoyar toda iniciativa que vaya en esta dirección.

Y, por supuesto, si el proceso de reconstrucción se acelerara, el propio Partido Comunista sería la alternativa más clara y sólida a la democracia pequeñoburguesa.

¿Cómo ha hecho esta nueva izquierda para cometer liquidaciones ideológicas y organizativas en el movimiento obrero?

Lenin nos recuerda que “En todos los países, hubo un período en que el movimiento obrero y el socialismo existieron por separado, siguiendo caminos distintos, y en todos los países esta desvinculación debilitó el socialismo y el movimiento obrero; en todos los países, sólo la unión del socialismo con el movimiento obrero creó una sólida base tanto para uno como para el otro”. [2]

En consecuencia, es muy fácil de entender que el movimiento obrero y sindical quede bajo la hegemonía burguesa cuando se destruye el portador del socialismo que es el Partido Comunista. Los estratos superiores de trabajadores asalariados, que están ideológica y económicamente más cerca de la pequeña burguesía, disfrutan de las mejores condiciones para hacerse con los puestos de dirección de las grandes estructuras sindicales y de los partidos obreros de masas. Y los capitalistas han aprendido a atraerlos a su lado a base de adulaciones y de ventajas económicas. Este fenómeno es más frecuente en los países imperialistas donde las ganancias extraordinarias que los monopolios obtienen de la explotación de los pueblos dominados les permiten sobornar a una amplia capa de aristocracia obrera.

Ésta constituye la base social del reformismo, desde la socialdemocracia imperialista formada a inicios del siglo XX, hasta el populismo posmoderno de la “nueva izquierda”. Este estrato es parte de la clase obrera pero es necesario evitar que la dirija para que ésta pueda comportarse como clase. Para ello, hay que combatir sus ideas pequeñoburguesas y fortalecer políticamente a “la ‘masa inferior’, la verdadera mayoría” [3] del proletariado para que guíe efectivamente a toda la clase y al pueblo explotado hacia la lucha revolucionaria contra la burguesía.

Sobre los sindicatos ¿Comisiones Obreras no se encuentra en una situación complicada cuando siendo un sindicato cobra subvenciones del estado?

Como acabamos de decir, los capitalistas tratan de sobornar a los dirigentes y funcionarios de los sindicatos para que renuncien a luchar contra ellos. Las subvenciones del Estado pueden ser una expresión de esto cuando el sindicato deja de concebirlas como derechos conquistados al enemigo mientras todavía no es posible liquidarlo, y pasa a depender de ellas para su existencia. El problema no son las subvenciones del Estado en sí, sino la pérdida de la conciencia de clase sobre su significado.

¿Es CC.OO un referente en la lucha sindical o se puede trabajar desde otros sindicatos?

Por lo que ya hemos explicado, Unión Proletaria considera que los sindicatos sólo podrán sanearse a medida que se reconstruye el Partido. Mientras, los comunistas debemos militar en todos ellos mientras agrupen a masas de obreros, luchando por la elevación progresiva de la conciencia de clase de éstos. Esto vale tanto para Comisiones Obreras como para cualesquiera otros sindicatos.

Lo prioritario es reconstruir el Partido estableciendo vínculos crecientes de los comunistas con el movimiento obrero existente, desarrollándolo todo lo que sea posible. Solamente después de tener un Partido Comunista sólidamente organizado será útil trazar un plan de reconstrucción de la unidad sindical que discierna entre los diversos sindicatos presentes.

¿No existen diferencias entre vosotros sobre como y donde participar dentro del movimiento obrero? Sindical, vecinal, barrios...

Sobre esta cuestión y otras muchas, existen diferencias entre las organizaciones comunistas, al mismo tiempo que compartimos un mismo objetivo. Las resolveremos mediante el debate y la experiencia práctica.

¿Se podría considerar a VOX como un partido fascista por sus posiciones frente a la inmigración, Catalunya, el feminismo...?

