Escarpo

Podemos y la no revolución

Domingo 12 de abril de 2020


“¡INDIGNAOS!”, es un libro escrito por Stéphane Hessel [1] en 2010. El autor, exdiplomático francés, excombatiente de la resistencia francesa, internado en campos de concentración durante la II Guerra Mundial, fue también uno de los redactores de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

Este libro es un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica.

Hessel invita sobre todo a los jóvenes a “desperezarse” y a cambiar la indiferencia por una indignación activa. En el libro hace llamamientos a no “claudicar”, ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los medios financieros, que amenazan la paz y la democracia.

Este libro parece que inspiró al movimiento -Democracia Real Ya- en España, y al movimiento de indignados 15M, de donde surgió Podemos.

De este último movimiento es donde el equipo de universitarios, que todos conocemos, se forma el partido con el nombre de Podemos, en el Teatro del Barrio en Lavapiés, con un objetivo ya desde la fundación: presentarse a todas las elecciones y tener suficientes votos para poder formar gobierno. Lo que su Secretario General llama “asaltar los cielos” parafraseando una expresión empleada por Marx, para describir la Comuna de París de 1871 [2].

El momento político en que nace Podemos, es el de una gestión neoliberal de la crisis capitalista traducida en flexibilización del despido, privatización de servicios públicos, recortes en pensiones, Reforma Laboral, Ley Mordaza. En general acabar con los derechos sociales conquistados uno a uno por la clase obrera en España. En este contexto, el nuevo partido lanza a las gentes una serie de consignas que calan, sobre todo en los jóvenes: ¡NO NOS REPRESENTAN!, ¡NO SABEMOS LO QUE QUEREMOS, SI SABEMOS LO QUE NO QUEREMOS!, ¡LA REVOLUCIÓN SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ! Y otras muchas con el mismo tono populista. La línea de Pablo Iglesias consigue así despertar en la mayoría de la gente una enorme desconfianza en el sistema del bipartidismo impuesto desde el principio de la transición, que llega incluso a ser cuestionado, aunque de forma abstracta. Todo esto agravado por los escandalosos casos de corrupción, en el que estaban involucrados los dos partidos que se turnaban en el gobierno, PP y PSOE, con el apoyo de algún nacionalista.

De esta forma y con una amplia cobertura en las televisiones consiguen formar un partido organizado en lo que llaman círculos, que se van multiplicando en muchos distritos de las grandes ciudades y pueblos e ilusionando a mucha gente. El resultado fue que en las elecciones de Diciembre de 2015, y sumando el millón de votos que obtuvo Izquierda Unida, alcanzaron más de seis millones de votos, muy por encima que los que consiguió el PSOE en las mismas elecciones.

Hasta aquí he intentado explicar de dónde y cómo nació Podemos relacionándolo con el momento político/social que ayudó a crecer a este Partido hasta lo que hoy es.

Este análisis lo hago, porque debemos evitar caer en la tentación que se ve en muchas organizaciones comunistas, que de forma unilateral solo se fijan en el aspecto burgués y reformista (que también hay mucho) de Podemos, ignorando el aspecto de aliable con la clase obrera de muchas de sus propuestas: su empeño por “mejorar temporalmente” la situación de los obreros y por resistir “contra las usurpaciones del capital” [3]. Con esta actitud el análisis de aquellas organizaciones comunistas se aleja del método marxista-leninista.

Un partido que esconde la lucha de clases, con consignas populistas, que aprovecha el malestar social que ha creado el bipartidismo y con sus políticas -como he dicho anteriormente- de pérdida de derechos y empeoramiento de la vida de mucha gente, se demuestra eficaz y hace que el partido crezca y que en las varias elecciones que se dan en el país consigan un número de votos, que hasta ese momento era impensable que lo consiguiera un partido situado políticamente a la izquierda del PSOE.

