Unión Proletaria

Por un control público y popular sobre la vivienda

Hoja repartida en la manifestación de vivienda diciembre 2006

Viernes 1ro de diciembre de 2006


Todos sabemos la situación que existe actualmente en el ámbito de la vivienda: corrupción generalizada a todos los niveles, alto porcentaje de viviendas desocupadas, concentración del suelo no público en manos de 12 grandes empresas, enriquecimiento salvaje de promotores y especuladores, subida desmesurada de los precios de la vivienda (alquiler y compra), hipotecas de por vida.

Pero este problema no se puede entender como algo aislado, sino que forma parte del entramado por el cual los ricos son cada vez más ricos y el ciudadano de a pie cada vez tiene peores condiciones de vida.

Así, el trabajador se verá obligado a soportar unas peores condiciones de trabajo (muchas horas extra sin remunerar, bajos salarios, etc.) sin rechistar, por temor a no poder seguir pagando su enorme hipoteca... eso, el que tiene un contrato «aceptable» para que el Banco le deje endeudarse de por vida. Todo esto sin olvidar que, reforma laboral tras reforma laboral, el despido se abarata cada vez más. De nuevo, empresarios, especuladores y gobierno van de la mano para hacernos la vida todavía más difícil.

A los poderosos les interesa que pensemos que la culpa de esta situación la tenemos nosotros mismos, los trabajadores: porque estamos «obsesionados» en poseer nuestra propia vivienda; por culpa de los trabajadores inmigrantes, que hacen aumentar la demanda de pisos; porque queremos vivir por encima de nuestras posibilidades, ... intentan ocultar que si nosotros tenemos dificultades, es precisamente porque ellos viven a cuerpo de rey.

¿Qué podemos hacer?

Para poder frenar este abuso, hay que profundizar en el control popular sobre un servicio municipal de la vivienda realmente en beneficio del trabajador, de los jóvenes, de las madres solteras, de las étnias minoritarias y, en general, de los más desfavorecidos; un sistema de alquiler de viviendas de propiedad pública, en el cual se establecería un baremo de precios adaptado a las posibilidades reales de los inquilinos: nivel de ingresos, número de hijos, etc. Este control se podría ejercer a través de órganos en los que se vieran representados la admnistración, los trabajadores, las asociaciones de vecinos, etc.

Pero no podemos olvidar que, si el problema de la vivienda no es algo aislado, la solución al mismo tampoco puede ser independiente del resto de problemas de los trabajadores. Tenemos que unirnos para plantar cara a la situación en todos los frentes: trabajo, vivienda, carestía de los precios, corrupción, etc., para lograr un verdadero control popular sobre las instituciones. Es decir, unirnos y pelear por una verdadera democracia al servicio de la mayoría de la población: los trabajadores asalariados.

¡LUCHEMOS UNIDOS POR UN VERDADERO CONTROL POPULAR!

Hoja en pdf:

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Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

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