El fascismo es la dictadura terrorista del capital financiero. Es la continuación de su actual dictadura reduciendo sus formas democráticas, pacíficas y engañosas para adoptar formas abiertamente terroristas. El capitalismo imperialista tiende políticamente a la reacción. Por eso, se van borrando las diferencias entre la democracia burguesa y el fascismo. El capital monopolista recurre al fascismo cuando se agudizan las contradicciones de su régimen. Por ahora, no es tanto el caso de las contradicciones de clase, pero empieza a ser el caso de las contradicciones nacionales, apuntando a nuevas guerras imperialistas. La burguesía necesita que las masas del pueblo se sometan disciplinadamente a sus intereses. Mediante el fascismo, pretende destruir la vanguardia de la población trabajadora y atraer a su retaguardia mediante una demagogia reaccionaria que idealiza el pasado y las tradiciones. VOX practica este tipo de demagogia aunque todavía no se ha desarrollado como un partido plenamente fascista, militarizado y contrarrevolucionario. Digamos que tiende al fascismo por una vía reformista.

¿Que supone el ascenso de VOX en la política española?

El ascenso de VOX supone que se desarrollan las contradicciones de clase en la sociedad española y que una parte de la burguesía considera que las libertades democráticas se están convirtiendo en un estorbo para ejercer su dominación. Es un fenómeno generalizado en los países imperialistas. En España, viene reforzado por el hecho de que la burguesía asentó su dominación mediante un golpe de Estado militar, una guerra civil y la implantación de una dictadura fascista durante 40 años. A diferencia de otros países, es más arrogante y está convencida de su capacidad para aplastar al pueblo.

¿Qué es la lucha de los pensionistas?

Los pensionistas se movilizan por pensiones que cubran sus necesidades y en defensa del sistema público de pensiones. Y lo hacen por su cuenta, porque las organizaciones de toda la clase obrera no lo hacen. No lo hacen porque han integrado en sus objetivos los “intereses generales de la sociedad”, que no son otra cosa que los intereses fundamentales del capitalismo.

Los pensionistas son el sector más experimentado de la clase obrera y, por tanto, el que ha podido contrastar mejor las palabras con los hechos; el que ha vivido las situaciones de mayor confrontación de clases. Por ello, están en la vanguardia de la resistencia obrera. Debemos apoyarlos y tenemos mucho que aprender de ellos.

¿Por qué ha habido agitación desde los sectores de la agricultura en España? La extrema derecha ha intentado pillar fuerza desde ahí...

Lo primero es tener presente que los sectores de la agricultura son muy distintos en intereses de clase: no son lo mismo los jornaleros, los pequeños propietarios, las empresas capitalistas y los terratenientes. Los dos primeros merecen el apoyo de la clase obrera como una parte de sí o, al menos, frente a los monopolios capitalistas. Su legítima protesta ha sido instrumentalizada por los más ricos para presionar al gobierno contra la ejecución de las medidas prometidas más favorables a la clase obrera, como ha sido la subida del Salario Mínimo Interprofesional.

Debido al atraso del campo respecto de la ciudad, consustancial al capitalismo, la extrema derecha procura convertir a aquél en uno de sus más seguras bases de apoyo. Pero no lo tiene fácil porque, allí donde hay mayor población agrícola –en las explotaciones capitalistas- hay mucho proletariado rural.

¿Que es Jusapol y por qué se ha manifestado contra el gobierno?

Es una cuestión compleja que se inicia a raíz de que la mayoría de policías y guardias civiles piden la equiparación salarial con los funcionarios de otros cuerpos policiales. Esto empezó con el PP en el gobierno y continúa después. A priori, puede ser una demanda económica digna de apoyo, como asalariados que son.

Los comunistas, que somos revolucionarios, distinguimos entre las fuerzas de seguridad y sus miembros de tropa. Como instituciones, forman parte del Estado burgués y son la columna vertebral de la dictadura de los capitalistas sobre los obreros. Pueden ser democratizadas sólo hasta cierto punto, porque son el último baluarte de la burguesía cuando la correlación de fuerzas se le pone en contra dentro de la sociedad. En ellas, predominan las ideas reaccionarias o, al menos, conservadoras; y sobre todo a medida que se asciende en su escala jerárquica. Esto es todavía más evidente en España, donde la policía y la guardia civil provienen del aparato represivo fascista que no fue depurado. Muchos de sus miembros de tropa tienden a la democracia, pero están sujetos a un deber de obediencia muy estricto y no tienen libertad para difundir ideas realmente democráticas de manera organizada. En conclusión, la lucha entre estas fuerzas y la clase obrera es inevitable. Es más, sólo esta lucha engendra condiciones para que los elementos democráticos que las componen entren en confrontación con sus mandos y sus colegas reaccionarios para ponerse de parte del pueblo.