Lo negativo de un partido formado sin ninguna ideología aparente, como lo es Podemos, es el “aluvión” de gente que entra en el mismo, sin ningún tipo de filtro, que se introduce en los círculos, que es mayoritariamente gente despolitizada, menos algunas excepciones. Y rápidamente pasan a ser elegidos algunos para puestos de responsabilidad en los distintos consejos, los cuales no son votados por su historia política, sino como mucho por ser conocido de vista por el votante. Muchos ni eso. Esto da como resultado que el partido se hace grande en número, pero muy disperso y débil en el contenido ideológico. Este fenómeno no es nuevo y es producto inevitable de la concurrencia de dos procesos: la proletarización creciente de sectores intermedios de la burguesía por un lado y la debilidad de la clase obrera y su vanguardia, de desarrollar una línea revolucionaria capaz de anular las ideas y posiciones de la burguesía proletarizada.

Es cierto que dentro del partido se imparten clases de formación y talleres. Todos los años organizan Cursos de Verano de la Universidad de Podemos, en los que enseñan una cultura política, que no sirve a la clase obrera. Resumiendo son enseñanzas pequeño burguesas o socialdemócratas.

Potencian con su apoyo a los movimientos animalistas, antidesahucios, feministas y otros de corte humanista sin hacerles ver la necesidad de que sus luchas, para que sean eficaces, tienen que estar dirigidas por un partido de clase y unidas a la lucha de clase. Así lo único que consiguen es desviarlos de los objetivos anticapitalistas.

Dentro de Podemos también se refugian fuerzas políticas organizadas, como, por ejemplo, Izquierda Anticapitalista de identidad trotsquista, que aprovechando el empuje electoral de Podemos, consiguen en las elecciones municipales el ayuntamiento de Cádiz, siendo elegido como alcalde José María González Santos (Kichi), el de la medalla a la virgen, y el que apoyó que se siguiera construyendo material bélico para vender a Arabia Saudita, También consiguen que Teresa Rodríguez sea la cabeza de lista en las elecciones para la Junta de Andalucía. A Echenique no lo menciono porque aunque su origen sea IA, parece que se ha alejado de esta formación, integrándose en el aparato de dirección junto a Pablo Iglesias. Este grupo o partido - Izquierda Anticapitalista-, cuya cabeza visible es Miguel Urbán, no ha aceptado que Podemos forme parte del Gobierno de Coalición y han decidido separarse de Podemos.

Mi conclusión es que Podemos no es el partido que le hace falta a la clase obrera. Con su acción política nunca se podrá acabar con el sistema de explotación, que es el capitalismo. Su política no pasa de “lavarle la cara”, de reformarlo. Pero si es cierto que han conseguido acabar, junto con otros, pero ellos como fuerza principal, con el bipartidismo que nos ha dominado durante más de cuarenta años.

Otra conquista que han conseguido es que por fin entre en el Parlamento una fuerza política situada a la izquierda del PSOE, que tenga la suficiente fuerza para ser algo más que testimonial.

También forzó por vía parlamentaria, el hacerle un voto de censura a Rajoy que dio el resultado de acabar con el gobierno del Partido Popular, y más tarde la formación del actual gobierno de coalición. Por lo tanto, y sabiendo que la actual correlación de fuerzas es desfavorable a los obreros con conciencia de clase, debido al desarme ideológico de los trabajadores, creo que los comunistas debemos hacer lo posible para no debilitar este gobierno de coalición, mientras nos volvemos a unir para inculcar a las masas la ideología socialista y el espíritu revolucionario. Confundir nuestro enemigo principal, que, con toda claridad, no es Podemos, sino el gran capital y la derecha, sería un error que podríamos pagar caro.

Debemos apoyar al gobierno cuando hagan leyes que favorezcan a la clase obrera y condenar cuando sea negativo para los trabajadores, y, a la vez, exigirle que actúe con valentía en la implementación de leyes favorables a los trabajadores.

Apoyo de los comunistas a este Gobierno, frente a las derechas, sí.

Apoyo incondicional, NO.

Notas

[1] Hessel tenía un verdadero empeño dogmático por la vía pacífica, sin tener en cuenta los antagonismos de clase. También manifestó alegría por la caída del “Imperio soviético” y tuvo la ocurrencia de amalgamar –junto con Daniel Cohbendit y José Bové- a China y Rusia con Israel en una lista de estados “tiránicos”. Se caracteriza por ser un reformista burgués de izquierda, cercano a Mitterrand y a la dirección del partido socialista francés.

[2] Carta a Kugelmann del 12 de Abril de ese año).

[3] (Salario, precio y ganancia, Marx, capítulo XIV)


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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