Partiendo de esta realidad, es muy probable que la acción de Jusapol ante el Congreso de Diputados responda no sólo a demandas económicas, sino también a la presión reaccionaria contra los representantes políticos de izquierdas. Es evidente que ha gozado de una libertad de manifestación que no tiene ningún otro sector de asalariados, poniéndose en evidencia que su supuesta neutralidad en la defensa de la ley es una hipocresía más. ¿Quién nos protege de quienes dicen ser nuestros protectores?

¿Qué significa el intento de expulsión del Partido Feminista de Unidas Podemos?

Sólo sabemos que Izquierda Unida es una coalición de partidos con programas diferentes. Mientras no pasen a primer plano esas diferencias, pueden continuar coaligados. Al parecer, hay un conflicto entre la disciplina en el cumplimiento de los acuerdos y la libertad de crítica en asuntos sobre los que no hay un estricto acuerdo. En concreto, parece que el Partido Feminista defiende un feminismo más clásico, mientras que el resto de IU se aproxima al punto de vista más posmoderno que tiene Podemos.

Unión Proletaria respecta a cada una de estas fuerzas y no tiene un compromiso político con ninguna de ellas.

¿Qué es este partido y que diferencias tendría con las feministas identificadas con el socialismo e vinculadas a la lucha de clases?

El Partido Feminista se define marxista y considera a las mujeres como una clase social. Nosotros opinamos que incurre aquí en una contradicción. Las mujeres, igual que los hombres se dividen en clases, principalmente entre proletarias y burguesas, y los intereses entre ellas son fundamentalmente antagónicos. Puede haber algunos acuerdos entre ellas frente a la reacción y, en este sentido, se puede hablar de un movimiento de liberación de mujer en general. Nuestra posición ante él es la misma que ante cualquier otro movimiento democrático: lo apoyamos a la vez que luchamos por imprimirle una orientación proletaria para sumarlo a la lucha de la clase obrera por el socialismo. Es el único camino para alcanzar la liberación efectiva de la mujer y de todos los demás sectores oprimidos.

¿Que problemas hay en la sanidad española? Me han comentado que es un sector muy derechizado...

En España, los trabajadores sanitarios, incluidos los médicos, son mayoritariamente asalariados. Entre ellos, los hay más o menos remunerados, más o menos explotados, etc. Todas las masas obreras, sanitarias o no, están sometidas al bombardeo político e ideológico de la burguesía y, por eso, manifiestan ideas de derechas sobre todo acerca de cuestiones alejadas de sus propios intereses. Pero cuando son cuestiones que conocen de primera mano, su pensamiento es más de izquierdas. Los trabajadores de la sanidad han llevado importantes luchas contra los recortes y las privatizaciones; han salido en masa a defender la sanidad pública.

Para atender correctamente a quien la necesite, la sanidad debe ser pública y con suficientes recursos humanos y materiales. Pero, entonces, estas ingentes cantidades de dinero que absorbe no resultan rentables como capital. Y esto es lo que convierte la sanidad pública en objeto de rapiña del capital financiero y en campo de la lucha de clases.

Por supuesto que esta lucha con este programa no será suficiente, porque la salud pública no se alcanza sólo curando al pueblo cuando enferma sino también evitando que enferme. La causa de que enferme está en la naturaleza y sus patógenos, pero también en la manera de organizar la sociedad. Y el actual capitalismo decrépito es el "virus" más dañino de todos.

¿Hay diferencias dentro de esta “unidad comunista” frente la situación de Catalunya?

Por supuesto que las hay. También las hay dentro de cada una de las organizaciones y las habrá dentro del gran Partido Comunista que consigamos reunificar. Por eso los comunistas somos partidarios del método de organización más potente a la hora de resolver las inevitables contradicciones: el centralismo democrático. Porque, más allá de diferencias tácticas, estamos de acuerdo en lo principal: la unidad de la clase obrera frente a la burguesía imperialista, el derecho democrático de autodeterminación de Cataluña y la conquista del poder político por la clase obrera para edificar el socialismo y hacer realidad la igualdad y la libertad de todas las naciones.

Notas

[1] Lenin, Cómo V. Zasúlich demuele al liquidacionismo

[2] Lenin, Tareas urgentes de nuestro movimiento

[3] Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Area de gestión | SPIP